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4 de enero de 2014

Las semillas y el dominio del mundo por el hambre - EcoPortal.net

Las semillas y el dominio del mundo por el hambre - EcoPortal.net:
04/01/14 Por Vicky Peláez
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Controla el petróleo y controlarás naciones; controla los alimentos y controlarás pueblos (Henry Kissinger)
En cada ciclo histórico la potencia dominante de turno siempre trata de establecer el control casi absoluto de una región de interés geoeconómico buscando diferentes instrumentos para dirigir todos los aspectos de la sobrevivencia humana.


En esta era globalizada se trata ya no del dominio de una región seleccionada por la única superpotencia existente sino del planeta entero. El uso de la maquinaria bélica y de los recursos energéticos no ha sido suficiente para el control completo de la voluntad de los pueblos. Se necesita algo más y este “algo más” resulta ser la comida diaria en el planteamiento de uno de los más siniestros globalizadores, David Rockefeller.

Durante la guerra en Vietnam el otro político maquiavélico, Henry Kissinger incorporó la idea de Rockefeller en la agenda diplomática de Washington. La comida se convirtió en un arma frecuentemente más poderosa que las armas de destrucción masiva. También jugó un papel muy importante para llevar a cabo el golpe militar contra el gobierno legítimo de Salvador Allende en Chile en 1973.

Al comienzo de los años 1980 los globalizadores iluminados llegaron a la conclusión que el control de la alimentación habría que comenzarlo desde las semillas, reduciendo las variedades regionales y nacionales tradicionales para crear simultáneamente una o varias variantes de semillas para cada cultivo universal pero controladas por un reducido número de las transnacionales.

Así, se inició la época de los Organismos Genéticamente Modificados (GMO) basada en la manipulación genética, y crearon finalmente lo que el estudioso y escritor norteamericano, F. William Engdahl llamó en su libro “Seeds of Destruction: Hidden Agenda of Genetic Manipulation”, “semillas de la destrucción”. México, Brasil, Colombia y Argentina fueron seleccionados como países con grandes recursos para iniciar los primeros pasos en la implementación de la agenda del “dominio usando alimentos”. La llegada de Carlos Menem al poder en Argentina con su agenda neoliberal y su ambición de ser aceptado en el club de los ricos y poderosos del planeta llevó a David Rockefeller a la conclusión de iniciar los primeros experimentos con semillas genéticamente modificadas en Argentina.

Las corporaciones Monsanto, Cargill Inc., DuPont decidieron transformar la agricultura argentina haciendo énfasis en la soja, para esto inventaron el pretexto de que el sistema de monocultura agrícola y dijeron que aportaría grandes dividendos al país por la exportación de soja, lo que facilitaría el pago de la deuda externa de Argentina que estaba ya en el límite impagable. Así según William Engdahl, “desde 1991 antes que la Modificación Genética (GM) fuera aceptada en los Estados Unidos, Argentina se convirtió en un laboratorio secreto para el desarrollo de los cultivos genéticamente modificados y su población fue utilizada sin su conocimiento como “conejillos de Indias”.

Para facilitar los experimentos con semillas GM de maíz, trigo, algodón, girasol y soja, el gobierno de Menem entregó 569 grandes extensiones de tierra cultivable a las transnacionales. La Comisión Nacional Asesora sobre Biotecnología Agropecuaria (Conabia) que fue formada para el control sobre los experimentos se reunía secretamente y sus conclusiones jamás fueron divulgadas. Y no podía ser de otra forma porque sus miembros eran empleados de Monsanto, DuPont, Syngenta, Dow AgroSciences y otros gigantes del GMO. Como los resultados eran muy prometedores, las grandes corporaciones internacionales, como Seaboard Co., Cargill y Quantum Fund de George Soros dieron inicio a la compra apresurada de grandes extensiones de tierra cultivable en Argentina y posteriormente en el Brasil, Paraguay, Colombia, México, Guatemala y Uruguay.

En una década la agricultura, Argentina fue transformada radicalmente. Si en 1970 la soja se sembraba en 9,500 hectáreas ahora su superficie de siembra supera 18 millones de hectáreas produciendo más de 35 millones de toneladas de soja al año. Actualmente Argentina es el primer productor en el mundo de aceite y harina de soja y el tercero de granos. A la vez el país dejó de ser tanto en el mercado externo como interno proveedor de alimentos de naturaleza diversificada. Prácticamente el 100 por ciento de la soja producida en el país es GM RR resistente al herbicida glifosato y ocupa el 50 por ciento de la tierra cultivable.

