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21 de enero de 2014

Una Decena y dos docenas trágicas en México: gobiernos, empresarios y trabajadores - Pedro Echeverría V.

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Una “Decena” y dos “docenas trágicas en México”: gobiernos, empresarios y trabajadores
Pedro Echeverría V.

1.     Con excepción del gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-40) que fue el menos peor de todos los gobiernos mexicanos en por lo menos un siglo (porque le tocó aplicar la política keynesiana –como hizo Roosevelt en EEUU- para frenar el terrible desempleo provocado por la gran crisis del 29), todos los gobiernos mexicanos se han dedicado a servir fielmente a los grandes empresarios que son los que han tenido organización y fuerza para exigir o en otro caso para protestar contra cualquier medida gubernamental que no les satisfaga. Por ello los empresarios como Manuel Clouthier – máximo dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, primero militante del PRI luego del PAN- parodiando los 10 días trágicos de febrero de 1913 que llevaron al asesinato de Madero y Pino Suárez, bautizaron en 1982 a los gobiernos sexenales priístas de Echeverría Álvarez y López Portillo (1970-82) como  “la docena trágica”.

2.     Sin embargo aquel bautizo de “docena trágica” volvió a repetirse pero ahora no por los empresarios sino por los militantes del PRI calificando a los sexenios presidenciales del PAN de Vicente Fox y Felipe Calderón  (2000-12) que se distinguieron por la profunda corrupción y por las muertes y asesinatos de 100 mil mexicanos. Es bien conocido el comportamiento de esas presidencias abiertamente empresariales: uno que se dedicó ha realizar gigantescos negocios familiares y el otro que para asegurar su gobierno colocó al ejército en las calles provocando las muertes y asesinatos más grandes de la historia. El PRD no ha ocupado la Presidencia de la República, pero sí la regencia, jefatura o gubernatura del DF durante 17 años y, aunque la tendencia ha ido de la posición centrista hacia la derecha, todavía no alcanza “tan notable” calificación.


3. Revisando aquellos años de los setenta encuentro una especie de despertar de la lucha obrera en el sexenio de Luis Echeverría (LEA) y el surgimiento del “boon” petrolero durante el sexenio de López Portillo. Para recuperar la confianza por la terrible represión y matanza de estudiantes en 1968, LEA tuvo que abrir válvulas a las luchas obreras encabezadas por Rafael Galván, el FAT, los sindicatos universitarios y los asesorados por Ortega Arenas que se llamó el sindicalismo obrero independiente.  Las batallas provocaron fuertes encontronazos con el líder de la CTM Fidel Velázquez que desde 1941 ocupaba la CTM. No puede olvidarse las huelgas de la VW, de la Datsun, de Tula, de Cinsa y Cifunsa y de Spicer que gozaron del apoyo de cientos de organizaciones nacionales y extranjeras. La devaluación del peso en 1976, llevó más al desprestigio de LEA.

4. La CTM también adoptó posiciones radicales para no perder ante la expansión del descontento porque los sindicatos que se hallaban al margen de su control lograban aumentos y prestaciones muy por encima de lo otorgado a ella. En la rama automotriz, los trabajadores de la VW, Chrysler y Nissan obtuvieron logros basados en su participación y el sindicalismo independiente seguía proliferando. La CTM planteó la implantación de la semana laboral de 40 horas con pago de 56 y dio muchos argumentos para demostrar que se beneficiarían los obreros, sus familias, la producción y el país. Obvio, los empresarios se opusieron hablando de la inflación, de la reducción de exportaciones y el mercado interno, así como que habría más desempleo. Los empresarios presionaron atrasando la resolución hasta el fin del gobierno de LEA.

5. Se logró la demanda pero sólo en sectores como la burocracia, el magisterio, los bancos y empresas paraestatales; pero en las fábricas privadas sólo sirvió para firmas de contratos colectivos. La realidad es que con la aparición de la “gran bonanza petrolera” en 1977 y el arribo  al gobierno de López Portillo (JLP), las luchas obreras fueron desviadas. En ese año de abrió la Reforma política-electoral que otorgó gigantescos privilegios a los partidos políticos. Fue un golpe magistral que asestó la burguesía política al movimiento social y obrero que avanzaba hacia su independencia. Dado que los “intelectuales” y políticos de centro-izquierda estuvieron muy contentos porque ya podían acceder a la legislatura, casi nadie ha querido ver y estudiar esa Reforma como un fuerte golpe al movimiento social.

6. El gobierno de López Portillo y el “boom” petrolero produjo enormes riquezas y engañó tanto a México que JLP gritó que “no había desempleo porque habían vacantes”. Desapareció la lucha electricista, la de lo sindicatos del la UNAM y otros más. La realidad es que la calificación empresarial de “docena trágica” fue por el disgusto que les provocó JLP cuando vino la estatización de la banca” aquel septiembre de 1982, pero los millones de la venta del petróleo y los miles de negocios a su alrededor,  fueron a parar en las bolsas de los más poderosos empresarios y políticos y la presión de los sindicatos independientes concluyó en 1977 con la “reforma política” que otorgó cargos y mucho dinero entre los partidos. Lo que hoy se vive en los acuerdos de recámara y los pactos entre los partidos, nació entonces.

7. L a válvula de escape que abrió el gobierno de LEA en 1970 para paliar o desviar el descontento que produjo la década de los sesenta, en particular la matanza de 1968, logró cerrarse siete años después. Las huelgas y grandes movilizaciones, así como las guerrillas rurales y urbanas de esos mismo años, casi desaparecieron en automático cuando se capturó a partidos, militantes e “intelectuales” de centro-izquierda desesperados por cobrar “sus sacrificios” anteriores. Nuestra debilidad política en la izquierda social de hoy viene de aquellos años en que fue subsidiado lo oportunismo rampante por el electoralismo. Espero que no vuelva a repetirse, pero puede ser sólo un simple deseo ante una realidad en que el control capitalista sólo cambia de forma y de métodos, pero resulta exactamente lo mismo. (16/I/14)



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8 de enero de 2014

PROCESO: Peña, Velasco… El culto a la apariencia ¿Y MORENO VALLE?

Peña, Velasco… El culto a la apariencia:
Manuel Velasco se aproxima a Peña Nieto durante un encuentro con gobernadores. Foto: Octavio GómezHECTOR TAJONAR
8 DE ENERO DE 2014
ANÁLISIS

Manuel Velasco se aproxima a Peña Nieto durante un encuentro con gobernadores.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (Proceso).- En el inigualado Excélsior de Julio Scherer, así como en El estilo personal de gobernar (título al que aludí en mi colaboración anterior), Daniel Cosío Villegas señaló que Luis Echeverría tenía “la necesidad fisiológica de hablar”. Hoy sabemos que esa “fiebre verbal” del entonces mandatario, originada en una mezcla de megalomanía y demagogia, condujo a la catástrofe económica del país, resultado de la decisión presidencial de transformar el desarrollo estabilizador en “desarrollo compartido”; además de haber profundizado el autoritarismo político bajo la máscara del “diálogo” y la “autocrítica”, que culminó en el peor atentado contra la libertad de expresión en la historia del siglo XX mexicano: el golpe a Excélsior.

El mandato de Echeverría representó la cima del régimen que, tras una larga agonía, acaba de fenecer: el nacionalismo revolucionario. (La gestión de José López Portillo, quien se autonombró “el último presidente de la Revolución”, puede considerarse un epígono del echeverriato.) A primera vista, el gobierno de Enrique Peña Nieto, quien acaba de poner fin al último bastión ideológico del régimen surgido del levantamiento armado de 1910, representaría la antítesis del de Echeverría. Sin embargo, existe cierta semejanza entre los estilos de ambos gobernantes que conviene señalar, no sólo como ensayo de analogía histórica, sino para prevenir un desenlace similar al ocurrido hace 37 años.

Aparte de la divergencia de los proyectos de gobierno de los presidentes Echeverría y Peña, es claro que la pulsión rectora del actual mandatario no es la locuacidad. Sin embargo, ambos comparten una característica distintiva del partido que los llevó al poder: el culto a la apariencia. Se trata, es cierto, de una peculiaridad más de forma que de fondo, pero no por eso desdeñable, dado que como bien dijo otro distinguido priista: “en  política, la forma es fondo”.

