La sentencia del gobierno fue cumplida puntualmente un día después de que el Arzobispo Óscar Arnulfo Romero pronunció aquella advertencia: “En nombre de Dios, en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el Cielo, cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, que cese la represión.”
Y la represión convulsionó y envolvió en llamas a El Salvador, la tierra del revolucionario Farabundo Martí. La muerte de Monseñor Romero marcó el preludio de la guerra de liberación, encabezada por el FMLN, que se prolongó hasta 1992 y dejó alrededor de 75,000 muertos y masivas violaciones a los derechos humanos por parte de los militares al servicio del gobierno.
Asesinado el obispo, el gobierno obstaculizó la investigación del magnicidio. La promulgación de una Ley de Amnistía en 1993 cerró las puertas a una reapertura de las pesquisas y dejó en la impunidad el crimen del defensor de los pobres y el de miles de salvadoreños. Los asesinos nunca fueron juzgados y el gobierno jamás reconoció su responsabilidad en el asesinato.
LEER MAS
http://analisisafondo.com/index.php/sociedad/item/552-%E2%80%9Csan-romero-de-am%C3%A9rica%E2%80%9D-a-33-a%C3%B1os-de-su-asesinato
'via Blog this'
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
#Dontriananews gracias por escribirnos