El impacto del uso de 200 millones de litros de glifosato anualmente, de las fumigaciones, el desmonte, el desplazamiento de campesinos, la falta de alimentos, las nuevas enfermedades, las inundaciones y las sequías son el precio que paga el pueblo por la “sojización” de la agricultura. En su libro “Las semillas de la Destrucción”, William Engdahl lanza una advertencia al gobierno de Argentina: “a este paso la tierra cultivable en el país va a ser destruida en unos 50 años”. ¿Pero a quién le interesa en este mundo globalizado e individualizado lo que pasará en el futuro?

Mientras tanto las ganancias de las transnacionales GMO están creciendo desmesuradamente junto con el control sobre la producción de semillas en el mundo. Ya poseen tecnología “Terminator” que permite modificación genética de las plantas para producir semillas estériles usando un inductor químico llamado “Traitor” para “activar” o “desactivar” algunos rasgos genéticos del cultivo y para controlar la esterilidad de las semillas. En Guatemala, Brasil, Argentina y México el maíz GN RR contaminó el maíz original orgánico y lo mismo está sucediendo con el algodón, la alfalfa, el trigo, girasol y otros cultivos. Se estima que actualmente los cultivos GM ocupan el 25 por ciento de la tierra productiva en el mundo.

El poder de la Monsanto y otras transnacionales de GMO llegó hasta Washington convenciendo al departamento de Estado de ser promotor de la agenda global de la industria de biotecnología. De acuerdo a la ONG “Food & Water Watch”, el departamento de Estado ha hecho cabildeo en gobiernos extranjeros para adaptar políticas y leyes amigables hacia la biotecnología. Según cables de WikiLeaks, el gobierno norteamericano trató de influir sobre el tema de la biotecnología a 113 países del total de 193 miembros de las Naciones Unidas entre 2004 y 2009. Lo que trata de hacer Washington es incentivar el consumo de esos alimentos en todo el mundo con el argumento falso de combatir el hambre y crear condiciones para el desarrollo.

Otro de los países que se ha convertido en el paraíso para la industria transgénica es México. Allí la Monsanto, Syngenta, Dow AgroScience, Bayer y PHI México no solamente están implantando el uso de las semillas GM, sino las mismas transnacionales ya tomaron bajo su control la producción y comercialización de los alimentos, lo que significa la pérdida de la soberanía alimentaria en el país. Precisamente lo que en los años 1980 planificó el gobierno de Ronald Reagan elaborando el plan del dominio del mundo a través de los alimentos: “los países que son amigos recibirán los alimentos y se les denegará a los que se rebelan”.


En el mismo Estados Unidos ya entró en vigencia una clausula legal que permite a Monsanto, Syngenta, DuPont –Pioneer, Dow, Bayer y Basf estar por arriba del sistema judicial, ignorando las órdenes de jueces de suspensión de siembra de cultivos transgénicos inclusive por evidencias científicas que señalan daños a la salud de la población. Actualmente Estados Unidos es el primer productor de la soja en el mundo con 63 millones de toneladas métricas al año y el 90 por ciento de este cultivo es producido con las semillas GM RR. La misma tendencia se observa con el maíz y alfalfa haciendo peligrar las plantas orgánicas y las granjas familiares con la siembra de Monsanto GE alfalfa. Sin embargo, según la conclusión del departamento de Agricultura, a los consumidores no les interesa si los alimentos orgánicos o la leche que consumen tengan o no tengan componentes genéticos.

Así de simple funciona el sistema moderno globalizado del dominio del mundo a través del uso de las “semillas de destrucción”. Los “iluminados” tienen su agenda, científicos a su disposición y los medios de comunicación para convertir una mentira en la verdad con el propósito de confundir la opinión pública. Ni les interesa la reciente declaración del Foro Mundial sobre la Soberanía Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Agricultura (FAO) que indicó que “la monopolización por unas cuantas empresas transnacionales de la tecnología de creación, de organismos genéticamente modificados (GMO) representa una grave amenaza a la soberanía alimentaria de los pueblos”.

El fin justifica los medios. Monsanto, DuPont Pioneer, Dow, Syngenta, Bayer, Basf son simplemente un brazo del poder global para minar la soberanía de los 193 países del mundo aprovechando la ignorancia e individualismo de sus pueblos y la docilidad de sus gobiernos que creen que son del uno por ciento y para el uno por ciento.

