La conversión del mesías:
CAPITOLIOGerardo Hernández
2012-01-16 • ACENTOS
Entre las campañas y las votaciones del 1 de julio sucederán muchas cosas.
Las elecciones de 2000 y 2006 dejaron como enseñanza que la Presidencia se gana en las urnas, no en las encuestas.
Francisco Labastida y
López Obrador empezaron arriba en las preferencias, pero al final perdieron con
Vicente Fox y
Felipe Calderón. No porque los panistas fueran mejores —ya hemos visto que en algunas cosas pueden ser incluso peores—, sino porque así lo decidieron millones de ciudadanos. Por lo tanto, los comicios de este año aún no tienen ganador.
Entre las campañas y las votaciones del 1 de julio sucederán muchas cosas. Atentados terroristas en cuatro estaciones ferroviarias de Madrid, que dejaron cerca de doscientos muertos y más mil ochocientos heridos, a solo tres días de las elecciones generales de 2004, inclinaron la balanza hacia el PSOE. La intención de voto apuntaba que el Partido Popular conservaría el poder con
Mariano Rajoy, después de ocho años de gobierno de
José María Aznar. Siete años después, en comicios adelantados por la crisis financiera, será el socialista Rodríguez Zapatero quien ceda los bártulos al conservador Rajoy.