El culto a la apariencia ha sido constitutivo del PRI desde el nacimiento de ésta hasta el presente. Con el fin de disimular su carácter de partido de Estado o de “partido casi único”, como lo llamó otro presidente salido de sus filas, se ha construido una “democracia de fachada” o “cuasi-democracia”, así definida por S.E. Finer, maestro de la Universidad de Oxford, en el apartado dedicado a la autocracia y la oligarquía de su libro Comparative Government (1970). Debido a la inconclusa transición a la democracia y al defectuoso pluralismo existente en el país, tal caracterización del régimen no ha perdido vigencia. El culto a la apariencia sigue siendo un instrumento de simulación política, como lo muestra la distancia entre la estructura institucional y su funcionamiento real, así como el amplio margen de incumplimiento de la ley que ubica al estado de derecho en un lejano futuro.

Cosío Villegas consideraba que “ningún otro presidente nuestro se ha expuesto tanto a la mirada pública” como Echeverría, debido a su “desmedido vigor físico y su inclinación irrefrenable a predicar”. Al mismo tiempo, el historiador criticaba el hecho de que la televisión había resultado absolutamente impermeable al espíritu democrático pregonado por dicho mandatario, quien mantuvo una relación tensa con Televisa e incluso intentó, sin éxito, nacionalizar el consorcio. En contraste, durante la campaña del actual presidente hubo una alianza abierta con la televisora, que no parece haberse fracturado pese a la reforma en materia de telecomunicaciones. No obstante esas diferencias, hay algo que no ha variado en las cuatro décadas que dividen a ambos gobiernos: la utilización del poder de la pantalla televisiva para promocionar la imagen presidencial (y, ahora, la de los aspirantes a ese cargo).

Antes, los concesionarios de la televisión confesaban públicamente ser “soldados del presidente”. Hoy, la comunidad de intereses entre el poder político y el mediático es un secreto a voces que se ha intentado mantener oculto, tratándose de un amasiato de conveniencia en el que ambas partes se han beneficiado del “negocio de la democracia”. Más allá de esas diferencias, la televisión sigue siendo el instrumento idóneo para el cultivo de la apariencia.

En México y en otras partes del mundo, la mercadotecnia política ha alcanzado su máxima meta: “vender” a un presidente. La táctica publicitaria retratada por Joe McGinniss en su libro The Selling of the President (en el que narra la victoria de Richard Nixon en la elección presidencial de 1968 en Estados Unidos, gracias a la “venta” del candidato republicano a través de la televisión) se convirtió en el paradigma de la estrategia de comunicación de la campaña presidencial de Peña Nieto, iniciada desde su ascenso a la gubernatura del Estado de México.

Dicha táctica se ha convertido en la biblia de todo gobernador que aspire a ostentar la máxima responsabilidad política del país, sin distingo de partidos o “ideologías”. Como lo expuso Miguel Ángel Granados Chapa en su devastador artículo Enrique Ebrard, Marcelo Peña (Reforma, 13 de octubre de 2011), en su aspiración por lograr la candidatura del PRD a la Presidencia, el exjefe de Gobierno del Distrito Federal siguió a pie juntillas la fórmula usada por el exgobernador del Estado de México para convertirse en el candidato del PRI en dicha contienda. “El efecto de esa creciente exposición pública es la creación artificial de una figura que busca convertir esa apariencia en realidad”, escribió el colaborador y fundador de Proceso.

Los mismos pasos ha seguido Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas que, poseído por una desmedida autocomplacencia pueril, ha gastado una millonada en su disparatada campaña publicitaria para promover su imagen, aprovechando la presentación de su primer informe de gobierno, con miras a convertirse en presidente de México. Casos similares son los de los gobernadores del Estado de México y de Puebla.

Poco parece importar a las autoridades electorales del país que la promoción personalizada de dichos funcionarios, al igual que la compra de espacios publicitarios, sean contrarias a la letra y al espíritu de los artículos 41 y 134 de la Constitución, o que se trastoque la equidad de la contienda presidencial. Todos ellos son ejemplos flagrantes del abismo que separa a las instituciones y leyes de la realidad política del país. Al parecer, nadie puede ni quiere detener la vorágine despilfarradora a la que conduce el culto a la apariencia.

Más que en ningún otro momento de la historia, actualmente vivimos un mundo de apariencias en el cual la realidad verdadera ha sido desplazada por la del fingimiento. En el ámbito político, lo mismo que en el social y personal, importa más cómo se es percibido que el ser real. El ser ha sido sustituido por el disimulo y el histrionismo. La humanidad se ha vuelto presa de lo que, parafraseando a Kundera, podemos llamar la insoportable liviandad del parecer.

El culto a la apariencia corrompe el lenguaje, la ley y la moral pública. Ese fenómeno, característico de la era de la ligereza en que vivimos, conduce indefectiblemente a la demagogia y al mal gobierno. En ese contexto de ilegalidad e impunidad se empezarán a elaborar las leyes secundarias de las reformas emprendidas por el presidente Enrique Peña Nieto. Veremos los resultados.
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30 de diciembre de 2013

ENTREVISTA A LAYDA: Gamboa Patrón es pastor de todas las fracciones; al PRD se le doblan las rodillas

Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargoGamboa Patrón es “pastor de todas las fracciones”, dice Layda Sansores; al PRD “se le doblan las rodillas” | Sin Embargo:
Por: David Martínez Huerta - diciembre 30 de 2013 - 0:05
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Desde niña aprendí a decir lo que pienso, dice la Senadora Layda Sansores de Movimiento Ciudadano. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Ciudad de México, 30 de diciembre (SinEmbargo).– Layda Sansores San Román dice que desde niña aprendió a decir lo que piensa y a dar la cara cuando expresa verdades que incomodan a otros. Para la Senadora de Movimiento Ciudadano (MC), hablar no es sólo emitir palabras: significa la oportunidad de demostrar la libertad de una persona, y ella aprovecha muy bien cada oportunidad para gritar al mundo que es libre de decir lo que piensa.

Por eso, la legisladora que no tuvo empacho en decirles a los senadores que estaban a punto de abrir el sector petrolero a los capitales privados, en plena discusión de la Reforma Energética:

“Pero si quieren realmente que haya una privatización a fondo, vayan a privaticen a la puta madre que los parió. Y eso sería mucho mejor que lo hicieran, porque al menos esa es suya, esta patria no les pertenece”.

Parafraseó un texto del Premio Nobel de Literatura, José Saramago.

Tampoco se anduvo con medias tintas para invitar al Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, a utilizar el pódium opuesto al que ella empleaba durante la comparecencia del funcionario, en septiembre pasado, para poder verlo a la cara cuando le mostró un cartel hecho por una ciudadana con la leyenda:

“No se hagan pendejos, no necesitamos tantas reformas. Lo único que necesitamos es que dejen de robar”.

Layda Sansores conoce muy bien ambas caras de la política mexicana. Ha tenido la fortuna de probar, como legisladora, la miel de pertenecer al partido en el poder mientras militó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), así como la hiel de la lucha constante y a veces infructuosa de integrar las filas de la izquierda.

Como priista, fue Senadora por Campeche de 1994 al 2000. Como integrante de la oposición fue electa Diputada federal por Convergencia de 2006 a 2009 y Senadora, ahora por Movimiento Ciudadano, para el periodo que termina en 2018.

Esta cercanía con dos realidades distintas le permite hoy tener una clara radiografía del momento histórico del Poder Legislativo en medio del regreso del PRI al poder, así como del ánimo reformador del Presidente Enrique Peña Nieto.

“¿Cuál equilibrio de poderes? Es verdaderamente una subordinación al Ejecutivo. El Presidente de la República sigue siendo el verdadero dueño de todo. Él solo se arrodilla ante su verdadero dios, que son los medios y los poderes fácticos. Antes iba Televisa a Los Pinos a hacerle la entrevista. Ahora van ellos [los Presidentes], todos humildemente”, dice la legisladora en entrevista para SinEmbargo.

Para ella, el liderazgo del coordinador parlamentario, el pastor, está en que nadie salga del rebaño. Para eso tiene a su disposición “toda la lana del mundo, lo que cueste”. Por eso es que están tan bien aceitados los controles de conciencias en las cámaras.

“El Congreso tiene rituales que se cumplen al píe de la letra. Se cuidan más las formas que el fondo. Pero cada vez estamos peor: yo creo que estamos sufriendo una degradación. Antes había un pastor por cada bancada. Hoy, el licenciado Emilio Gamboa [coordinador del PRI en el Senado], es el pastor de todas las fracciones”.