Ecoportal.net
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25 de mayo de 2013

Las Semillas y el dominio del mundo por el Hambre

CIRCULO DE ESTUDIO " BRUJULA METROPOLITANA": Las Semillas y el dominio del mundo por el Hambre:

Controla el petróleo y controlarás naciones;
controla los alimentos y controlarás pueblos.
Henry Kissinger


  Vicky Peláez (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)
En cada ciclo histórico la potencia dominante de turno siempre trata de establecer el control casi absoluto de una región de interés geoeconómico buscando diferentes instrumentos para dirigir todos los aspectos de la sobrevivencia humana.
En esta era globalizada se trata ya no del dominio de una región seleccionada por la única superpotencia existente sino del planeta entero. El uso de la maquinaria bélica y de los recursos energéticos no ha sido suficiente para el control completo de la voluntad de los pueblos. Se necesita algo más y este “algo más” resulta ser la comida diaria en el planteamiento de uno de los más siniestros globalizadores, David Rockefeller.
Durante la guerra en Vietnam el otro político maquiavélico, Henry Kissinger incorporó la idea de Rockefeller en la agenda diplomática de Washington. La comida se convirtió en un arma frecuentemente más poderosa que las armas de destrucción masiva. También jugó un papel muy importante para llevar a cabo el golpe militar contra el gobierno legítimo de Salvador Allende en Chile en 1973.
Al comienzo de los años 1980 los globalizadores iluminados llegaron a la conclusión que el control de la alimentación habría que comenzarlo desde las semillas, reduciendo las variedades regionales y nacionales tradicionales para crear simultáneamente una o varias variantes de semillas  para cada cultivo universal pero controladas por un reducido número de las transnacionales.
Así, se inició la época de los Organismos Genéticamente Modificados (GMO) basada en la manipulación genética, y crearon finalmente lo que el estudioso y escritor norteamericano, F. William Engdahl llamó en su libro “Seeds of Destruction: Hidden Agenda of Genetic Manipulation”, “semillas de la destrucción”. México, Brasil, Colombia y Argentina fueron seleccionados como países con grandes recursos para iniciar los primeros pasos en la implementación de la agenda del “dominio usando alimentos”. La llegada de Carlos Menem al poder en Argentina con su agenda neoliberal y su ambición de ser aceptado en el club de los ricos y poderosos del planeta llevó a David Rockefeller a la conclusión de iniciar los primeros experimentos con semillas genéticamente modificadas en Argentina.
Las corporaciones Monsanto, Cargill Inc., DuPont decidieron transformar la agricultura argentina haciendo énfasis en la soja, para esto inventaron el pretexto de que el sistema de monocultura agrícola y dijeron que aportaría grandes dividendos al país por la exportación de soja, lo que facilitaría el pago de la deuda externa de Argentina que estaba ya en el límite impagable. Así según William Engdahl, “desde 1991 antes que la Modificación Genética (GM) fuera aceptada en los Estados Unidos, Argentina se convirtió en un laboratorio secreto para el desarrollo de los cultivos genéticamente modificados y su población fue utilizada sin su conocimiento como “conejillos de Indias”.

