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20 de diciembre de 2013

México: La nación-pueblo ante el atraco neoliberal — Por Gilberto López Y Rivas

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México: La nación-pueblo ante el atraco neoliberal — teleSUR:

Debemos prepararnos para una contienda de largo aliento y alcances históricos, como los que marcaron las gestas independentistas y contra los invasores extranjeros (Foto: ASARO).

¿Qué sucede si el poder público ya no procede del pueblo ni lo beneficia porque se ha conformado una élite política parásita, cínica y corrupta que renuncia a la rectoría económica del país y entrega a potencias extranjeras y grupos privados la soberanía nacional sobre territorios y recursos?
Coincido con Adolfo Gilly en su apreciación de que las reformas recientes a los artículos 25, 27 y 28 significan la destrucción de la Constitución de 1917 y la transición a un México sin ley, "un vuelco de dimensiones históricas" y "un golpe de mano" (La Jornada, 13 de diciembre de 2013). De hecho, el único artículo fundamental de esa Carta Magna que aún queda sin modificaciones dictadas por las corporaciones trasnacionales y el gobierno de Estados Unidos es el 39, que a la letra asienta, y hay que reiterarlo: "La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno".

Claro que el artículo 39 mantiene una secuencia con los artículos 40 y 41 constitucionales. En el primero se establece que es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república federal, representativa, democrática y laica; mientras que en el segundo, la soberanía nacional-popular es restringida en su ejercicio por los poderes de la Unión y de los estados, cuyo acceso a los ciudadanos, en sus ramas ejecutivas y legislativas, en los hechos, es posible exclusivamente a través de los partidos políticos, que de esta manera detentan el monopolio de la representación popular y, por ende, nada menos que el monopolio de la soberanía nacional.

Pero, ¿qué sucede –como es el caso– si el poder público ya no dimana o procede del pueblo ni lo beneficia en modo alguno porque se ha ido conformado una élite política parásita, cínica y corrupta que, a contrasentido, opta por renunciar a la rectoría económica del país y entregar a potencias extranjeras y grupos privados la soberanía nacional sobre territorios, playas, recursos naturales y estratégicos? ¿Qué ocurre si la República deja de ser "cosa pública" y se trasforma en una oficina otorgante de contratos, licencias y concesiones? ¿Qué pasa si un grupo de oligarcas apátridas decide, como política de Estado, lo que más conviene a su beneficio y al de sus patrones, y con ello da al traste con cualquier tipo de representatividad democrática? Esto es, si las contrarreformas neoliberales rompen con el pacto social de la Constitución de 1917 y convierten a los poderes constituidos en autoridades de traición nacional, ¿cómo puede el pueblo alterar o modificar la forma de gobierno?

Para Cuauhtémoc Cárdenas la respuesta a este interrogante, en lo que se refiere a la llamada "reforma energética", está en la consulta vinculante que respalda, con innumerables candados, el artículo 35 de la misma Constitución, que podría llevarse a cabo en julio de 2015 (La Jornada, 14 de diciembre de 2013); esto, siempre y cuando la correlación de fuerzas sociales y políticas se imponga sobre los aparatos legislativos, electorales y judiciales que intervendrían en dicha consulta, controlados actualmente por la mafia neoliberal.

Resultaría un ejercicio estéril llevar a cabo una consulta regulada, sancionada y monitoreada precisamente por los mismos actores que participaron en el golpe contra México. En todo caso, la emergencia nacional no puede ser enfrentada sólo en el marco de un formalismo jurídico, especialmente cuando son las propias autoridades las que rompen con el estado de derecho y el pacto constitucional.

No fue una casualidad que junto a las reformas estructurales, la maquinaria legislativa aprobara nuevas leyes "antiterroristas" y de regulación de manifestaciones públicas, igualmente antidemocráticas y represivas. Miguel Concha documenta el conjunto de estas reformas, como la Ley de Manifestaciones Públicas del Distrito Federal, las modificaciones al artículo 29 de la Constitución, las cinco leyes para ampliar los alcances del delito de terrorismo, la propuesta del Código Nacional de Procedimientos Penales, todo lo cual configura un "entramado legal" que lleva a "un Estado que de manera paulatina institucionaliza la censura y la mordaza, mediante la excepcionalidad del derecho penal, la interpretación restrictiva de los derechos humanos, la arbitrariedad en la vigilancia de los ciudadanos, y el uso excesivo de la fuerza" (La Jornada, 14 de diciembre de 2013). El grupo dominante vislumbra una profundización de las resistencias de los sectores que ya están siendo afectados por reformas como las laborales-educativas, y por aquellos que resultarán perjudicados con las energéticas y, por esta razón, criminaliza al máximo e intenta nulificar los derechos a la protesta y la movilización social.

