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30 de marzo de 2013

Con Bergoglio, la venganza de los jesuitas

La primera misa del Papa Francisco en la Capilla Sixtina. Foto: APCon Bergoglio, la venganza de los jesuitas:

RODRIGO VERA
30 DE MARZO DE 2013 · 11 COMENTARIOS

La primera misa del Papa Francisco en la Capilla Sixtina.
Foto: AP
A diferencia de Juan Pablo II, que defendió a ultranza a los Legionarios de Cristo y en especial a su fundador, Marcial Maciel, el nuevo pontífice ha empezado a emitir señales de que busca una Iglesia más cercana a los postulados de la Compañía de Jesús. Esta congregación históricamente ha sido relegada, hostigada y vilipendiada. Ahora parece que los papeles se invertirán y en el Vaticano ya se investigan a fondo las irregularidades y los escándalos de La Legión.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Con la llegada al trono pontificio del jesuita Jorge Bergoglio, la Compañía de Jesús puede convertirse en la congregación religiosa más influyente dentro de la Iglesia católica, al grado de que su línea pastoral de la opción preferencial por los pobres también puede verse fortalecida, como lo perfilan los primeros mensajes del nuevo Papa que ponen énfasis en los “pobres” y en la vocación de “servicio” de la institución.

Así, el primer Papa jesuita puede poner fin al hostigamiento que ha sufrido esta línea pastoral en los últimos años, sobre todo durante el pontificado de Juan Pablo II, quien relegó a la Compañía de Jesús para darle impulso a los Legionarios de Cristo, hoy caídos en desgracia por los escándalos de pederastia de su fundador, Marcial Maciel.

Incluso algunos analistas consideran muy probable que el Papa Francisco “suprima definitivamente” o por lo menos ordene una “refundación” de los Legionarios de Cristo, luego de que Benedicto XVI los sometió a un proceso de reestructuración y castigó a Maciel.

El sacerdote Manuel Olimón Nolasco, especialista en historia de la Iglesia, dice con asombro: “Es completamente novedoso el hecho de que un jesuita sea Papa. Fue una de las grandes sorpresas que nos dejó el pasado cónclave. La Compañía de Jesús se fundó en 1534. De manera que tuvieron que pasar casi 500 años para que uno de sus miembros fuera Papa”.

–¿Los jesuitas siempre han asumido institucionalmente la opción por los pobres?

–Sí, siempre ha sido así. Aunque, claro, en diferentes contextos. Y en algunos casos esa opción la aplican de manera indirecta; formando a los dirigentes para que sean ellos quienes desde el poder apliquen la justicia social. Esto ha ocurrido a lo largo de la historia.

–¿Podría esperarse lo mismo del Papa Francisco?

–Sí, creo que se va a notar mucho esa línea durante su pontificado. De hecho él ya empieza a hablar sobre los pobres y el servicio a los demás. Lo está haciendo con sencillez y hablando directamente a la conciencia de los fieles. No dice impositivamente: ‘Tú tienes que hacer esto y tú lo otro’. No. Más bien deja que cada quien decida. Es muy común en los jesuitas recurrir al libre albedrío.

“Y el hecho de que se haya puesto el nombre de ‘Francisco’ también es muy significativo; se inspira en la figura de San Francisco de Asís que encarna la pobreza voluntaria, el cuidado de la naturaleza y la paz. Hay un adagio latino que dice nomen oneri est (el nombre es una carga). Para los papas el nombre es muy importante porque con él marcan el camino que planean seguir.”

Opción por los pobres

Desde que llegó al papado, el pasado miércoles 13, el jesuita ha venido recalcando la importancia de atender a “los pobres y los olvidados” y ha condenado la “sed de poder y de dinero”. En su homilía del Domingo de Ramos señaló que “el sudario no tiene bolsillos”, en alusión a la mortaja de Cristo.

Y el Jueves Santo pidió a los sacerdotes que salgan a “las periferias” y se acerquen al “sufrimiento” y a la “sangre derramada”. Por la tarde celebró una misa en la cárcel juvenil Casal del Marmo, en las afueras de Roma, donde le lavó los pies a un grupo de jóvenes detenidos. “Esto es lo que Jesús nos enseña y esto es lo que yo hago, es mi deber que me viene del corazón… Quien está en lo más alto debe servir a los otros”, dijo.