EL FIN DE LA IDEOLOGÍA DEL PRD


Cada día es más común que los legisladores cambien sus ideologías en nombre de intereses, dice. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Layda Sansores recuerda que en su primera incursión como Senadora, tenía la idea romántica de que podía subir a tribuna cuando quisiera. Hoy conoce las reglas del ritual, sabe que no es casual que un legislador haga uso del micrófono, si no es con el permiso del líder parlamentario, y sabe que, por lo general “son las mismas estrellitas” cercanas a los coordinadores legislativos.

Asimismo, relata que cada día es más común que los legisladores cambien sus ideologías en nombre de los intereses.

Así lo expresó públicamente el 30 de octubre, en medio de la discusión de la Reforma Hacendaria en el Senado de la República. Esa noche, Layda Sansores criticó duramente a los perredistas que aprobaban la iniciativa peñista que incluía eliminar productos exentos de IVA e incrementar el cobro de este gravamen en las zonas fronterizas, a cambio de beneficios presupuestales en el Distrito Federal y Guerrero.

“En un afán de pragmatismo político se olvidan de compromisos históricos que les dieron bases y sustento para que la izquierda tuviera escaños en este Senado, me dio mucha tristeza verlos tan modositos tan obsecuentes. Esos no son los perredistas que yo conocí y que me enseñaron de política. No entiendo cómo pueden ir en contra de la reforma energética y estar a favor de la fiscal, por favor, son polvos de los mismos lodos, son consecuencia de la misma política económica errática”.

La Senadora por Movimiento Ciudadano lamentó en entrevista que el PRD, que ahora que tiene la fuerza de quebrar la aplanadora priista, “se le doblen las rodillas” y vote en contra los intereses de quienes representan.

“Y digo qué pasa con los legisladores: cuando los ves en la calle algunos son verdaderos luchadores sociales, les digo príncipes de la lucha social, y haz de cuenta que llegan al Congreso y se derrama el hechizo y se convierten en sapos, mientras dura la legislatura no hay princesa que pueda hacerlos cambiar. Hay una mutación de las personalidades de los legisladores y se convierten en dóciles”.

LAYDA, LIBRE, REBELBE Y ENAMORADA


Soy un mujer Morena, dice; “libre, rebelde, enamorada, apasionada, amorosa y valiente”. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Layda Sansores San Román se define a sí misma como “mujer Morena (del Movimiento Regeneración Nacional), libre, rebelde, enamorada, apasionada, amorosa y valiente”. Su amor está dedicado a sus hijas y nietos, los motivos de su vida. Otra parte está dedicada a Romeo, su actual pareja sentimental.

Su frase favorita es “las convicciones exorcizan los miedos”. De su padre, Carlos Sansores Pérez, ex Gobernador de Campeche, ex Presidente nacional del PRI, ex Diputado federal, ex Senador y uno de los hombres más cercanos al Presidente Luis Echeverría Álvarez, aprendió que en política, la verdad se dice con palabras duras.

También aprendió de su padre a valorar la libertad, los beneficios del trabajo duro, el respeto a sus propias convicciones y la disciplina para alcanzar metas.

“Mi padre era un patriarca, pero muy integrador. Mi padre se dedicó siempre a la política desde que tengo uso de razón, pero los sábados y domingos eran sagrados para la familia. Especialmente los domingos, eran intocables. Solamente un domingo recuerdo que lo acompañamos en el coche, fue llamado para acompañar al Presidente, Luis Echeverría, unos minutos y regresó, pero los domingos siempre fueron para la familia”, relató.

Su oficina ubicada en el tercer nivel del edificio del Senado está perfectamente cuidada, destacan los jarrones con flores grandes y coloridas, fiel reflejo de su personalidad alegre y vivaz.

También sobresale la pared repleta con fotos de sus hijas y nietos. De sus giras y campañas políticas, así como la foto con Roberto Hernández, director del documental Presunto Culpable, del cual Layda Sansores fue productora ejecutiva. En su casa guarda el Emmy que la cinta obtuvo.

Sentada en la sala de su oficina la Senadora recuerda que a los 35 años le vino esa explosión de hacer política como su padre. Lo hizo muy bien, tanto que Carlos Sansores empezó a soñar con convertir a su hija en Gobernadora de Campeche, mientras ella buscaba abrirse camino político por su cuenta en la Ciudad de México.

“Cuando llego a Campeche mi padre ya está organizando todas las redes para que yo sea Gobernadora del estado, para él fue una obsesión, para mí no, y más porque yo estaba acostumbrada a hablar con mi verdad. En aquellos tiempos no se acostumbraba que se criticara al Gobernador, y yo lo hacía todo el tiempo”, relató.

“Recuerdo una vez, después de que a mi padre le dio la embolia, que llegué a casa y mi padre ya estaba sentado en una sillita en la entrada y tenía el periódico así sacudiéndolo”, dice.

–¿Tú dijiste esto del Gobernador? Me preguntó.

–Sí papá, le respondí.

–Así nunca vas a ser Gobernadora, me dijo”, recordó mientras el sol de invierno se cuela por la enorme ventana de su oficina legislativa.

VOTO CONTRA EL PRI-GOBIERNO

La Senadora Layda Sansores aseguró que sus hijos la convencieron de votar en contra del alza al del 10 al 15 por ciento del IVA en 1995, propuesto por el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León. Se siente satisfecha con lo que hizo, aunque eso le valió ser estigmatizada por el Revolucionario Institucional, lo que posteriormente la llevó a renunciar al partido en su padre había militado toda la vida.

Recordó que ese día, en la sesión celebrada en la antigua sede de Xicotencantl votó en contra del IVA no como un acto de rebeldía contra su padre o contra el sistema, “yo todavía pensé que podía rebelarme y salvarla, seguir nadando de a muertito, no, no, no. Cuando votas en contra de una propuesta del Presidente de la República, sabes que ese es el final, pero cuando subes a tribuna, ese es el harakiri público, no hay mañana”, contó con alegría disimulada.

Agregó que en esa época, para ella fue más duro enfrentarse a su padre, Carlos Sansores, que al Presidente Zedillo.

Recordó que le anunció al ex Gobernador que votaría en contra del IVA. Don Carlos Sansores, acostumbrado a ejercer liderazgo de pastor, después de haber sido Presidente de la Cámara de Diputados y del Senado, intentó negociar con ella.

“Cuando ve que no puede convencerme, trata de aconsejarme:  ’Está bien Layda, salte del salón, así se hace’”. Y yo le dije ‘no papá, en esto hay que dar la cara’. Él todavía me dijo, ‘Bueno vota en abstención’. Y yo contesté: ‘No papá, esto es de definiciones’ y le cuelgo. Fue un momento durísimo para mí”, recordó visiblemente emocionada.

Don Carlos reconoció posteriormente su error, “creo finalmente que el equivocado soy yo, que estos son otros tiempos y que Layda tiene que seguir luchando, el destino no le pertenece a nadie. Y hoy más que nunca mi solidaridad y mi amor”, le escribió en un fax a doña Elsa María San Román, madre de Layda para que le diera el recado a su hija.

En este punto, la Senadora recuerda que inició su etapa final como priista.

“Un día me habló Fernando Ortiz Arana [ex Presidente nacional del PRI]. Yo dije ‘¡Ay! me va a regañar mi líder’. No, no me regañó, era el réquiem. Me habló para decirme: ‘Layda te quiero mucho, te querré siempre’. Eran sus últimas flores para mi tumba, porque nunca más me volvió a dirigir la palabra”, contó.

Sin dejar de ser priista era una desahuciada, prosigue, “con mis compañeras empiezo a ser la que apesta, no se querían sentar a mi lado, no las fuera a contaminar. Me cambian de lugar. Los compañeros hombres por lo menos eran más discretos en sus agresiones, pero las compañeras mujeres sí fueron muy duras. Y me fueron a sentar junto a La Tigresa, [Irma Serrano]. Allí aprendí muchas malas palabras y a ser más combativa”.

“PEÑA TRAIDOR A LA PATRIA”


Layda con AMLO y contra Peña. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Layda Sansores se reconoce fiel integrante del Movimiento Regeneración Nacional y felicita la congruencia política de Andrés Manuel López Obrador. Para ella, estar en la izquierda le ha permitido expresar con mayor claridad su pensamiento.

“Hoy tengo la libertad de decir lo que quiero, lo que pienso, aprendí que en política la verdad se dice con palabras duras, y no me mido. Pero sí sé que todo cuesta y cada vez que me paro sé que voy a pagar facturas, nada se da gratis, la libertad también se paga. Antes soñaba con ser libre y hoy soy libre”, sentencia.

