Mostrando las entradas con la etiqueta Amflora. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Amflora. Mostrar todas las entradas

18 de junio de 2013

Nestlé se niega a dar a Greenpeace garantías de ausencia de transgénicos en sus productos | Greenpeace España

Nestlé se niega a dar a Greenpeace garantías de ausencia de transgénicos en sus productos | Greenpeace España:
La multinacional alimentaria tiene en sus manos salir de la lista roja si aporta a Greenpeace la documentación sobre su política de OMG
Reportaje - agosto 7, 2009
Ante la reacción de Nestlé tras su aparición en la lista roja de la Guía Roja y Verde de Alimentos Transgénicos, Greenpeace recuerda que la multinacional alimentaria no ha ofrecido garantías de la no utilización de OMG (Organismos Modificados Genéticamente). Nestlé afirmó que no emplea transgénicos en la elaboración de ninguno de sus productos “ya que el consumidor no está a favor de estas materias primas”. Sin embargo, a pesar de los continuados esfuerzos de Greenpeace, no ha entregado a la organización ecologista la documentación que lo prueba.
Zoom
Observadores de transgénicos comprobando el etiquetado en el Alcampo de Zaragoza
Zoom
CAMPAÑA DE OBSERVACION Y CONTROL DE TRANSGENICOS EN LOS ALIMENTOS
Mientras Nestlé asegura en su web que su reto es la nutrición, la salud y el bienestar de sus consumidores, su compromiso es la búsqueda constante de la calidad "desde la adquisición de las materias primas hasta la presentación final al consumidor" y su apuesta es la transparencia, prefiere seguir ocultando a Greenpeace su verdadera política de transgénicos.

"Es inaceptable que una empresa que se compromete en su página de internet a facilitar a sus consumidores 'toda la información sobre transgénicos a través de todos los canales disponibles', siga mostrando ese grado de opacidad con una organización internacional que es una de las referencias mundiales en materia de OMG", ha declarado Juan-Felipe Carrasco, responsable de la campaña de Transgénicos de Greenpeace.

Greenpeace recibe a diario las dudas de muchos consumidores de Nestlé preocupados por la falta de claridad en las respuestas de la empresa a sus preguntas. Nestlé afirma cumplir la legislación y que si utilizaran transgénicos lo harían constar en el etiquetado. Además del reconocimiento implícito del posible uso de transgénicos en un futuro que esto significa, Greenpeace quiere recordar que cumplir la legislación no significa que el ciudadano deje de consumir transgénicos dado que en España no se han desarrollado los mecanismos de trazabilidad a los que obliga la legislación Europea y por ello no es fiable el hecho de que en la etiqueta de un alimento no figuren ingredientes transgénicos. Además, se permite la presencia de hasta 0,9% de transgénicos sin obligación de etiquetado.

Seis países de la UE, entre los cuales se encuentran Francia y Alemania, han prohibido el cultivo de transgénicos basándose en amplios análisis científicos. Cada vez hay más datos sobre los peligros para la salud que suponen los alimentos transgénicos; es el caso de un estudio publicado por el Gobierno de Austria que demuestra que la fertilidad de ratones alimentados con el maíz de Monsanto NK603xMON810 se ve seriamente dañada. Numerosas evidencias describen los impactos reales y potenciales sobre la salud de maíces transgénicos, como el MON863 (que España importa) o el MON810 (que España importa y cultiva) o la patata "Amflora" de BASF, cuya aprobación el Gobierno apoya a pesar del rechazo por parte de la Organización Mundial de la Salud, el Instituto Pasteur o la Agencia Europea del Medicamento.

La inmensa mayoría de los fabricantes ha decido abandonar estos peligrosos ingredientes. Atendiendo a la realidad de los mercados de materias primas, es perfectamente posible para una gran empresa rechazar los transgénicos, como lo siguen haciendo Kraft Foods, Santiveri, Coca Cola, Heineken y tantas otras.

"Nestlé tiene en sus manos convertir una mala noticia en buena. Si quiere seguir siendo 'sinónimo de seguridad y confianza para los consumidores', como afirma en su página web, debe ofrecer a aquellas organizaciones que representan el sentir mayoritario de la sociedad civil y de los consumidores toda la información que acredite que definitivamente abandonan el uso de ingredientes transgénicos", ha concluido Carrasco.