Para facilitar los experimentos con semillas GM de maíz, trigo, algodón, girasol y soja, el gobierno de Menem entregó 569 grandes extensiones de tierra cultivable a las transnacionales. La Comisión Nacional Asesora sobre Biotecnología Agropecuaria (Conabia) que fue formada para el control sobre los experimentos se reunía secretamente y sus conclusiones jamás fueron divulgadas. Y no podía ser de otra forma porque sus miembros eran empleados de Monsanto, DuPont, Syngenta, Dow AgroSciences y otros gigantes del GMO. Como los resultados eran muy prometedores, las grandes corporaciones internacionales, como Seaboard Co., Cargill y Quantum Fund de George Soros dieron inicio a la compra apresurada de grandes extensiones de tierra cultivable en Argentina y posteriormente en el Brasil, Paraguay, Colombia, México, Guatemala y Uruguay.
En una década la agricultura, Argentina fue transformada radicalmente. Si en 1970 la soja se sembraba en 9,500 hectáreas ahora su superficie de siembra supera 18 millones de hectáreas produciendo más de 35 millones de toneladas de soja al año. Actualmente Argentina es el primer productor en el mundo de aceite y harina de soja y el tercero de granos. A la vez el país dejó de ser tanto en el mercado externo como interno proveedor de alimentos de naturaleza diversificada. Prácticamente el 100 por ciento de la soja producida en el país es GM RR resistente al herbicida glifosato y ocupa el 50 por ciento de la tierra cultivable.
El impacto del uso de 200 millones de litros de glisofato anualmente, de las fumigaciones, el desmonte, el desplazamiento de campesinos, la falta de alimentos, las nuevas enfermedades, las inundaciones y las sequías son el precio que paga el pueblo por la “sojización” de la agricultura. En su libro “Las semillas de la Destrucción”, William Engdahl lanza una advertencia al gobierno de Argentina: “a este paso la tierra cultivable en el país va a ser destruida en unos 50 años”. ¿Pero a quién le interesa en este mundo globalizado e individualizado lo que pasará en el futuro?
Mientras tanto las ganancias de las transnacionales GMO están creciendo desmesuradamente junto con el control sobre la producción de semillas en el mundo. Ya poseen tecnología “Terminator” que permite modificación genética de las plantas para producir semillas estériles usando un inductor químico llamado “Traitor” para “activar” o “desactivar” algunos rasgos genéticos del cultivo y para controlar la esterilidad de las semillas. En Guatemala, Brasil, Argentina y México el maíz GN RR contaminó el maíz original orgánico y lo mismo está sucediendo con el algodón, la alfalfa, el trigo, girasol y otros cultivos. Se estima que actualmente los cultivos GM ocupan el 25 por ciento de la tierra productiva en el mundo.
El poder de la Monsanto y otras transnacionales de GMO llegó hasta Washington convenciendo al departamento de Estado de ser promotor de la agenda global de la industria de biotecnología. De acuerdo a la ONG “Food & Water Watch”, el departamento de Estado ha hecho cabildeo en gobiernos extranjeros para adaptar políticas y leyes amigables hacia la biotecnología. Según cables de WikiLeaks, el gobierno norteamericano trató de influir sobre el tema de la biotecnología a 113 países del total de 193 miembros de las Naciones Unidas entre 2004 y 2009. Lo que trata de hacer Washington es incentivar el consumo de esos alimentos en todo el mundo con el argumento falso de combatir el hambre y crear condiciones para el desarrollo.
Otro de los países que se ha convertido en el paraíso para la industria transgénica es México. Allí la Monsanto, Syngenta, Dow AgroScience, Bayer y PHI México no solamente están implantando el uso de las semillas GM, sino las mismas transnacionales ya tomaron bajo su control la producción y comercialización de los alimentos, lo que significa la pérdida de la soberanía alimentaria en el país. Precisamente lo que en los años 1980 planificó el gobierno de Ronald Reagan elaborando el plan del dominio del mundo a través de los alimentos: “los países que son amigos recibirán los alimentos y se les denegará a los que se rebelan”.
En el mismo Estados Unidos ya entró en vigencia una clausula legal que permite a Monsanto, Syngenta, DuPont –Pioneer, Dow, Bayer y Basf estar por arriba del sistema judicial, ignorando las órdenes de jueces de suspensión de siembra de cultivos transgénicos inclusive por evidencias científicas que señalan daños a la salud de la población. Actualmente Estados Unidos es el primer productor de la soja en el mundo con 63 millones de toneladas métricas al año y el 90 por ciento de este cultivo es producido con las semillas GM RR. La misma tendencia se observa con el maíz y alfalfa haciendo peligrar las plantas orgánicas y las granjas familiares con la siembra de Monsanto GE alfalfa. Sin embargo, según la conclusión del departamento de Agricultura, a los consumidores no les interesa si los alimentos orgánicos o la leche que consumen tengan o no tengan componentes genéticos.
Así de simple funciona el sistema moderno globalizado del dominio del mundo a través del uso de las “semillas de destrucción”. Los “iluminados” tienen su agenda, científicos a su disposición y los medios de comunicación para convertir una mentira en la verdad con el propósito de confundir la opinión pública. Ni les interesa la reciente declaración del Foro Mundial sobre la Soberanía Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Agricultura (FAO) que indicó que “la monopolización por unas cuantas empresas transnacionales de la tecnología de creación, de organismos genéticamente modificados (GMO) representa una grave amenaza a la soberanía alimentaria de los pueblos”.
El fin justifica los medios. Monsanto, DuPont Pioneer, Dow, Syngenta, Bayer, Basf son simplemente un brazo del poder global para minar la soberanía de los 193 países del mundo aprovechando la ignorancia e individualismo de sus pueblos y la docilidad de sus gobiernos que creen que son del uno por ciento y para el uno por ciento.
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12 de mayo de 2013

Los sicarios económicos ya actúan en MÉXICO buscando crear una crisis para vender PEMEX

