Publicado: 25/05/2013 10:13
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Arrestados, perseguidos, acusados de piratas y salteadores, los capitanes de los barcos de Greenpeace siguen navegando al vaivén de los desastres ecológicos en un planeta que ya no les parece tan grande, a fuerza de darle vueltas. Tres son los barcos que hoy tiene esta organización ecologista: el Esperanza, que está en el Océano Indico, el Rainbow Warrior III, que navega por Indonesia, y el Arctic Sunrise, que ha visitado España y ahora viaja por la costa francesa en busca de una pesca sostenible.
El argentino Daniel Rizzotti y el norteamericano Joel Stewart son los dos encargados del timón en esta última singladura, que ya dura tres meses. Hace unos días, se dieron el relevo en Bilbao, mientras decenas de vascos visitaban el emblemático barco aparcado en la ría.
Rizzotti, que se cruzó el Mediterráneo dentro de una campaña de apoyo a los pequeños pescadores europeos, un hombre tranquilo, poco hablador pero "muy cercano", en palabras de su tripulación, llegó a Greenpeace desde la Marina Militar argentina, con la que estuvo desplazado en Patagonia. "Yo nací tierra adentro, en Tucumán, pero llevo la sangre de mi abuelo italiano, que era marino, y un día decidí combinarla con mi compromiso con el medio ambiente", va relatando en la sala de estar (el lunch) del Arctic Sunrise, mientras navegamos por el Atlántico. Por un ojo de buey se adivina a lo lejos la costa portuguesa.
Daniel Rizzotti ante el Arctic Sunrise. Foto: RMT.
En los 17 años que lleva a bordo de Greenpeace, pilotando los tres barcos en tandas de tres meses en el mar y tres en tierra, ha visitado las costas indonesias en guerra con su deforestación; ha estado en el Mar del Norte, mientras sus marineros/activistas se encadenaban a una plataforma petrolera; ha interceptado arrastreros; y hasta ha bloqueado un buque de Estados Unidos durante la Guerra de Irak. Lo hizo frente a la base de Rota (Málaga), y por ello tuvo un juicio y fue condenado a seis meses de prisión. Uno de sus peores momentos, asegura.
"Estuve dos años sin volver a España, pero los juicios son algo que forman parte del compromiso que adquirimos. En Greenpeace nos entrenamos para rebajar la tensión, para evitar la violencia; suelen ser los militares o las fuerzas de seguridad las que la utilizan contra nosotros", recuerda. Y mientras rememora aventuras y enfrentamientos, viene a la cabeza la imagen del bombardeo francés que hundió el primer Rainbow Warrior, cuando trataba de impedir pruebas nucleares en el atolón de Mururoa, en 1985. Entonces murió un fotógrafo portugués.
fuente: http://www.huffingtonpost.es/rosa-m-tristan/los-capitanes-intrepidos-_b_3319633.html
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