Haciendo completo uso de esa libertad, la Senadora subió a la Tribuna del Senado para defender su postura en contra de la Reforma constitucional en materia energética, el pasado 10 de diciembre.

“Acuso a Peña Nieto de farsante, porque dice que no habrá privatización, no aparece la palabra privatización en toda la iniciativa. Claro, esta es una iniciativa tramposa, engañosa, propia de delincuentes, sólo los tahúres de la política en actos de prestidigitación gramatical, engañando al pueblo”, denunció Sansores durante el debate de la Reforma Energética.

“En la modificación constitucional se niegan las concesiones, véanlo bien, pero en otra parte del texto se otorgarán contratos, concesiones, asignaciones, licencia y hasta junto, combinado, mañosamente dejaron en los transitorios la posibilidad que las empresas transnacionales incluyan en sus activos el petróleo y en otro transitorio está contemplada la paulatina extinción de Pemex”, sentenció.

Esa noche, se lanzó también contra el Senador priista, Carlos Romero Deschamps, líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Lo arengó para que subiera a tribuna a dar el debate, a defender el patrimonio de los mexicanos, a dar la cara por los trabajadores petroleros.

“Ojala que aunque sea por una vez escuchemos aquí al Senador Romero Deschamps qué opina de esto, porque aquí lo hemos visto habitar como un fantasma en un tema tan importante para la nación y donde el destino de sus trabajadores está en juego”, declaró Layda Sansores, sin ninguna respuesta por parte del líder sindical.
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15 de diciembre de 2013

Salinas, ex presidente ladrón y asesino, supera a sus entrevistadores Maerker y Ramos - Pedro Echeverría V.

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Salinas, ex presidente ladrón y asesino, supera a sus entrevistadores Maerker y Ramos
Pedro Echeverría V.

1. El hombre más corrupto, el más ladrón y asesino de México, Carlos Salinas, es tan hábil que sigue imponiendo sus políticas a los presidentes sucesores. La era salinista se inicia en la Presidencia de Miguel de la Madrid (1982-88) y parece continuar con fuerza  en este año y el que sigue. Por ello, revisando publicaciones, discursos y entrevistas de la época me he encontrado a un Salinas extremadamente cínico con argumentos defensivos para todo. Es tan hábil en política que aunque los entrevistadores le hagan evidente la corrupción de él, de su hermano Raúl y de paso el de su familia, termina diciendo que todos fueron inventos, falsificaciones y teatro armado contra ellos. Pienso que no hay un político con tal cinismo y marrullería como Salinas frente a la Maerker y Ramos.

2. No tengo duda que los presidentes más notables, más distinguidos, de los últimos ochenta años en México, fueron: a) Lázaro Cárdenas (1934-40), b) Miguel Alemán (1946-52), c) Luis Echeverría (1970-76) y d) Carlos Salinas (1988-94). Los cuatro ex presidentes, así como los otros 16 gobiernos constitucionales que se inician en 1917, sirvieron a los intereses de la clase burguesa dominante. Ninguno de los 20 sirvió a los trabajadores porque estos siempre han estado desorganizados o controlados por el mismo poder. A Cárdenas se le conoció como de centro-izquierda y a Alemán como el mejor servidor del imperialismo  yanqui; a Echeverría como represor pero con discurso progresista y a Salinas como padre del neoliberalismo y quien profundiza la corrupción.

3. Los tres primeros gobernaron cuando los medios de información no estaban muy desarrollados: se conocen pocas entrevistas o conferencias de prensa y casi nada de cuestionamientos públicos y amplios a sus gobiernos; fue a partir de mediados de los años ochenta cuando se destaparon los problemas de México con la intervención directa de la privatización, de la banca mundial y de la imposición abierta de políticas públicas determinadas en los EEUU. Por ello es muy fácil demostrar que aunque el gobierno de Zedillo (1994-2000) se confrontó personalmente con el salinismo, la realidad es que todos los gobiernos (Zedillo, Fox, Calderón y Peña) han seguido la línea política trazada por Carlos Salinas, por ello para todos ellos ha sido bienvenido.

4. Soy un seguidor de You Tube y me paso muchas horas escuchando entrevistas, radio, conferencias y música. No he dejado de seguir los pasos de los principales personajes de la política mexicana porque han sido ellos quienes –al servicio de la estructura de explotación capitalista- han determinado el rumbo del país. Son ellos –junto a otros 50 mafiosos empresarios y políticos- los que indican qué hacer o no hacer. ¿Acaso creen los trabajadores o los luchadores sociales de izquierda que dos o tres personas (Peña, Osorio, Videgaray) deciden sin consultar a quienes mandan realmente en el país? Por ello me he topado varias veces con filósofos y economistas de alto nivel, pero también con personajes marrulleros como Salinas que se defienden de sus entrevistadores.

5. Creo que deben verse los videos: “ el hombre que quiso ser rey”; 1994: el año de la ruptura (1 y 2); Cuánto nos robó Salinas de Hugo Sadh,  así como las entrevistas a Salinas por la Maerker y por Ramos. Salinas dice que si su hermano ya fue liberado por su inocencia y ya le están devolviendo los miles de millones que tenía en sus cuentas y las de sus prestanombres, pues son suficientes pruebas para demostrar que hubo un enorme teatro armado contra él y su familia. Esto demuestra con suficiencia que las influencias políticas de los Salinas, así como de otros políticos zedillistas, rebasan todas las fronteras y a todos los jueces, por más internacionalistas que se califiquen. Ahora sólo buscarán convencer a la población de que los Salinas eran unas bancas palomas, como el espíritu santo.

6. Ya el hijo de Salinas (Emiliano) con títulos universitarios en el ITAM y en Harvard, listo a entrarle a la alta política con todo el apoyo de los beneficiados por su padre, en entrevista con la periodista Maerker, dice que así como su padre tiene enemigos tiene al mismo tiempo un fuerte reconocimiento nacional. ¿Cuántos “junior” (hijos de políticos destacados) se aprestan a seguir los pasos de la familia Salinas, cuyo padre fue secretario de Industria y Comercio en el gabinete de López Mateos (1958-64)? El descarado cinismo y gran habilidad de estos políticos demuestra que el pueblo, los trabajadores, tienen que preparar y organizar mejor sus batallas porque sus enemigos naturales están armados hasta los dientes. Derrotar a la clase política mexicana va a llevar muchos esfuerzos, pero lo lograremos. (15/XII/13)



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14 de diciembre de 2013

Lorenzo Meyer: LA PROFECÍA

English: A cropped picture of Ernesto Zedillo,...





AGENDA CIUDADANAAuge y caída de una idea

Lorenzo Meyer
12 Dic. 13

LA PROFECÍA

En su temprano papel de profeta, Daniel Cosío Villegas concluyó en su ensayo "La crisis de México" (Cuadernos Americanos, 1947) que si el régimen postrevolucionario mexicano no se obligaba a superar el proceso de decadencia política en que había entrado -y su crisis moral equivalía a la crisis del país-, entonces la clase dirigente mexicana optaría por Estados Unidos como tabla de salvación y "...confiar sus problemas mayores a la inspiración, la imitación y la sumisión a Estados Unidos, no sólo por vecino rico y poderoso, sino porque ha tenido un éxito que nosotros no hemos sabido alcanzar" (edición Clío, 1997, p. 40). Y en verdad que desde entonces la clase política mexicana debió "confiar sus problemas" a la norteamericana: ahí están los constantes préstamos pedidos por Miguel Alemán al Eximbank, los "rescates" a los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo con fondos norteamericanos directos e indirectos, el "Entendimiento Marco" sobre comercio e inversión de 1987 con Estados Unidos, la firma del TLCAN para apoyar a un Carlos Salinas con el fraude 1988 a cuestas pero neoliberal, el préstamo a Ernesto Zedillo tras el "error de diciembre", la "Iniciativa Mérida" para ayudar al gobierno de Felipe Calderón y ahora, la reforma a la Constitución para intentar que las grandes empresas norteamericanas y europeas "salven" a una clase política en ruinas pero que paga con petróleo.

Cosío preveía que el costo de tal ayuda implicaría "el proceso del sacrificio de la nacionalidad, y, lo que es más grave aún, de la seguridad, del dominio y de la dicha que se consigue quien ha labrado su propio destino" (pp. 40-41).