Hacia los procesos por crímenes económicos contra la humanidad - América Latina en Movimiento:

Xavier Caño Tamayo
Clasificado en:  Internacional: Internacional, |   Economía: Economia, |
Disponible en:   Español    
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John Perkins escribió “Confesiones de un sicario económico”. Lo fue y desveló que los 'sicarios económicos' perpetraron crímenes para alterar la economía de países empobrecidos y desviar sus recursos naturales a beneficio de transnacionales y bancos estadounidenses. Hoy el 0,01% rico actúa contra 7.000 millones de ciudadanos sin recurrir a sicarios económicos. Porque el sistema se ha rediseñado en su beneficio.

La crisis desvela lo más predador del sistema, pero el camino de delito empezó décadas antes. Tras estallar la crisis financiera, millones de víctimas precipitadas a la pobreza, reformas que son saqueo y apropiación indebida más un descarado trasvase de lo público a manos privadas muestran que se delinque de forma generalizada.

La crisis de alimentos de 2008 fue por el salvaje aumento de precio de alimentos básicos a causa de la especulación. Trigo y maíz subieron un 25%, hubo revueltas en cuarenta países y 130 millones de hambrientos más. Mientras multinacionales como Bunge, Dupont, Cargill, ADM o Syngenta... controlan más del 70% de oferta de cereales e imponen sus precios, Goldman Sachs, JP Morgan, Bank of America, Santander, BBVA, Deutsche Bank... especulan con el precio de los alimentos.

Jean Ziegler denunció que “son las estructuras económicas criminales las que fabrican la masacre cotidiana del hambre”. Y el hambre, nos dice Ziegler, es hoy la principal causa de muerte en el mundo. Más que guerras, enfermedades cardiovasculares o cáncer.

¿Y la crisis? Para Rafael Poch, la crisis es un atraco perfecto. Primero quiebra el sistema financiero (víctima de su propio latrocinio), nos explica, pero se salva con un rescate astronómico con dinero público (905.000 millones de dólares en los países del G20, según el ministerio alemán de Finanzas). Y se pasa al segundo atraco. El problema ahora es la deuda, no el atraco causante de la crisis. La deuda es por excesivo gasto social, dicen. Por tanto, menos seguro de paro, menos seguridad social, más privatización, desmontar lo público, menos derechos laborales, más abuso y más desigualdad. Puro pillaje.

fuente: http://alainet.org/active/62485

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1 de mayo de 2013

Los Capos del Cártel de la Chatarra I | SinEmbargo Por: Alejandro Calvillo

Los Capos del Cártel de la Chatarra I | SinEmbargo OPINIÓN:

Por: Alejandro Calvillo - mayo 1 de 2013 - 0:00
Calvillo en Sinembargo, LOS ESPECIALISTAS - Sin comentarios



No sólo en México nos referimos a las grandes empresas procesadoras de alimentos y bebidas como de un cártel y a sus directivos como capos. Michael Moss también lo hace. Reportero de investigación del New York Times, Premio Pulitzer en 2010, dedicó varios años a entrevistar a ex directivos de estas compañías, a sus ingenieros en alimentos, a ejecutivos que han estado involucrados tanto en el diseño de sus productos como en sus estrategias publicitarias y de expansión comercial. Su reciente libro Sal, Azúcar, Grasa. Cómo los gigantes de alimentos nos enganchan (Salt, Sugar, Fat. How the food industry hooked us) revela las estrategias que ha seguido esta industria para destruir las dietas tradicionales e imponer el consumo de sus productos provocando la epidemia global de obesidad.

Moss cuenta que en la primavera de 1999 se reunieron los directivos de algunas de las principales empresas de alimentos procesados y bebidas del mundo. Coca Cola, Nestlé, Nabisco, General Mills, Kraft, Procter and Gamble y Mars, entre otras. En la reunión también estaban presentes los gigantes Cargill y Tate & Lyle que abastecen de ingredientes a estas empresas de los elementos base para generar la adicción a sus productos. Ambas corporaciones proveen de sal a las empresas para enaltecer el sabor de los productos, a tal grado es esta práctica que el consumo de sal entre la población es tan alto que se ha convertido en una de las causas centrales de la hipertensión que ya se registra en población infantil. Proveen de las grasas que se añaden a los productos provocando un alto consumo de calorías e induciendo a comer demás. Abastecen también de azúcar cuya mayor propiedad es excitar el cerebro, constituyéndose en el ingrediente de mayor impacto. Las cantidades de azúcar en los productos rebasan por mucho los máximos tolerables establecidos por la Organización Mundial de la Salud.