(1) http://www.greenpeace.org/espana/campaigns/transgenicos/consumo/gu-a-roja-y-verde
'via Blog this'

28 de abril de 2013

Los transgénicos arraigan | Europa los prohíbe y ahora países en desarrollo se tragan la farsa de la super producción

Los transgénicos arraigan | Economía | EL PAÍS:

Europa bloquea los cultivos modificados, pero estos se expanden en el resto del mundo
MIGUEL ÁNGEL GARCÍA VEGA Madrid 28 ABR 2013 - 00:00 CET7
Archivado en: Agricultura transgénica Empresas Alimentación Agricultura Industria Agroalimentación Economía

Una cosechadora recoge maíz modificado genéticamente en Kansas (EE UU). / JIM RICHARDSON (CORBIS)


Las palabras nunca son inocentes. Terminator. Que una semilla modificada genéticamente sea conocida en el mercado con este apodo es hacer oposiciones a su rechazo. Más todavía cuando descubrimos que su gran cualidad es producir una segunda generación de semillas estériles. Esta tecnología nunca ha llegado al mercado, a pesar de existir desde la década de los noventa. Pero revela que cuando hablamos de cultivos genéticamente modificados, el debate lleva a una trascendencia impensable en otra industria. “¿Hablamos de agricultura o de religión?”, se cuestiona un experto. Hablamos de un sector que, pese a la aversión de muchos —gran parte de la Unión Europea—, se extiende por el mundo como la onda que una piedra deja en un estanque.

En el planeta ya hay 170,3 millones de hectáreas con cultivos modificados genéticamente, un 6% más que durante 2011. De hecho, Estados Unidos (69,5 millones de hectáreas), Brasil (36,6), Argentina (23,9) y Canadá (11,6) copan la superficie plantada. Pero, por vez primera, las naciones en vías de desarrollo cultivan una superficie mayor (52%) que las desarrolladas (48%).

Este cambio en el mapamundi agrícola alarma a muchos, alegra a unos cuantos e inquieta a casi todos. En primer lugar, a la todopoderosa industria alimentaria estadounidense, que soporta cada vez más presión para que informe en las etiquetas de sus productos de los contenidos transgénicos. La cadena de supermercados Whole Foods Market acaba de anunciar que lo hará; eso sí, en 2018. Sin embargo, la idea podría extenderse a todo el sector. Y esto ha desatado los nervios.

“La industria hizo todo lo que pudo para evitar el etiquetado, y ahora está sintiendo las consecuencias: una profunda desconfianza hacia ella y sus productos. ¿Qué están intentando esconder?”, se pregunta Marion Nestlé, profesora de Nutrición y Salud Pública de la Universidad de Nueva York. Esta desconfianza viaja sobre todo a las grandes empresas de cultivos transgénicos: Monsanto —con fama de defender con fiereza sus patentes frente a los agricultores—, Dupont, Bayer, Syngenta, Basf y DowAgro Sciences. Entre las seis controlan la gran mayoría de las patentes e investigaciones genéticas. El resultado, según la ONG Grain, es dominar el 60% del mercado mundial de las semillas y el 76% del de agroquímicos.

Las naciones en vías de desarrollo ya cultivan más que las desarrolladas
Esta concentración genera problemas. “Compañías como Monsanto usan su monopolio virtual en las semillas para subir los precios de las variedades genéticamente modificadas y sacar del mercado a muchas —o a todas— de las opciones que no son transgénicas”, denuncia Jeffrey M. Smith, director del Institute for Responsible Technology. Es más, añade: “Cuando científicos independientes encuentran efectos adversos son atacados inmediatamente por los intereses de las biotecnológicas. Sus datos incriminatorios son distorsionados y desmentidos, y a menudo tienen que enfrentar despidos o la pérdida de dinero para sus investigaciones”. Las biotecnológicas niegan este proceder.