LABRAR EL DESTINO

La razón última de la política petrolera de la Revolución Mexicana, iniciada por Madero y llevada a su punto más alto por Lázaro Cárdenas, es justamente eso que destacó Cosío Villegas: la voluntad de México de labrar su propio destino nacional. El ideal detrás de la hazaña de 1938 -la expropiación de las petroleras extranjeras- no fue sólo que el gobierno mexicano pudiera aumentar su participación en la renta petrolera. La idea no era tan simple como extraer y vender todo lo que se pudiera de ese recurso no renovable, sino sólo el necesario para darle la energía física y en condiciones óptimas a un proyecto nacional, aspiración que en su núcleo duro buscaba tres cosas: hacer de México una economía que superara el subdesarrollo, alcanzar y sostener el mayor grado posible de soberanía frente al poderoso vecino norteamericano y crear una sociedad menos injusta, más solidaria. A nivel del gobierno, ese proyecto hoy está muerto.

El uso de la riqueza petrolera se empezó a desvirtuar en grande cuando el legado cardenista comenzó a ser corroído por la corrupción. Pero se dio un paso gigantesco en la dirección errada cuando López Portillo quiso salvar el sistema autoritario -ese que le llevó a ganar con el 100% de los votos en 1976- petrolizando la economía. El petróleo propició el aumento exponencial de la deuda externa y sus recursos se evaporaron como agua en los sexenios venideros. Hoy se argumenta que la inversión externa es indispensable para sacar adelante a nuestra industria petrolera, a la que, según el director de Pemex, le urgen 60 mil millones de dólares para ponerse al día en tecnología (El País, 9 de diciembre). Bueno, pues en 2005 los ingresos petroleros fueron superiores a ese monto, superaron los 70 mil millones de dólares, pero en buena medida se invirtieron no en lo importante sino en gasto corriente, en el apaciguamiento de los gobernadores -la mayoría priistas- o a los grandes sindicatos (Rocío Moreno, Ingresos petroleros y gasto público, México: Fundar, 2006, pp. 11, 21, 24-26).



LA CAÍDA DEL ÚLTIMO GRAN PROYECTO

La entrega de la explotación y procesamiento de nuestros hidrocarburos al gran capital externo es, en su sentido profundo, el retorno del pasado, del modelo anterior a 1938, aunque en condiciones muy distintas, pues ya no hay la inocencia de entonces. Hoy todos los actores que están involucrados en esta política que se propone, en palabras de Cosío Villegas, abandonar "la seguridad, del dominio y de la dicha que se consigue quien ha labrado su propio destino" optaron por la salida fácil: nada de combatir la corrupción, nada de hacer una real reforma fiscal, nada de intentar nosotros mismos remediar nuestros grandes males. Es mejor que vengan de fuera los "salvadores" que, por definición, no pueden estar interesados en salvarnos sino en explotarnos, para eso nacieron.

No deja de ser irónico que el PAN, el partido que apareció para combatir a Cárdenas y a su herencia y que fracasó rotundamente cuando llegó a la Presidencia, sea hoy el protagonista que el PRI actual eligiera usar como espolón de proa para acabar con lo último y lo más grande que quedaba de ese magnífico y generoso proyecto nacional que fue el cardenista.

La crisis de México sigue siendo moral pero ha llegado más lejos de lo que hace 66 años imaginó Cosío Villegas.






"Vivimos entre la inconsciencia de los pobres, la insensibilidad de los ricos y la frivolidad de la clase media. "Pedro Miguel, Navegaciones








" La Ignorancia y la Indiferencia eternizan nuestra esclavitud”
- Ricardo Flores Magón -







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21 de octubre de 2013

EMPRESARIOS Y OLIGARCAS usan cabilderos para controlar decisiones de los millonarios levantadedos del corrupto congreso mexicano

La actividad de cabildero siempre ha sido objeto de sospecha, asociándola a formas de corrupción o influencias indebidas por parte de grupos particulares de interés con poder económico, político u organizativo.¿Qué diablos hace un cabildero? Acá te lo decimos - Yahoo Noticias México:
Cada fin de año, durante la negociación del Paquete Económico y especialmente de la Miscelánea Fiscal en la que se definen los impuestos, derechos y tarifas que se aplicarán en el siguiente ejercicio, las instalaciones de la Cámara de Diputados son invadidas por un ejército de personas ajenas al Congreso. “Llegamos a ser hasta tres mil”, calcula una de ellas.

Se trata de hombres vestidos de traje y mujeres perfectamente arregladas, generalmente jóvenes en ambos casos, con iPad y teléfono inteligente en mano.

Llevan consigo documentos impresos y gráficas, van de una oficina a otra, dialogan con los legisladores, les entregan información, actualizan los datos, no dejan de hablar por teléfono. Argumentan, discuten, tratan de convencer.

Se trata de los cabilderos. Fernando Dworak, estudioso del proceso legislativo, se refiere a ellos como “los diversos grupos de interés que buscan influir en la toma de decisiones” y que no necesariamente pertenecen a la iniciativa privada pues también los hay en los tres niveles de gobierno, sindicatos, cámaras empresariales y organizaciones no gubernamentales.

Esta actividad siempre ha sido objeto de sospecha, asociándola a formas de corrupción o influencias indebidas por parte de grupos particulares de interés con poder económico, político u organizativo.

Nora Cariño, quien desde hace 15 años se dedica a esta actividad y es fundadora de la Asociación Nacional de Profesionales del Cabildeo A.C. (PROCAB), subraya que quienes los satanizan, lo hacen por desconocimiento.

La representante de los intereses del Grupo Salinas agrega que los cabilderos “acumulan información útil y la canalizan de forma adecuada a senadores y diputados que son los que votan las iniciativas y toman las decisiones”.

Los orígenes del cabildeo en México

Las primeras manifestaciones de esta actividad en México se dieron al final de la presidencia de Luis Echeverría con la creación del Consejo Coordinador Empresarial en 1976 y se reforzaron en “la era de los pactos” que inició Miguel de la Madrid en 1988.

Sin embargo, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari fue el que más se apoyó en ella para promover la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Despachos cabildearon la iniciativa en el Capitolio y en la Casa Blanca, así como en territorio nacional para desactivar las resistencias de grupos económicos que se decían afectados.

Sin embargo, no fue sino hasta 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados, el momento en el que la actividad tuvo un gran repunte. Ex legisladores de ese partido vieron una oportunidad de negocio y conformaron despachos con abogados, economistas y politólogos.

Uno de ellos es Gustavo Almaraz Montaño, ex senador por Baja California, quien en 1996 fundó el Grupo Estrategia Política S.C. Otro caso es el de Marco Antonio Michel, quien fue diputado federal en la LVI Legislatura, y creó la consultoría Políticas Públicas y Asesoría Legislativa S.C.

La PROCAB, fundada en mayo del año 2000, reúne actualmente a 23 organizaciones, agencias y empresas registradas; además de que existen otros 40 despachos que trabajan fuera de la organización.

Estos despachos ofrecen distintos tipos de servicios de información y análisis. Los más simples corresponden al monitoreo y seguimiento de un cliente específico en la prensa.

Lo siguiente es el diseño de una estrategia para posicionar un determinado tema en la opinión pública y, finalmente, la instrumentación de una campaña.
El costo mínimo es de unos 150 mil pesos al mes hasta un millón de pesos por proyecto, lo que incluye la operación para impulsar la aprobación o frenar alguna ley en el Congreso, con un equipo de trabajo de hasta 20 personas

El cabildeo en el ojo del huracán

El 26 de octubre de 2005, el diputado federal del PAN, Miguel Ángel Toscano, denunció que un grupo de legisladores federales viajaron a Brasil, Hungría, Madrid y Barcelona, con todos los gastos pagados y a invitación de la British American Tobacco y de Philip Morris, para disfrutar de carreras de la Fórmula 1.

Esto para que en la Miscelánea Fiscal del 2006 no se aprobara un impuesto a los cigarros. La acusación destapó la cloaca y se hizo público que en junio de 2004, representantes de British American Tobacco y de Philip Morris firmaron un convenio con el gobierno mexicano.

En él se comprometían a entregar un peso de sus ganancias por cada cajetilla vendida, recursos que se destinarían al Fondo de Gastos Catastróficos del Seguro Popular. A cambio, el gobierno de Vicente Fox publicó un decreto que hacía deducibles esas aportaciones en el pago del IVA y del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios.