Bergoglio ha empezado a vestir una sencilla sotana blanca y a marcar distancia de las pomposas liturgias del Vaticano, concelebradas con cardenales de vestimentas carnavalescas, entre mármoles y ceremonieros.

Algunos teólogos de la liberación aprueban esas primeras señales, como el brasileño Leonardo Boff, quien dijo: “Francisco tiene en mente una Iglesia fuera de los palacios y de los símbolos del poder. Lo mostró al aparecer en público. Normalmente los Papas –y Ratzinger principalmente– ponían sobre los hombros la muceta, esa capita corta bordada en oro que sólo los emperadores podían usar. El Papa Francisco llegó sólo vestido de blanco”.

Agregó Boff –para el semanario alemán Der Spiegel– que el Papa Francisco “viene del Gran Sur, donde están los más pobres de la humanidad y donde vive 60% de los católicos. Con su experiencia como pastor, con una nueva visión de las cosas, desde abajo, podrá reformar la curia, descentralizar la administración y dar un rostro nuevo y creíble a la Iglesia”.

Por su parte Pedro Casaldáliga, obispo de los pobres en la selva amazónica, en una entrevista con el periódico brasileño O Globo, también elogió la simplicidad del nuevo pontífice y el simbolismo del primer gesto al inclinarse delante de la gente que lo aguardaba en la Plaza de San Pedro.

En El Salvador, el jesuita Jon Sobrino, cuyas obras teológicas fueron condenadas por el Vaticano, destacó que ha visto “signos pequeños pero claros” de la “sencillez y la humildad” del nuevo Papa, deseando que “crezcan como signos grandes”.

Y el actual superior general de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás, le envió al nuevo Papa una misiva –fechada el jueves 14– en la que le dice: “El nombre de ‘Francisco’ con que desde ahora le conocemos, nos evoca su espíritu evangélico de cercanía con los pobres, su identificación con el pueblo sencillo y su compromiso con la renovación de la Iglesia. Desde el primer momento en que se ha presentado ante el pueblo de Dios ha dado testimonio de modo visible de su sencillez, su humildad, su experiencia pastoral y su profundidad espiritual”.

Estas muestras de apoyo al nuevo Papa contrastan con el hostigamiento que, hasta hace poco, todavía emprendía el Vaticano contra la Compañía y algunos jesuitas.

Por ejemplo cuando el sacerdote español Pedro Arrupe era superior general de la Compañía (1965-1983), le dio mucho empuje a los temas de justicia social e inculturación del evangelio, lo que le provocó críticas de los sectores tradicionales de la Iglesia que lo acusaban de ser muy permisivo. Ante esto Juan Pablo II le puso un interventor a la Compañía para que la vigilara.

En 2007 la Congregación para la Doctrina de la Fe condenó la obra de Jon Sobrino, uno de los principales impulsores de la teología de la liberación, porque “sus proposiciones no están en conformidad con la doctrina de la Iglesia”.

Entre otros jesuitas cuestionados o censurados por el Vaticano se encuentran Jacques Dupuis, Pierre Teilhard de Chardin, John Courtney Murray y Anthony de Mello.

Algunos jesuitas han sido asesinados por sus posturas revolucionarias y su defensa de los derechos humanos: En 1980 fue acribillado en Bolivia Luis Espinal Camps por el Servicio de Inteligencia del Ejército; en 1983, James F. Carney fue asesinado en Honduras por las fuerzas militares; en 1989, Ignacio Ellacuría y otros cinco jesuitas corrieron igual suerte a manos de la Fuerza Armada de El Salvador.

En México destaca el mártir jesuita Miguel Agustín Pro, fusilado durante la guerra cristera por el gobierno callista. Su proceso de canonización está en marcha y un influyente centro de derechos humanos mexicano lleva su nombre. Años después, durante el levantamiento zapatista chiapaneco en los noventa, se acusó a los jesuitas de estar instigando a los indígenas a levantarse en armas.

