| peña salinas (Photo credit: trianero2) |
Durante las reuniones que sostuvieron los países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en los últimos días, Enrique Peña Nieto tuvo un encuentro con el Ministro del Interior francés, Jean Marc Ayrault, en el que se dio inicio diplomático a la importación del modelo galo de la Gendarmería.
Peña Nieto lo convirtió en promesa de campaña: crearía una Gendarmería Nacional que luchara contra el narcotráfico y, paulatinamente, sustituyera al ejército en dichas operaciones. La propuesta, endulcorada para beneplácito de los seguidores de Peña, se sustentaba en dos ‘razones de peso’: la primera, devolver al ejército a los cuarteles a realizar tareas que sí le correspondieran; la segunda, conformar un organismo policial y de inteligencia confiable como el que le han prometido a la ciudadanía desde las difuntas Dirección Federal de Seguridad (DFS), Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), pasando por la Agencia Federal de Investigación (AFI) o la Policía Federal Preventiva (PFP) que dio lugar a la famosa Policía Federal de Genaro García Luna.