Pero no todos los cabildeos implican alianzas cuestionables. Nora Cariño recuerda un caso: entre 2009 y 2010, la sociedad civil organizada, las cámaras empresariales, la Profeco, la Condusef o la Cofetel y las propias agencias de cabildeo, se unieron para impulsar reformas al artículo 17 constitucional.

El objetivo: permitir que los consumidores pudieran agruparse y presentar demandas colectivas ante los abusos o acciones injustas de monopolios, bancos o instituciones financieras, fraudes de empresas o leyes que los afectaran.

La regulación del cabildeo

Los primeros esfuerzos para transparentar esta actividad datan de 2002. A partir de entonces y hasta septiembre de 2010, se presentaron otras 12 iniciativas en la Cámara de Diputados y cuatro en el Senado de la República.
Paralelamente, ambas cámaras hicieron sus propios esfuerzos para darle un marco legal a esta práctica. El 15 de septiembre de 2010 entró en vigor el Reglamento del Senado de la República que la regula en sus artículos 298 y 299.

En enero de 2011, la Cámara Baja ordenó la creación de un registro público controlado por la Mesa Directiva al inicio de cada Legislatura. El más reciente incluye a 564 cabilderos de 81 empresas y agrupaciones de diversos tipos, y a 112 personas físicas.

A raíz del actual escándalo que involucra a la consultora PriceWaterhouseCoopers, que ofreció sus servicios para modificar la propuesta de reforma fiscal (aprobada esta madrugada en la Cámara de Diputados), en San Lázaro se modificó apenas el pasado martes el Reglamento Interno para regular la labor de los cabilderos y prohibir que los legisladores reciban “dádivas” en especie o efectivo.

Ante los señalamientos de que tales reglamentos son insuficientes y de que se requiere una ley de carácter general, Nora Cariño asegura que los actos de deshonestidad en los que puedan incurrir los cabilderos ya están sancionados por el Código Penal.

“La compra de voluntades no es cabildeo. Es un delito y está tipificado como cohecho, extorsión o soborno”, tras subrayar que a pesar de los escándalos en torno a esta actividad, como el desatado por Miguel Ángel Toscano, “no hay una sola denuncia presentada ante la autoridad que demuestre conducta ilícita alguna”.

Cabe destacar que en nuestro continente, seis países tienen leyes que regulan el cabildeo: Canadá, Estados Unidos, Costa Rica, Chile, Colombia, Argentina y Perú. Mientras que en la Unión Europea, sólo cuatro cuentan con normas para esa actividad: Alemania, Dinamarca, Francia y el Reino Unido.
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16 de septiembre de 2013

PROCESO: Grito de Independencia: sin maestros, con muchos acarreados

La pareja presidencialGrito de Independencia: sin maestros, con muchos acarreados:
ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA
16 DE SEPTIEMBRE DE 2013
DESTACADO

La pareja presidencial
MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- Desde lo alto de Palacio Nacional, la presencia apenas reconocible del presidente Enrique Peña Nieto comparte el papel estelar con su esposa, Angélica Rivera.

Él, con moderación presidencial; ella, prodiga besos y sonrisas, como si pudiera reconocer a alguien entre la muchedumbre, entre la “prole”, como la llamó no hace mucho Paulina Peña, la hija del mandatario, quien se asoma en el balcón central de Palacio Nacional con el resto de los respectivos hijos del presidente y su esposa.

Ritual histriónico. Viéndolo bien, la ceremonia cívica del Grito es una actuación donde el presidente en turno interpreta el papel de Miguel Hidalgo que algún día de 1810 llamó a la insurgencia armada y quiso Porfirio Díaz instituirla como la noche del 15 de septiembre.

Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera lucen contentos… o al menos así pareció hasta las 11:30, cuando abandonaron la cena de gala debido a los severos daños provocados por el huracán Ingrid y la tormenta tropical Manuel, que han causado 23 muertes.

Hace dos días, otra muchedumbre hacinada expresaba su inconformidad por la Reforma Educativa, producto del Pacto por México, un acuerdo entre las cúpulas políticas que no consultaron al magisterio. Para que la actuación de esta noche se pudiera realizar, los inconformes fueron desalojados.

El patio central de Palacio Nacional cuenta con sendos manjares que degustan amigos y colaboradores de la pareja presidencial, chocando sus copas. Ahí está el gabinete legal y ampliado; la alta burocracia; los líderes de cámaras y organismos empresariales; los diputados y senadores consentidos de la Presidencia; la familia y, hasta la los reporteros que cubren la fuente presidencial: esta noche no van a trabajar, sino a departir con sus respectivas parejas.

     

Tan distinto, tan igual



Desde el ingreso de tres brigadas de la Policía Militar con uniformes de la Policía Federal, el pasado viernes 13 el Zócalo cambió: en lugar de carpas se colocó un inmenso escenario; en lugar de altavoces que repudian al gobierno, se transmiten las melodías de artistas de la televisión: Ángeles Azueles; Banda Carnaval y, para cerrar, el Divo de Juárez, Juan Gabriel.

Los profesores rebeldes que se desgañitaban en discursos ahora están en el Monumento a la Revolución y en su lugar, aparece literalmente en un escenario la imagen del espectáculo con un proveedor muy conocido: Hoy, el programa de revista para amas de casa, que transmite Televisa, pues los conductores del acto de esta noche son Raúl Araiza y Juan José Ulloa. Y, para deleite de los caballeros, la actriz de telenovelas Aleida Núñez.

Las barricadas fueron sustituidas por el enorme graderío que albergará a los asistentes al desfile militar del lunes; en lugar de encapuchados de procedencia incierta, la Policía Militar resguarda las estructuras. Desaparecieron las estufas y fogones para dar paso a marchantas de aspecto humilde que se logran colar aprovechando el hambre: 30 pesos el tlacoyo.

Próximo el momento de dar el grito, retumban luminosos petardos, con la misma sonoridad que los del viernes 13, a las 4:00 de la tarde, que no anunciaron la salida del presidente pero sí su decisión de desalojar.

Esta noche, el lugar sigue tan majestuoso como siempre, con sus enormes palacios iluminados con figuras de Hidalgo y Morelos, o de los perfiles que se cree pudieron ser de ellos o, mejor dicho, de los rostros similares a los próceres con que los identifica el imaginario popular.

Para aludir la limpieza del sector, en televisión se reportó la intervención en el Zócalo y su lavado con cloro, como una desinfectación.

El cambio es tan grande y tan igual, que la Plaza de la Constitución parece haber hecho un relevo: unos pobres por otros; visible el rostro de la marginación pero con el rostro de la farándula en pantallas gigantes, un objetivo conseguido para vencer inercias y resistencias, como tuiteó el presidente minutos antes de desalojar a quienes se oponen a sus decisiones, y en este caso, para poder dar el Grito, su primero como titular del Poder Ejecutivo.



Viva (el Estado de) México

En 1974 Matilde Mujica estuvo en la Plaza de la Constitución pero no pudo ver, aunque fuera de lejos, el grito de Luis Echeverría. Los policías le impidieron el paso porque estaba embarazada y, esta noche, 39 años después, podrá ver a su coterráneo y exgobernador Enrique Peña Nieto, a quien tanto ha apoyado.

—  Yo creo que ya me voy a morir, porque vine al Grito como siempre quise, aunque no me puedo acercar mucho, ya estoy muy vieja, -bromea.

— No diga eso, quién quita y hasta ve a un panista o un perredista mexiquense –le comenta el reportero.

—  ¡Dios me libre! –esboza la señal de la cruz– Yo siempre he sido del PRI y puro PRI, si le digo que en el 74 quise ver a don Luis Echeverría y no me dejaron –repone.

Matilde se queja de dolor en sus piernas. Su hija estuvo a cargo de uno de los 25 camiones procedentes de Tecámac que desde temprano salieron hacia el centro capitalino, pasearon y luego fueron ubicados en algún sector de la plancha del Zócalo. A sus años, no es sencillo mantenerse todo un día de pie.

Una leve brisa se empieza a sentir alrededor de las diez de la noche y por el rostro moreno de Matilde, escurre la pintura tricolor que les colocaron a todos sus compañeros de partido. A ellos nada más les tocó pintura, no como a los de Ecatepec, que llevan sombreros charros o de palma grande.

Los ecatepequenses son contingentes notorios. Llevan playeras rojas sobre las que destacan pines del PRI. Sus porras son coloridas y están aquí con una misión: apoyar al Presidente en su primer Grito.