Moss explica claramente, a partir de los testimonios de ejecutivos y científicos que laboran o han laborado en estas empresas, cómo la combinación de estos ingredientes (la sal, la grasa y el azúcar) se han convertido en claves para el diseño adictivo de los productos ultraprocesados, cómo este diseño ha provocado el abandono del consumo de frutas, verduras y cereales integrales. Este diseño dirigido a provocar que los consumidores coman más y recurran al consumo del mismo producto de manera regular, es la causa del deterioro de los hábitos alimentarios y de las epidemias que vivimos actualmente de obesidad, diabetes, hipertensión, accidentes cardiovasculares y una serie de tipos de cáncer.

fuente: http://www.sinembargo.mx/opinion/01-05-2013/14077

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6 de marzo de 2013

Como si pudiera el inútil...Exigen al pelele de salinas que detenga acaparamiento del maiz

Líder de agricultores se sale del guión en gira de EPN por Sinaloa, y le exige: “Detenga acaparamiento de maíz” | Sin Embargo:

Por: Linaloe R. Flores - marzo 4 de 2013 - 15:27
De revista, México, TIEMPO REAL, Último minuto - 21 comentarios



Fotos: Rashide Frías, Cuartoscuro
Ciudad de México, 4 de marzo (SinEmbargo).– Llevaba un discurso escrito que duraría cuatro minutos, según la agenda. De repente, el líder de la Liga de Comunidades Agrarias, Germán Escobar Manjarrez, dejó de lado los papeles y le pidió al Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, detener el acaparamiento de maíz en el estado porque ello sumió a la región en la peor crisis productiva y alimentaria de su historia. Sugirió que con el impulso a la producción maicera, el alcance de la Cruzada Nacional contra el Hambre sería mayor.

“Está serio el problema, compañeros. En los últimos tres años nos ha tocado bailar con la más fea. Las heladas nos hicieron perder 20 millones de producción”, dijo, mientras buscaba la mirada de Peña Nieto.

“Y lo puedo decir –expuso casi con grito seco–: Maseca y Cargill nos están amenazando con traer maíz de Latinoamérica. Un maíz transgénico. No permita que se hagan ricos”

LEER MAS
http://www.sinembargo.mx/04-03-2013/548244


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26 de septiembre de 2012

Trasnacionales, dueñas de los alimentos mexicanos

Trasnacionales, dueñas de los alimentos “mexicanos” « Blog del colectivo radial Pueblos Sin Fronteras:

Monsanto, Cargill, Gamesa, Bimbo, Bayer, PHI México, Dow Agroscience, Syngenta Agro, Bunge, entre otras, tienen en su poder la producción y comercialización de los alimentos mexicanos. El mercado nacional en manos de trasnacionales significa la pérdida de soberanía alimentaria, aseguran especialistas

El incremento en las importaciones de alimentos básicos, la privatización de las semillas y la comercialización de granos en manos de trasnacionales provocan que la soberanía alimentaria de México se vea minada año tras año. Detrás de estos factores se encuentran compañías multinacionales que hacen del mercado mexicano un negocio rentable. En los tiempos independentistas de América Latina, el pensador cubano José Martí citaba: “los dueños de los alimentos se convertirán en los dueños del mundo”.
Reportes oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y del Banco de México revelan que entre las empresas que tienen en sus manos al agro mexicano se encuentran Monsanto, Cargill, Gamesa, Bimbo, Bayer, PHI México, Dow Agroscience, Syngenta Agro y Bunge, entre otras. En tanto que el principal proveedor de alimentos para este país es Estados Unidos.
Víctor Suárez Carrera, ingeniero agrónomo especialista en economía agrícola por la Universidad Autónoma Chapingo, indica que en el país “difícilmente podrán formularse auténticas políticas públicas, a menos de que se eliminen los rasgos autocráticos de sus sistema político que implica el bloqueo sistemático a la conformación del interés ciudadano en decisiones tan vitales y tan elementales para el desarrollo nacional”.
El también autor del libro Políticas públicas para la agricultura mexicana asegura que “el propósito esencial de una política agrícola exitosa es proveer de medidas de estabilidad en el sector agrícola e incrementar las oportunidades para los agricultores y así, obtener una ganancia razonable y justa en el mercado”.

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http://pueblossinfronteras.wordpress.com/2012/09/26/trasnacionales-duenas-de-los-alimentos-mexicanos/


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