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17 de febrero de 2013

Las penurias de un Papa presionado, acorralado… EL INFIERNO EN EL VATICANO

Las penurias de un Papa presionado, acorralado… | Nacional | Diario.com.mx:

Emilio Godoy
Proceso | 2013-02-16 | 23:42
Distrito Federal– Presionado. Acorralado. A veces decidido, a veces titubeante.

Esa es la imagen del Papa Benedicto XVI que transmiten los llamados Vatileaks, los documentos internos del Vaticano revelados en 2012 por el periodista italiano Gianluigi Nuzzi en su programa televisivo ‘Los Intocables’.

El alemán Joseph Ratzinger, de 85 años y quien asumió en abril de 2005 tras la muerte del polaco Karol Wojtyla, Juan Pablo II, ha lidiado con asuntos como la reestructura financiera de la Santa Sede, las intrigas palaciegas entre grupos de poder, los escándalos de pederastia clerical y la crisis global del catolicismo.

11 de febrero de 2013

¿Y si no eligieran otro Papa y desapareciera el Vaticano, cuánto dinero y problemas se ahorrarían? - Pedro Echeverría V.



http://imagenes.publico.es/resources/archivos/2013/2/11/1360602376210papadn.jpg


¿Y si no eligieran otro Papa y desapareciera el Vaticano, cuánto dinero y problemas se ahorrarían?


Pedro Echeverría V.





1. El viejito papa Benedicto XVI  ya no daba para más ante los mil y un problemas que tenía la obligación de resolver. Y no son asuntos de la religión sino problemas políticos internos que desprestigian a la iglesia provocando que el catolicismo registre muchas deserciones. Escándalos de la pederastia, de las mafias y de los bancos son muy difíciles de superar.Los curas actores de la pederastia  que en 2010 puso en entredicho a las iglesias de Irlanda, EEUU, Alemania, Austria, Bélgica, México, embarró al Papa, que llegó a ser acusado de haber "encubierto" a sacerdotes pederastas durante su etapa al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.  El Papa Ratzinger se vio obligado a cesar a varios obispos por esta causa, la misma por la que ordenó la limpieza de los Legionarios de Cristo, después de probar que su fundador, el cura mexicano Marcial Maciel, fallecido en 2008, abusó sexualmente de seminaristas y tuvo hijos con varias mujeres.



8 de febrero de 2012

Gasta Monarquía Vaticana más de 2 mil MDD en resarcir daños causados por curas pederastas


El Justo Reclamo: Gasta Vaticano más de 2 mil MDD en resarcir daños causados por curas pederastas:


Participantes en el simposio del Vaticano sobre el abuso sexual en la Iglesia de San Ignacio de Roma.

Rodrigo Vera
MÉXICO, D.F. (apro).- La Iglesia católica ha gastado más de 2 mil millones de dólares en resarcir los daños ocasionados por sus sacerdotes que han abusado sexualmente de menores de edad, se informó hoy en un simposio que se celebra en el Vaticano.

22 de enero de 2012

FECAL APUESTA AL PAPA PARA MANTENER 13% DEL VOTO CATÓLICO EN 2012

Benedicto XVI: visita polémica



Elio Masferrer.
Foto: Marcos Adrian Ruiz Torres

Masferrer calcula que el PAN busca el voto de un 13 por ciento del electorado en una franja de la población que se declara conservadora

Martha Martínez

Ciudad de México  (22 enero 2012).- La visita del Papa Benedicto XVI a México sí influirá en las elecciones del 1o. de julio, afirma el especialista en temas religiosos Elio Masferrer Kan.

El académico, quien desde 1997 analiza cuál es la injerencia de la religión en la emisión del voto –tendencia que él ha denominado "voto creyente"–, afirma que alrededor de un tercio del electorado considera como un elemento importante para decidir por quién votar la religiosidad del candidato.