Ahora bien, para comprender de dónde proviene esta desconfianza hay que saber que se comercializan dos tratamientos genéticos en la agricultura modificada. Uno aporta resistencia frente a los herbicidas (HT, por sus siglas en inglés) y el otro protege de los insectos (Bt). Con esta alteración, muchos cultivos pueden resistir altas dosis de herbicidas, permitiendo al agricultor usar cantidades elevadas sin matar la cosecha. Lo cual tiene su paradoja. “Después de casi 20 años de investigaciones y miles de millones de euros invertidos, solo han logrado dos aplicaciones. Desde luego, no parece una gran revolución biotecnológica”, ironiza Gustavo Duch, coordinador de la publicación Soberanía alimentaria.

Dentro de esa esperada revolución, los transgénicos estaban llamados a ser una herramienta para erradicar el hambre. Sin embargo, las dudas se acumulan. “El 90% de los cultivos transgénicos mundiales se dedica a la colza, el maíz, la soja y el algodón. Y su destino es el textil industrial y alimentar al ganado. Pero no llega a las personas”, relata Henk Hobbelink, responsable de Grain.

Tampoco causa gran tranquilidad saber que algunas de las compañías que fabrican los herbicidas son las mismas que diseñan las semillas que lo soportan. Monsanto produce Roundup —un potente herbicida—, a la vez que vende su línea de semillas Round Ready (soja, algodón, colza, azúcar, alfalfa y maíz), que toleran ese compuesto químico. “Es como comprar un coche que necesita un mantenimiento especial y el único taller que lo ofrece es propiedad de la compañía que fabrica el automóvil. Te dará el servicio, pero generalmente con un recargo”, explica Andreas Boecker, profesor asociado de Alimentación, Agricultura y Recursos Económicos de la Universidad de Guelph (Canadá).

España es el décimo país del mundo en número de hectáreas cultivadas
En este momento entra en juego la variable precio. Las semillas modificadas son más caras que las naturales. Entre un 20% y un 40%, acorde con algunas estimaciones. Y los ahorros para el agricultor proceden del menor gasto en pesticidas, maquinaria y mano de obra. “Mi impresión, desde Canadá”, apunta Andreas Boecker, “es que muchos agricultores ven las empresas biotecnológicas como socios que les ayudan a mejorar los resultados de la explotación”.

No todo el campo lo entiende igual. Cuando los agricultores compran algunas de estas semillas, relatan en la industria, firman un acuerdo que establece que no pueden guardar simientes para resembrar. Así, deben comprar semillas nuevas cada año.

En esta situación, el agricultor, más pronto que tarde, se enfrenta al dilema de hacerse transgénico o no. Con lo que esto representa. “Nuestros agricultores son hombres de negocios independientes que tomarán sus decisiones en función de lo que es mejor para sus mercados e ingresos”, reflexiona Scott Yates, miembro de Washington Grain Commission, peso pesado en los cereales estadounidenses que respalda los cultivos modificados.

En el otro lado del mundo, la Unión Europea representa un papel, al menos, desconcertante. Solo permite dos cultivos. Un tipo de pata (Amflora, creada por Basf) y una clase de maíz (Mon 810, diseñado por Monsanto), que es resistente a la plaga del taladro. Pero da el plácet a la importación de 45 productos. Así que nos manejamos en la paradoja de que los agricultores españoles tienen que competir contra esa puerta abierta a las importaciones. Y esto lo sufren, por ejemplo, en los algodonales andaluces y en los maizales castellanos, donde para algunos sí encajan estos cultivos. “En España, la superficie aumenta, y eso que solo nos dejan cultivar maíz. Si no fuera así, también tendríamos algodón, que soporta altas plagas y donde hay que actuar con fitosanitarios”, apunta José Ramón Díaz, técnico de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja).

Aunque quizá tampoco hay tanto motivo para la queja. “España es el décimo país del mundo que más superficie (116.307 hectáreas) dedica a maíz transgénico (Bt), lo que supone el 90% de los cultivos en Europa de este tipo”, observa Soledad de Juan Arenchederra, directora de la Fundación Antama. Y eso que vamos en dirección contraria. Pues Francia, Alemania, Hungría, Austria, Grecia, Bulgaria y Luxemburgo prohíben nuestro maíz.

Frente a los obstáculos, las grandes biotecnológicas se están yendo a Latinoamérica en busca de negocio. “Europa va a perder una ventaja competitiva brutal en comparación con otras áreas del planeta”, argumenta Isabel García, secretaria general de la patronal biotecnológica Asebio.