María Isidoro llegó en un autobús de Ecatepec con toda su familia. Para arribar al Zócalo recorrió a pie desde la Plaza de Santo Domingo, donde se estacionó su camión, hasta la esquina de República de Guatemala y República de Brasil. Luce en su pecho la calcomanía que muestran todos su coterráneos, charola temporal que abrirá vallas. Viene acompañada de 350 pesos: un rectángulo de papel blanco, que lleva estampado el Escudo Nacional, en el que se unen dos bandas tricolores.

“Estamos muy contentos y muy agradecidos por venir a participar en el Grito con nuestro presidente. Salimos tarde, pero hubo cenita en el autobús”, dice la mujer.

El Zócalo luce poblado, mas no lleno. Hay huecos por los diferentes lados de la plancha y, aun cuando la aglomeración es persistente en los arcos de revisión, al momento de actuar el Grito, la aclamación no es total.

Este es el día de fiesta nacional, por el que no hay protesta ni integridad que valga. Los antros aledaños languidecen esperando el arribo de clientes; grupos de jóvenes recorren las calles con entusiasmo y, en el exterior de una tienda de conveniencia, en la esquina de República de Brasil y Donceles, uno de esos grupos exhibe su orgullo revolucionario.

“Nos venimos a tomar una leve antes de ir a apoyar al presidente”, dice el más desenvuelto.

Sombreros de plástico tricolor, bigotes también plásticos estilo Zapata, penacho y sombrero de palma ancha, son los objetos con que exaltan su mexicanidad. Como es noche mexicana, el tequila es una opción natural.

El grupo forma parte de los 30 autobuses que, según ellos, llegaron procedentes de Coacalco.

— ¿Son del PRI? –se les pregunta.

—  Sí, somos gente del partido… –dice uno.

—  No güey, somos gente de David Sánchez –tercia otro.

— Sí, somos gente de David Sánchez, el alcalde de Coacalco, pero somos del PRI –repone el primero.

El reportero insiste:

—   ¿Pertenecen al Frente Juvenil o a alguna organización?

—   No, somos de la administración municipal ¿nos toma una foto?





Simbolismo patrio

La estación del metro Zócalo está cerrada. Quien desea llegar a la Plaza de la Constitución debe hacerlo por Pino Suárez o Allende. Pero ya desde las ocho  de la noche, la Línea 2 luce desolada. Un joven de unos 16 años, cabello largo y cachucha, ropa holgada y algún medallón, promueve su novedad:

“Compayito fiestero, Compayito fiestero, llévelo con su banderita nacional”, promueve entre los vagones durante la parada de la estación Pino Suárez mostrando al monito de Televisa que se forma con los dedos.

De repente, un robusto policía con armadura de granadero lo toma del brazo con violencia. Al pie de la puerta de acceso al vagón, lo obliga a vaciar su mercancía y ante la mirada atónita de los pasajeros, lo cachea. El robusto hombrón asoma a la ventana.

—   ¿Qué me ven? –grita esbozando una sonrisa y agitando la mano en señal de despedida.

La zona está asegurada al máximo. En Eje Central y 16 de Septiembre no parecen quedar huellas de los enfrentamientos entre policías militares y anarquistas que el viernes aprovecharon los escombros de la renovación de banquetas y todo material que encontraban a su paso.

De cualquier modo poco se puede observar esta noche. En 16 de Septiembre, Venustiano Carranza y Francisco I Madero no hay alumbrado público desde Eje Central hasta Isabel la Católica. En esas calles, visibles entre los autobuses policiacos y patrullas, personal de la Comisión Federal de Electricidad permanece de guardia, a bordo de sus camionetas, es decir, sin actuar.

El operativo es enorme: por cada calle que desemboca en el Zócalo, hasta una cuadra antes, hay cuatro cercos de granaderos del Distrito Federal. Entonces, empieza el cerco de Policía Federal, también de uniforme de granaderos. Y casi al llegar a las calles circundantes a la plancha, controlan los arcos de revisión, con láser y detectores. Finalmente, el Estado Mayor Presidencial y, en las estructuras del desfile, la Policía Militar.

— ¿Ahora no vinieron con uniforme de federales? –se le pregunta a un soldado.

— No, eso nomás a nosotros nos mandan cuando andan problemas, como el viernes –responde en un precario español, para luego recibir la reprimenda de su superior por hablar con el reportero.

Por todo el Centro Histórico, el ambulantaje se apodera de banquetas y calles convertidas por esta noche en paseos peatonales bajo una vigilancia, revisión y supervisión policial, que está destinada sólo a los ciudadanos.

Palma, Madero, pero en especial Tacuba, se ha convertido en un tianguis con todo tipo de mercancías, aunque predominan aquellas con motivos patrios y con los nuevos símbolos de mexicanidad, en el mejor de los casos, expresiones kitsch: máscaras de luchador, penachos sintéticos, pelucas tricolores de rizos afro… cada quién su nacionalismo.

En Madero e Isabel la Católica, el oficial Juan Mendiola se queja, molesto ante la mercadería:

“El jefe de la delegación Cuauhtémoc le dio permiso a una organización de ambulantes y no los podemos quitar, pero ya se empezaron a extender con tapetes en el suelo. Les dijimos que no lo hicieran pero tampoco podemos abandonar la vigilancia”.

Así, el sector no da espacio ni para el retiro de ambulantes que, por otra parte, no ofertan las populares máscaras de Carlos Salinas de Gortari, ni copetes de Peña Nieto, y mucho menos pasamontañas del subcomandante Marcos. Lo más próximo a la rebeldía son los consabidos bigotes zapatistas.

Coincidencia macabra

La brisa arrecia y al llegar el momento estelar, una persistente llovizna se deja sentir en el Centro Histórico. Minutos antes de las once de la noche, el presidente Enrique Peña Nieto recibió de una guardia de honor, la Bandera Nacional, en el Salón de Protocolo. El Himno Nacional se entona y sus notas se dejan escuchar con potencia por todo el Zócalo.

Entonces, un presidente sonriente agita con su mano izquierda la bandera y tañe la campana con amplia sonrisa. Luego, lanza la arenga personificando al cura Hidalgo y agregando los nombres de los Insurgentes. Escasa es la también tradicional rechifla y en su lugar, se escucha “Peña, Peña”.

Desde temprano, en las redes sociales abundaban los chistes sobre un posible desliz de Peña durante la arenga. No ocurrió. La leyó para mejor proveer. Pero el desliz llegó: el primer presidente que cuenta con un aparato completo de Estrategia Digital, como parte de su estructura operativa, esta vez cometió un error de acentuación:

“Hoy, recordamos a los hombres y mujeres que hace 203 años, iniciaron la lucha para darnos patria y libertad. ¡Qué viva México!” (sic).

Minutos después, el tuit fue corregido.

No fue el error lo que terminó aguándole la fiesta al mandatario.

Coincidencia macabra: la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid han causado severos daños en Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Chiapas, las entidades de donde son originarios los maestros de la CNTE desalojados y reprimidos.

Las lluvias en dichas entidades obligaron al mandatario a saludar y despedirse casi de inmediato de los invitados a la cena de gala, para salir de ahí a una reunión con su gabinete e instalar el Comité Nacional de Emergencias.

Dado el Grito, después de todos esos recursos económicos, humanos y políticos de que debió valerse para hacerlo, no pudo permanecer en la tradicional cena de gala, de Palacio Nacional… y así, él mismo presidente  terminó desalojado, como momentos después lo haría la muchedumbre en busca de sus camiones,  para regresar a distintos puntos del Estado de México y los policías para el cambio de guardia.

Tras este otro desalojo, una nueva limpia se puso en marcha, pues este lunes es el desfile militar.
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12 de julio de 2013

Tan lejos de Dios; tan arrodillados frente a EU - Epigmenio Ibarra

“Tan lejos de Dios”; tan arrodillados frente a EU - Grupo Milenio:
foto perfilEpigmenio Ibarra

2013-07-12 • ACENTOS


No importa quién gobierne en Washington, republicanos o demócratas, a los mexicanos, con ese vecino, nunca nos va bien. Y no nos va bien, porque quienes se han sentado en la silla presidencial en nuestro país han establecido la perniciosa costumbre de arrodillarse frente a la Casa Blanca al nada más tomar posesión.

Con la sola excepción del general Lázaro Cárdenas, todos los mandatarios mexicanos de la historia reciente se han comportado de manera servil e indigna frente al gobierno estadunidense.