4 de mayo de 2011

MILENIO SEMANAL: La incierta santidad de Juan Pablo II

Papa Juan Pablo II en Cali Colombia

Jason Berry*
La retardada admisión de los casos de pederastia, especialmente el de Maciel, prueban que el Vaticano tiene un lento sistema de justicia. En tanto, procedió por la vía del fast track a la beatificación de Wojtyla
Cuando este primero de mayo el papa Benedicto XVI beatifique a su predecesor, Juan Pablo II, en la gran ceremonia de la plaza de San Pedro, tomará preeminencia un misterio barroco. La beatificación, el paso final antes de la canonización o santidad, engrandece al difunto como "bendito" o digno de veneración. Las autoridades se prepararon para recibir a un millón de personas, dos días después de la boda real del Príncipe de Inglaterra.
La mayoría de las beatificaciones se toman décadas después de la muerte de la persona, símbolo del cuidado que pone el Vaticano a la certificación de que ciertos logros de vida propuestos por colegas religiosos ameritan el camino a la santidad. Pero la agenda queda sujeta a las disposiciones papales. En este caso, la decisión de Benedicto XVI de acelerar el caso de Juan Pablo II ha atraído críticas de católicos prominentes y de sobrevivientes de abusos sexuales por parte de sacerdotes.
SANTIFICACIÓN FAST TRACK
Los santos más antiguos eran mártires de su fe, reverenciados por sus seguidores. De los 264 papas en la historia de la Iglesia, 81 han sido canonizados. Sin embargo, desde el Concilio de Trento en el siglo XVI —la respuesta de la Iglesia romana a la reforma de Lutero— sólo dos papas han sido hechos santos: Pío V, que llamó al Concilio de Trento, y Pío X, quien reinó de 1903 a 1914.
Juan Pablo II simplificó el proceso, ya que eliminó la figura del investigador crítico o "abogado del Diablo", que buscaba razones para no canonizar. En su pontificado, Karol Wojtyla presidió más canonizaciones que todos sus predecesores juntos. Ahora él mismo se beneficia de las reglas que reinventó.
Queda una pregunta: ¿debe un Papa que le dio la espalda a la peor crisis de la historia moderna de la Iglesia ser hecho santo? Demandas de las víctimas de abuso por parte de sacerdotes, juicios numerosos y noticias de los obispos que encubrieron a los abusadores son el saldo de la historia tenebrosa de los 26 años del papado de Juan Pablo II. Él respondió a las denuncias continuas con negación e inercia. Las diócesis estadunidenses y las órdenes religiosas han gastado cerca de dos mil millones de dólares en defensa legal y tratamiento de las víctimas, un escándalo de costos al final incalculables para la estatura de la Iglesia.
Juan Pablo II ha sido admirado como una gran figura en la escena mundial, un catalizador para la caída del comunismo soviético y un adalid de los derechos humanos. Sus conmovedoras homilías sobre la libertad en su primera visita papal a Polonia en 1979 galvanizaron el movimiento Solidaridad. En su visita al Chile del dictador Augusto Pinochet presidió una misa multitudinaria "presentando orador tras orador que acusaba censura, tortura y asesinato politico", escribió Jonathan Kwitny en su biografía de 1997, El hombre del siglo. Mientras la policía usaba cañones de agua para repeler a las turbas, la voz de Juan Pablo II resonaba: "¡El amor es más fuerte… el amor es más fuerte!". Su viaje fue un parteaguas en la transición chilena de vuelta a la democracia.