El polo político en torno al 39 constitucional debe conformarse a partir de la más amplia unidad de los veneros patrióticos y progresistas que se articulen a partir de un programa mínimo claramente definido en función de los intereses nacionales y populares, y que, paralelamente, responda al conjunto de las luchas y resistencias heterogéneas y diversas que se están llevando a cabo en todo el territorio. El despojo a la nación y el asalto a la República se llevan a cabo no sólo en el traspaso de los energéticos a las corporaciones privadas nacionales y extranjeras: esas mismas empresas ya han invadido todos los ámbitos del territorio nacional, tanto urbanos como rurales. Recordemos siempre que la ocupación neoliberal es integral, como integrales deben ser los movimientos contra-hegemónicos. Debemos prepararnos para una contienda de largo aliento y de alcances históricos, como los que marcaron las gestas independentistas y contra los invasores extranjeros, la Guerra de Reforma y el movimiento armado iniciado en 1910. Vivimos tiempos de indignación y de coraje al ver cómo festejan los canallas sus degradantes triunfos, al constatar la soledad de hombres y mujeres que se retrotraen al mundo de lo familiar-privado al no encontrar caminos atinados y creativos para la insurgencia cívica-ciudadana. Es responsabilidad de todos y todas poner en práctica las formas de lucha más adecuadas y desarrollar instancias unitarias como la Unidad Patriótica por el Rescate de la Nación.

Fuente: http://bit.ly/1dX1Cjy
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13 de diciembre de 2013

Adolfo Gilly : La destrucción de la Constitución de 1917

La Jornada: La destrucción de la Constitución de 1917:
FotoAdolfo Gilly
M
éxico ingresa en un cambio geopolítico histórico. La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, sancionada en Querétaro en 1917, ha sido desmantelada por el Congreso de la Unión. Estamos ante una concesión de hecho del subsuelo territorial de la nación a la potencia mundial vecina, Estados Unidos.

Es un proceso destructivo del régimen constitucional que comenzó en noviembre de 1991, cuando se reformó el artículo 27 para abrir la puerta al despojo y la privatización de las tierras ejidales, y culmina en diciembre de 2013, cuando una contrarreforma aún más radical acaba de destruir ese artículo pilar de la Constitución, como ya han sido desmantelados en los hechos los originarios artículos 3º, relativo a la educación, y artículo 123, sobre los derechos y garantías de los trabajadores. Este proceso, por otra parte, ya había comenzado antes en las políticas del PRI: charrismo en el sindicato, despilfarro y corrupción en la administración de Pemex.

La Constitución de 1917 ha sido destruida en sus esencias. Tenemos en México muchas leyes. Pero hoy México es un país sin ley, que ha desprotegido a los trabajadores del campo y de la ciudad, así como a sus grandes riquezas naturales, frente a la voracidad del capital trasnacional y las ambiciones de dominación del vecino del norte y sus socios locales.

El desmantelamiento de los artículos 27 y 28 Constitucionales sólo puede compararse en la historia nacional con el fracasado proyecto del Tratado McLane-Ocampo, sin que ninguna situación extrema como fue la intervención francesa le conceda siquiera una sombra de justificación. Esta es la dimensión de lo resuelto por el Congreso de la Unión en este diciembre de 2013.

No se trata ahora de detenerse a imprecar o denostar a quienes así lo decidieron. Se trata de organizar con empeño, tenacidad y paciencia las fuerzas materiales, humanas y territoriales para restablecer en este país la ley de la nación, eso que en Estados Unidos llaman the law of the land y consideran supremo valor a respetar en su territorio y a violar en naciones ajenas: Puerto Rico, Honduras, Venezuela, Panamá, Colombia. Incluida la ocupación de Guantánamo, este listado no tiene fin.

* * *

Destruidos en su esencia los pilares de la Constitución de 1917 –el artículo 27 y su corolario, el artículo 28; el artículo 3º y el artículo 123– se abren las compuertas para que México se vea atraído como país satélite de Estados Unidos. No exagero: no abren así su territorio y sus leyes Francia ante Alemania, Italia frente a Francia, Gran Bretaña frente a Estados Unidos o la India frente a China.