'via Blog this'

2 de febrero de 2013

Marchan en defensa de soberanía alimentaria en México



Publicado el 02/02/2013
En México, la marcha para exigir que no se le autorice a transnacionales la siembra comercial de maíz transgénico se convirtió en una manifestación para demandar la soberanía económica, no solo en el ámbito alimenticio, sino también en la minería y la prestación de servicios bancarios y de transporte.

3 de enero de 2013

Prohíbe Polonia cultivos transgénicos de BASF y Monsanto -EN MÉXICO EL PRIAN abre las puertas a los transgenicos

Deutsch: Mit einem Aktionstheater und der Über...
Deutsch: Mit einem Aktionstheater und der Übergabe einer Protesturkunde demonstrierten Bündnis 90/Die Grünen sowie verschiedene Naturschutz- und Bauernverbände Mitte Mai gegen Amflora vor dem BASF-Hauptsitz in Ludwigshafen. (Photo credit: Wikipedia)
La Jornada en Internet: Prohíbe Polonia cultivos transgénicos de BASF y Monsanto:

Aprueba dos resoluciones que evitarán siembra de maíz y papa genéticamente modificados.

AFP
Publicado: 03/01/2013 17:52

Polonia. El gobierno polaco prohibió este miércoles los cultivos de maíz y papa transgénicos, según un comunicado oficial publicado al término del Consejo de Ministros.

El gabinete del primer ministro Donald Tusk adoptó dos resoluciones que prohíben el cultivo de papa Amflora del grupo BASF y de maíz MON 810 del grupo Monsanto, dos organismos genéticamente modificados autorizados por la Unión Europea.

Las dos resoluciones entrarán en vigor el 28 de enero.

1 de febrero de 2012

BASF asume el fiasco de su patata transgénica y renuncia a vender transgénicos en Europa | Portal de Economía Solidaria

Deutsch: Mit einem Aktionstheater und der Über...Image via Wikipedia

BASF asume el fiasco de su patata transgénica y renuncia a vender transgénicos en Europa | Portal de Economía Solidaria:
La organización ecologista anima al resto de la industria a seguir el ejemplo

La multinacional química alemana BASF anunció ayer su decisión de abandonar el mercado europeo de semillas transgénicas, reconociendo la “falta de aceptación en muchos lugares de Europa por parte de la mayoría de consumidores, agricultores y políticos” [1]. Esto supone la retirada de la patata transgénica Amflora aprobada hace tan solo dos años, de la que se han cultivado apenas unas decenas de hectáreas y que, tras múltiples escándalos de contaminación, ha supuesto otro gran fracaso para la industria de los transgénicos [2].
La decisión de BASF se produce después de intensos años de lobby por parte de esta multinacional para introducir sus cultivos transgénicos en Europa. La patata transgénica Amflora fue el primer cultivo aprobado en la Unión Europea tras 12 años, y supuso una de las primeras y polémicas apuestas del Comisario de Salud y Consumo John Dalli.
“La decisión de BASF es un aviso para empresas como Monsanto, Syngenta o Bayer, que siguen presionando para introducir cultivos transgénicos en Europa. El ejemplo de BASF demuestra que forzar la voluntad de los consumidores y de la gran mayoría de agricultores, ni siquiera es rentable económicamente” afirmó David Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de la Tierra.
Las tácticas de la industria de los transgénicos para la introducción de sus productos en Europa están cada vez más al descubierto, con protestas formales de Gobiernos Regionales como el de Azores por la injerencia de la Embajada Estadounidense por la reciente prohibición de estos cultivos [3]. O las presiones de la industria y la Embajada de EEUU en España que revelaron los cables de Wikileaks, y que confirmaron porqué España es el único país de la UE que cultiva transgénicos a gran escala [4]
“Animamos al resto de la industria de los transgénicos a seguir el ejemplo de BASF y reconocer que el futuro de la agricultura y alimentación en Europa y en el resto del mundo, pasa por un modelo social y sostenible, en el que cada vez está más claro que las semillas modificadas genéticamente no jugarán ningún papel” añadió Sánchez.


'via Blog this'

#AMLO2012