NEGACIÓN Y TORTUGUISMO
Sin embargo, desde 1989 y hasta su muerte en 2005, el Papa omitió, una y otra vez, tomar acciones decisivas en respuesta a claras señales de una subcultura criminal en el clero, un submundo que dañó sexualmente a decenas de miles de jovencitos. A pesar de un memorándum precautorio de 1984 del reverendo Thomas Doyle, un abogado canónico de la Embajada vaticana en Washington, seguido por un reporte de 93 páginas, en coautoría con el mismo Doyle, y además un requerimiento de los obispos estadunidenses al Vaticano para acelerar la inhabilitación de los sacedotes pederastas —en 1989 el sínodo de obispos envió a expertos en derecho canónico a Roma para intentar simplificar el proceso, eliminar la bizantina burocracia vaticana y el juicio final del mismo Papa— Juan Pablo II no enfrentó el tema. Mientras los juicios se multiplicaban, el Papa permaneció pasivo. Nunca ordenó acercamiento alguno con las víctimas, ni políticas claras para expulsar del clero a los infractores.
Cuando las víctimas se acercaron a los abogados, los descubrimientos legales en el mundo entero revelaron documentos que unían a obispos, a superiores religiosos y a oficiales vaticanos en una red de complicidad con los agresores sexuales; en un caso emblemático, la Santa Sede está acusada de negligencia por el litigante Jeff Anderson, en representación de una víctima de abuso de un sacerdote en el estado de Oregon, quien fue transferido allí desde Irlanda a pesar de estar bien documentado su historial como abusador sexual en la isla. El 22 de abril pasado, el juez Michael Mosman ordenó: "El quejoso ha demostrado evidencia suficiente que tiende a demostrar que la Santa Sede sabía de las propensiones del padre Ronan —el acusado— y que, en algunos casos, la Santa Sede ejerció control directo sobre la conducta, puesto y remoción de determinados sacerdotes acusados de similares conductas sexuales inapropiadas". El Vaticano metió una apelación a la Suprema Corte, pero ésta se rehusó a intervenir, lo que permitió el desarrollo del caso en los tribunales.
Del papel de Juan Pablo II en esta pesadilla de la Iglesia, el reverendo Richard McBrien, un teólogo distinguido de la Universidad de Notre-Dame, escribió el siete de febrero pasado en su columna periodística: "Sin duda, su récord fue terrible, pleno de negación y de tortuguismo, en una de las peores crisis de la Iglesia desde la Reforma del siglo XVI".

VOLTEÓ HACIA OTRO LADO
"¿Quién es este hombre que miró hacia otro lado ante los escándalos de abusos sexuales de su clero, mientras protegía al padrino de todos ellos, el padre Marcial Maciel Degollado?", pregunta Eugene Kennedy, autor y profesor emérito de Psicología de la Universidad de Loyola, en un reciente ensayo publicado en el National Catholic Reporter. Y el padre McBrien añade: "Asumimos que Juan Pablo II y Pío XII están en el paraíso, pero de allí a señalarlos como ejemplos de santidad es algo enteramente distinto".
El padre Doyle perdió su trabajo en la nunciatura vaticana por el reporte de 1985, que envió a todos los obispos de Estados Unidos, y donde predecía una enorme crisis de no tomarse acciones urgentes. Con el tiempo el documento se convirtió en probatorio de múltiples juicios legales y Doyle, ahora en licencia del sacerdocio, fue testigo experto de las víctimas de muchos casos civiles contra la Iglesia.
La negligencia del papa Benedicto XVI en anteriores tiempos le ha hecho su propio daño a la silla de San Pedro: ¿cómo puede un Papa hablar de paz, proclamar la santidad de la vida y hablar de derechos humanos mientras de hecho dio inmunidad a obispos y a cardenales encubridores de pederastas? Juan Pablo II le heredó una disyuntiva a Joseph Ratzinger: una arcaica tradición de tribunales vaticanos sumisos ante los obispos y otros altos oficiales de la Iglesia. Sin duda, el Vaticano tiene un sistema de justicia disfuncional, como se ve en el caso del cardenal Bernard Law, quien renunció como arzobispo de Boston en el 2002 luego de una investigación del Boston Globe, que descubrió más de 80 curas acosadores bajo su autoridad directa. Luego de cuatro millones de dólares de déficit y 37 millones por pagar en préstamos, el cardenal Law salía rumbo a Roma para aceptar la jefatura de la basílica de Santa María Maggiore, con un salario de 12 mil dólares mensuales. Hoy se sienta en el Consejo Vaticano de la Congregación para los Obispos.
El primero de abril, el Catholic News Service recogía desde Roma las palabras del cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos: "El papa Juan Pablo II está siendo beatificado no por su impacto en la historia de la Iglesia, sino por cómo vivió las virtudes cristianas de Fe, Esperanza y Caridad".