Tómense los ejemplos que se quiera, pero lo cierto es que el proceso de integración y subordinación desencadenado desde la presidencia de Miguel de la Madrid ha pasado una frontera que no tendrá retorno sin un gran sobresalto humano, material y espiritual de la nación entera.

Enumero las consecuencias que en este momento aciago alcanzo a ver:

I. Rendición de soberanía

1. Integración subordinada: Por primera vez en su historia, México se subordina a la nación vecina, Estados Unidos, e integra su soberanía de hecho en la plataforma continental de esa nación.

2. Subordinación financiera a un centro extranjero: Wall Street.

3. Subordinación productiva: ya estipulada en el Tratado de Libre Comercio y consolidada con la derogación de la sustancia de los artículos 27 y 28.

4. Subordinación territorial y militar al Pentágono y sus servicios de inteligencia, ya establecida bajo Calderón y García Luna.



5. Subordinación política a Washington D.C. como corolario necesario de lo anterior.

Son todos rasgos, hasta cuesta escribirlo, de un gran Estado satélite, como antes Polonia con la Unión Soviética o la Nicaragua de Somoza con Estados Unidos.

II. El Suchiate, virtual frontera sur de Estados Unidos

1. Migrantes: el Estado mexicano actúa como control y garante de las fronteras de Estados Unidos contra los migrantes de Centro y Sudamérica. Lo que vivimos en nuestro territorio nacional es una masacre metódica y cotidiana subordinada a los intereses y necesidades de Washington, llevada a cabo por armas mexicanas y por responsables del Instituto Nacional de Migración.

2. Guerra sucia: en Guerrero, Veracruz, Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, Michoacán Zacatecas y otros estados de la República se vive, como ya lo anotó Luis Hernández Navarro en estas páginas, una auténtica guerra sucia, dirigida a desorganizar por el terror y a despojar a las poblaciones de sus bienes, sus derechos, sus organizaciones y sus vidas. Esta violencia cotidiana pesa como una fuerza de desorganización para intimidar, desmoralizar, paralizar y disolver resistencias y respuestas. Las policías comunitarias, reprimidas por el Estado o por el narco, son legítimas reacciones de autodefensa ante la desprotección y el terror y testimonios del grado de desintegración de la relación estatal entre gobernantes y gobernados.

3. Narcotráfico: rama poderosa de la economía y la política estrechamente ligada a los canales financieros de México y Estados Unidos y a poderes de ambos países.

4. Presencia permanente y actividad reconocida y pactada del Ejército y los Cuerpos Policiales y de Seguridad del país vecino en el territorio de la nación mexicana.

5. Consolidación y despliegue del mecanismo de subordinación y cesión de soberanía denominado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).

III. Cambio epocal

Esta situación límite, antes desconocida en la historia de México y de América Latina, tiene lugar en el contexto de un cambio epocal de las relaciones de dominación entre las naciones, de sus relaciones políticas y económicas y de las relaciones sociales entre capital y trabajo, ciudad y campo, sociedad y recursos naturales, dentro de cada contexto nacional tal como lo vivimos en este siglo XXI.

En este universo epocal subordinar la soberanía, la economía, los derechos, los salarios y los ingresos, el territorio, la naturaleza y la nación mexicana a los intereses y necesidades de la nación vecina, Estados Unidos, y de sus centros financieros y militares, constituye un vuelco de dimensiones históricas aún difícilmente imaginables. Se trata de un golpe de mano llevado a cabo sin discusión ni consulta, que no responde ante la nación y su pueblo sino a los intereses de los beneficiarios actuales de esas políticas y sus aliados y clientes locales. Tampoco se trata de los intereses del pueblo de Estados Unidos, sino de los de Wall Street y el Pentágono.

Es una emergencia en nuestra historia. Es preciso unirse y organizarse en libertad y democracia, más allá de cualquier otro interés o diferencia en el presente, más allá de cualquier resquemor o distancia en el pasado, organizarse en todos los terrenos y con todos los medios y formas –todos– que prevé y autoriza la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y con toda la libertad y la protección que desde su artículo 1º dicha Constitución garantiza.
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29 de agosto de 2013

Anuncian movilización en defensa de los energéticos y la educación, este sábado

CIRCULO DE ESTUDIO " BRUJULA METROPOLITANA": Anuncian movilización en defensa de los energéticos y la educación, este sábado:
Activistas y grupos civiles presentan Proclama por el rescate de la nación