En Los Pinos han despachado desde agentes activos de la CIA, como Luis Echeverría, hasta hombres como Felipe Calderón, que, por encargo de Washington, nos impuso una guerra sangrienta.

Una guerra que hoy, rodeada de silencio, continúa cobrando vidas mientras la droga sigue pasando la frontera hacia el norte y las armas y los dólares siguen cruzando hacia el sur.

PRI y PAN han hecho de la sumisión frente al gobierno, las grandes empresas y los medios de comunicación en EU una costumbre, un estilo, la única forma de relación viable con el país más poderoso de la tierra.

La enmascaran retóricamente. Se presentan como amigous, como “socios” cuando, en realidad, toleran ser tratados como sirvientes.

Los intereses nacionales, la soberanía y la defensa del patrimonio, la situación de nuestros compatriotas que se han visto obligados a cruzar la frontera en busca de trabajo, la paz, la seguridad nacional poco o nada les han importado.

Dan la vida, como Vicente Fox, por una palmada en la espalda del mandatario estadunidense en turno. Se tragan el cuento de la “enchilada completa” y se convierten —y nos convierten— en el hazmerreír de todo el mundo.

Se permiten incluso bromear, como lo hizo Felipe Calderón, con un acto de guerra como la operación Rápido y furioso o guardan ominoso silencio ante la militarización de la frontera, el aumento de las cuotas diarias de deportación o el espionaje estadunidense en nuestro país, como lo hace Enrique Peña Nieto.

Justo en el momento en que había que marcar una digna y prudente distancia ante el gobierno que, de nueva cuenta, nos ha ofendido Peña Nieto, con impúdica prisa, hace las maletas y viaja a Sun Valley donde declara: “México no es amenaza para EU, sino socio”.

Quien nos amenaza, quien de nosotros se burla, quienes no nos trata en absoluto como socios es Estados Unidos, pero de eso Peña Nieto no dice nada. Como no dijo nada, por cierto, cuando la Europa sumisa cerró sus cielos a Evo Morales. Qué vergüenza.

No se dan cuenta estos hombres que, “haiga sido como haiga sido” nos han gobernado, que este tipo de respuestas, que su prisa por arreglar las cosas a pesar de ser México la parte ofendida, los vuelve, nos vuelve, desgraciadamente, objeto de burlas de todo tipo en Washington.

Y no solo en Washington. La falta de dignidad de los gobernantes mexicanos, su servilismo, es ya la comidilla en América Latina. Hace rato ya que México no tiene un rol protagónico en los asuntos del subcontinente y se le ve, más bien, como un país en extremo obsecuente con su poderoso vecino.

Poco o ningún respeto han de tener, por otro lado, los poderosos en Estados Unidos por hombres que no tienen el decoro de respetarse a sí mismos y menos al país a nombre del cual supuestamente actúan.

La imposibilidad de responder con dignidad y valentía ante las ofensas solo hace más difícil que un día logremos construir una relación bilateral basada en el respeto y la equidad.

Washington ya le tomó la medida a los gobernantes mexicanos. Explota sus miserias; les regala líneas ágata en la prensa, unos minutitos en la tv, la oportunidad de una foto, de sentirse poderosos y luego, otra vez, les da una patada en el trasero.

Urgido, como está Peña Nieto, de salvarse y salvar del naufragio económico al régimen es aún más vulnerable frente al gobierno de los EU que el propio Felipe Calderón.

Calderón tenía al menos la coartada de la guerra. A Peña Nieto no le queda más que salir a vender el petróleo. El primero se ganó derramando la sangre de otros; el mote de “valiente” a Peña, en tanto vendedor, lo han de tratar con más dureza.

Las consecuencias habremos de pagarlas todos. Y sí, tenía razón don Porfirio, eso pasa cuando se está “tan lejos de Dios” y tan arrodillados frente a EU.


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21 de junio de 2013

La novela de Televisa: La fantasía como realidad… rentable - FABRIZIO MEJÍA MADRID

El libro más reciente de Fabrizio MejíaLa novela de Televisa: La fantasía como realidad… rentable:
FABRIZIO MEJÍA MADRID
24 DE MAYO DE 2013
REPORTAJE ESPECIAL

El libro más reciente de Fabrizio Mejía
Así como la historia se lee en palimpsesto, desnudando las etapas que la cubren, el cronista Fabrizio Mejía Madrid se sumerge en el universo de Televisa y lo desmenuza en sólo 192 páginas. Fulgurantes las imágenes que describe y en las que desfila la dinastía de los tres Emilios: Azcárraga Vidaurreta, Azcárraga Milmo y Azcárraga Jean, esos creadores de fantasmas que, hastiados de la realidad –dice el autor–, optaron por las fantasías aspiracionales. “Aprendí a vender aire y veme, me hice rico”, se jactaba el fundador del emporio: su hijo, creador del Estadio Azteca, supo aliarse con el poder político y multiplicar las ganancias; el tercero de la dinastía partió de la idea de que todo era televisable sobre la vida –“Lo que no sale a cuadro nunca existe”; “Lo imposible no es televisable”– y creó los reality shows. Así es la historia, así es Televisa, así es la novela… Proceso ofrece un adelanto del libro de Mejía Madrid: Nación TV. La novela de Televisa, de inminente aparición bajo el sello de Grijalbo, que traza, precisamente, la forma en que el consorcio televisivo concibe la información.



…Desde 1969, el presidente Díaz Ordaz inauguró la idea de un noticiero de televisión que fuera vocero de las oficinas de gobierno. Primero con el nombre de Nescafé, el patrocinador que pulverizaba en polvo instantáneo los granos chongueados que no podían comercializarse, y luego como 24 Horas, las noticias eran las del presidente. La noche del 2 de octubre de 1968 Televisa requisó todos los metros de película en 16 mm que sus reporteros tomaron de la matanza de estudiantes y los enlató. Y Emilio Azcárraga Milmo presumía de tenerlos en su caja fuerte. Díaz Ordaz dispuso de un hombre inamovible que decía las noticias: Jacobo Zabludovsky. Era la encarnación del Sistema: una esfinge sin profecía, un locutor que leía limpiamente los boletines del Señor Presidente cada noche, sin mover siquiera la boca. Un muñeco de ventrílocuo con un teléfono rojo en el escritorio con una única línea para el secretario de Gobernación y el presidente en turno, y unos enormes audífonos con los que no se comunicaba con el floor manager –el “apuntador”, discreto dentro del oído, se había inventado en Televisa desde 1950–, sino con el Tigre Azcárraga. El 7 de octubre de 1978 el propio Emilio Azcárraga había sido nombrado “jefe de imagen” de las actividades del presidente López Portillo. El antecesor, Luis Echeverría, tenía en ese mismo puesto al socio y amigo de parrandas del Tigre, Miguel Alemán Velasco. López Portillo tendría como jefe de comunicación a Pedro Ramírez Vázquez, el arquitecto del Estadio Azteca y la Nueva Basílica de Guadalupe. En radio y televisión nombraría a Jaime Almeida, el supuesto experto en música mexicana de la televisora. Los noticieros de Televisa eran una invención de la presidencia del Partido. Eran lo mismo: un batidillo entre transmitir y ejercer el poder.



(…) El primer noticiero fue a las seis de la tarde del 26 de julio de 1950, en el piso 13 del edificio de la Lotería Nacional. Era el Canal 4, propiedad de los O’Farrill, que aguantarían 20 años independientes sólo para doblegarse cuando el presidente Echeverría los fusionara con la televisora de los Azcárraga. En el tiempo de esa primera transmisión, sólo había cuatro aparatos de televisión en el país: en la oficina del presidente Alemán, en la de su secretario de Comunicaciones y Transportes, en la agencia de autos de los O’Farrill –el dueño, Rómulo, había perdido un pie, atropellado por una motocicleta mientras trataba de cambiarle una llanta a su Packard– y en el piso 17 de la misma Lotería, desde donde el hijo del presidente Alemán editaba su revista Voz. Todo estaba listo para la primera transmisión, pero dos técnicos, Miranda, el de los cables, y Luyando, el de la cámara, se estaban peleando. Se empujaban, se metían el pie, se nalgueaban. Harto de las bromas, Miranda le hace el gesto del dedo medio a la cámara. Y es justo cuando están entrando al aire. Así que, pensó Pérez (Aurelio, el encargado de atender el trato de Televisa con el Ejército y la Iglesia católica), los noticieros de televisión empezaron con un dedo obsceno hacia el auditorio…

fuente: http://www.proceso.com.mx/?p=342888
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