EL PERDÓN PARA UN "HORRIBLE PECADO"
Qué ironía: Juan Pablo II visitó 129 países, más que todos los anteriores papas juntos. Canonizó a más personas que todos sus antecesores. Conservador férreo en lo sexual y en lo teologal, puso énfasis en el valor de los derechos humanos. Ahora el Vaticano, convirtiendo la piedad personal en nuevo estándar para la santidad, restringe el escrutinio para blanquear la información incómoda de lo que fuera su mayor fracaso. "¿Cómo puede el Vaticano declarar bendito a un Papa sin bendecir a la vez sus acciones como tal?", apuntó Kenneth Woodward, antiguo colaborador de Newsweek.

En los años noventa, Juan Pablo II ofreció una serie de disculpas por los pecados de la Iglesia, pidiendo la "purificación de la memoria histórica". Pidió perdón por el racismo, el antisemitismo, por la Inquisición y las Cruzadas, por Galileo y por las colonias. Pero no incluyó a las víctimas de abuso sexual. Luego del huracán mediático expresó preocupación por los casos, pero a la vez acusando a los medios de sensacionalistas. Cuando la cobertura de la prensa se volvió crítica, un Papa avejentado y débil llamó a los cardenales estadunidenses a Roma. Leyendo para las cámaras, el Papa calificó los abusos de sacerdotes como "un horrible pecado", y dijo que en el clero no había lugar para hombres así; pero también apeló "al poder de la conversión cristiana", lo que implicaba el perdón para los agresores, y absolvió a los obispos por su "falta generalizada de conocimiento de estos casos".
MACIEL, EL GRAN RECAUDADOR
Los obispos buscan en el Papa directrices y liderazgo. En el caso de México, esto resuena de manera particular con el peor escándalo del anterior papado: el que Juan Pablo II haya ignorado cualquier acusación de pederastia contra Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, a quien alabó hasta seis años después de que en 1998 había sido presentada una demanda canónica para buscar la excomunión del acusado ante la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida entonces por el cardenal Ratzinger.
Maciel se ganó el apoyo de papas mucho antes de la llegada de Juan Pablo II, mediante una agresiva política de recaudación de fondos que le permitió establecerse en Roma y ganar el favor de los oficiales vaticanos. La Legión de Cristo se vanagloriaba de su lealtad al Papa, y Juan Pablo II regresó el favor con su total apoyo. La alianza era natural: ambos compartían un anticomunismo militante y el deseo de salvar a la Iglesia de fuerzas liberales tales como la Teología de la Liberación. El mayor recaudador de la Iglesia moderna, Maciel, apuntaba a los conservadores ricos de América Latina, en particular a sus esposas y viudas.
Un año después de que Juan Vaca, antiguo legionario, le enviara al Vaticano una lista con los nombres de 20 víctimas del fundador, incluyéndose a sí mismo, Maciel hizo trabajo de avanzada para la visita papal de 1979 a México. Videos de la amistad entre Maciel y Juan Pablo II eran centrales en la publicidad para recaudar fondos para la Legión, y eran enviados a todos los donadores, activos y potenciales. En particular aquel donde el Papa está, en 1993, en el balcón sobre la plaza de San Pedro, y exclama: "¡Todos ustedes son hijos del padre Maciel!". Bien conocida es la carta desplegada por la Orden en los diarios mexicanos donde, en 1994, el Papa llama a Maciel "guía eficaz de la juventud" (versión íntegra en www.msemanal.com).
Jóvenes legionarios que marchaban en pares con sacos de doble peto y cabello a rape le significaban a Juan Pablo II el resurgimiento de la ortodoxia que tanto anhelaba. Para 2006, con sólo 650 sacerdotes, la Legión tenía una red de escuelas, centros y universidades, así como un presupuesto de 650 millones de dólares anuales, según apunta The Wall Street Journal.
El 23 de marzo de 1997, el editor del Hartford Courant, Gerald Renner, y este autor publicamos una investigación sobre Maciel con testimonios grabados de dos españoles y siete mexicanos que fueron abusados por el fundador mexicano cuando eran seminaristas en los años cincuenta y sesenta. Los adolescentes, aislados de sus familias y asombrados por su carismático guía, que se hacía llamar Nuestro Padre, se sorprendieron luego con su adicción a la morfina y sus pretextos de haber sido dispensado por Pío XII de la abstinencia sexual para aliviarle sus dolores de estómago. Maciel rehusó cualquier entrevista, pero a través de sus voceros siempre alegó inocencia, mientras la Orden montó una campaña de acusación continua contra el carácter moral de sus víctimas. El Vaticano jamás comentó el caso. En octubre de 1998, las víctimas, comandadas por José Barba, contrataron a la canonista austriaca Martha Wegan, quien les armó un caso de excomunión que desde el inicio fue desestimado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, encabezada por Ratzinger.

