La propuesta pactada por conservadores, laboristas y liberales-demócratas y vista en importantes sectores de la prensa como un ataque a la libertad de expresión, deja abierta la puerta a esa posibilidad al admitir que la participación en el nuevo sistema sea voluntaria. Sin embargo, ofrece a los que participen en él el incentivo de quedar exentos de la amenaza de ser castigados con el pago de “daños ejemplares” por la publicación de informaciones falsas. Que pueden ser potencialmente superiores a las sanciones de hasta un millón de libras (1,16 millones de euros) que introduciría el nuevo sistema regulador, el primero en 300 años.
Varios grupos podrían seguir el consejo de Brogan. Desde el Telegraph al Daily Mail, el tabloide Express y quizás también los diarios de Rupert Murdoch, como The Times o The Sun, aunque la posición de este grupo puede acabar quedando condicionada por su papel de actor principal en el caso del escándalo de las escuchas del News of The World, que está en el origen de la propuesta reguladora. También la prensa regional, que no ha participado en los excesos de Fleet Street pero se puede ver al acecho de cazadores de recompensas con la nueva regulación, al igual que los blogs de noticias o revistas como el satírico Private Eye. Muchos de ellos están ahora buscando asesoría legal antes de tomar una decisión.
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