Llaman a protestar contra el IVA en alimentos y medicinas; participará Cuauhtémoc Cárdenas
Alma E. Muñoz/ Periódico La Jornada/Miércoles 28 de agosto de 2013, p. 8
Ayer se dio a conocer una Proclama por el rescate de la nación, en la cual se anuncia la movilización de organizaciones sociales –en la que participará Cuauhtémoc Cárdenas– para el sábado 31, al mediodía, del Ángel de la Independencia al Zócalo de la ciudad de México en defensa del petróleo, los energéticos y la educación, y contra el impuesto al valor agregado (IVA) en alimentos y medicinas.
Mario Saucedo, activista de izquierda, dio lectura al documento signado por cientos de personas, entre ellas, además de Cárdenas Solórzano, el obispo Raúl Vera, Pablo González Casanova y los sacerdotes Gonzalo Ituarte y Miguel Concha.
Además, Daniel Giménez Cacho, Adolfo Gilly, María Rojo, Miguel Álvarez, Julieta Egurrola, Gilberto López y Rivas, Raúl Álvarez Garín, Humberto Montes de Oca, Agustín Rodríguez, Marcos Tello Chávez y José Antonio Almazán, así como varias organizaciones, entre las que destacan la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los sindicatos Mexicano de Electricistas y de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México; el Centro de Reflexión y Acción Laboral, Colectivo de Académicos y Egresados del Instituto Politécnico Nacional y el Comité de Estudios de la Energía, entre otros.
En el texto, dado a conocer en el Centro Nacional de Comunicación Social, se señala que la movilización del sábado es parte de una serie de acciones de resistencia y desobediencia civil pacíficas que se realizarán en un buen número de estados.
Se asegura que la defensa del sector energético es la lucha por la nación y que la defensa de la soberanía de México es apremiante. Por ello, como mexicanos y mexicanas que somos, lanzamos un ¡ya basta! para poner un alto al despojo de las ganancias de Petróleos Mexicanos y sus prerrogativas para explorar, explotar, refinar y distribuir los productos petrolíferos y gasíferos que, entre otros, como los mineros y el agua, son propiedad exclusiva de la nación por definición constitucional.
Emprender acciones comunes
Se destaca que es factible construir un conjunto de acciones comunes desde la sociedad civil, basadas en el respeto y la inclusión, sin protagonismos y sin menoscabo de las iniciativas que vienen desarrollando los diversos actores movilizados, y se invita a la ciudadanía, agrupaciones sociales, civiles y políticas a encontrarnos a la brevedad para acordar una gran convergencia nacional.
Al acto donde se presentó la proclama acudió Juan Melchor Román, dirigente de la sección 18 del sindicato magisterial de Michoacán, quien destacó la determinación de la CNTE de integrarse a ese frente de lucha y anunció que apoyarán al SME en la movilización que tiene prevista para hoy.
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9 de noviembre de 2012

Cuando los estudiantes tumbaron el tinglado - Adolfo Gilly

FotoLa Jornada: Cuando los estudiantes tumbaron el tinglado:

Adolfo Gilly*

Los estudiantes del movimiento #YoSoy132 tumbaron el tinglado de Televisa, cambiaron la escena de la campaña y con sus acciones pusieron en el centro de la política la cuestión de lo político. La imagen, durante un cacerolazo en el Monumento a la Revolución, en octubre pasadoFoto María Luisa Severiano
E
n Valor de uso y utopía, uno de sus libros capitales, Bolívar Echeverría inicia el ensayo Lo político en la política (1996) con una cita de Max Weber: “Bajo política queremos entender hoy: la conducción o la influencia sobre la conducción de un conglomerado político, es decir, de un Estado”. Apoyado en esta diferencia específica entre la política y lo político, avanza en su propia definición de lo político. Es, dice,

la capacidad de decidir sobre los asuntos de la vida en sociedad, de fundar y alterar la legalidad que rige la convivencia humana, de tener a la socialidad de la vida humana como una sustancia a la que se le puede dar forma.

Lo político no es por lo tanto inmutable y dado de una vez para siempre. Esta dimensión de lo político como rasgo característico de la vida humana a diferencia de otras formas de vida, prosigue Bolívar Echeverría,

“se actualiza de manera privilegiada cuando ésta [la vida humana] debe reafirmarse en su propia esencia, allí donde entra en una situación límite: en los momentos extraordinarios o de fundación y re-fundación por los que atraviesa la sociedad; en las épocas de guerra, cuando la comunidad ‘está en peligro´, o de revolución, cuando la comunidad se reencuentra a si misma”.

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http://www.jornada.unam.mx/2012/11/08/opinion/018a1pol


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