LA VIRTUD QUE A TODOS PAGA
Bajo el sistema de justicia monárquico de la Iglesia, el Papa es el árbitro supremo del derecho canónico. Puede parar, revertir o desestimar cualquier caso. Además, el jefe legionario tenía otro gran aliado en la curia: el cardenal Angelo Sodano, secretario del Estado vaticano bajo Juan Pablo II, quien pidió detener el proceso contra Maciel; empero Ratzinger —un absolutista moral con una larga historia de persecución contra teólogos liberales— pensaba que la falta de un sistema central para castigar a los sacerdotes abusadores lastimaba a la Iglesia. Pero Maciel, para entonces, había ya tejido una costosa red de complicidades al interior de la curia romana: el sobrino de Sodano, Andrea, trabajó con su constructora en lo que sería la universidad de los Legionarios en Roma. Como lo consigné en un artículo anterior para el National Catholic Reporter, dos sacerdotes supervisores del proyecto le comentaron a Maciel de las fallas de Andrea en la obra, a lo que éste contestó: "¡Páguenle, y páguenle ahora!". Y así fue.
Además de subsidiar al sobrino, Maciel daba al cardenal Sodano regalos en efectivo de cinco y 10 mil dólares, y cuantiosos sobornos a otros miembros de la curia, incluido el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, secretario particular y mano derecha de Juan Pablo II; datos que, a pesar de haber sido publicados antes, no han sido desmentidos. Dziwisz rechazó ser entrevistado.
Cuando al enfermo Papa le quedaban seis meses de vida, Ratzinger ordenó destrabar la investigación que originalmente había armado Martha Wegan, pero ahora encabezada por monseñor Charles Scicluna. Luego de décadas de abuso, descrédito y desprecio, 30 hombres mayores dieron testimonio contra Maciel y la Legión en Roma. En 2006, un año después de que Ratzinger se convirtiera en Papa, éste le ordenó a Maciel una vida de oración y penitencia, prohibiéndole oficiar púbicamente; la orden lo disfrazó como un retiro voluntario y, cuando no pudo más, lo calificó como una persecución que, siendo aceptada mansamente, a la larga santificaría a "Nuestro Padre". Maciel se retiró a la casa de la Orden en su pueblo natal, Cotija (Michoacán), a pasar el tiempo con su mujer, Norma, y su hija de 23 años. Cuando murió, en 2008, la Orden anunció que Maciel había ido al cielo.
Un año después, cuando se supo púbicamente de la hija, otros tres hijos mayores de Maciel se presentaron en la Ciudad de México alegando incesto. Benedicto XVI entonces ordenó, en un hecho poco común, una investigación completa de la Orden.
Los videos promocionales donde Juan Pablo II exclama loas a Maciel desde su balcón de San Pedro ya no circulan. San Agustín lo pone así en su Ciudad de Dios: "La justicia es una virtud que a todos paga".

*Jason Berry es autor del documental Lead Us Not Into Temptation y coautor, con el difunto Gerald Renner, del libro sobre Marcial Maciel Votos de silencio. El fondo para investigaciones del Nation Institute asistió en una sección de este texto, tomado de Render Unto Rome: The Secret Life of Money in the Catholic Church, libro del autor a publicarse el próximo siete de junio en Estados Unidos.

Milenio Semanal
01 de mayo de 2011

¡AMLO 2012!