| Español: Lydia Cacho en la presentación de su libro Esclavas del poder, 2010 (Photo credit: Wikipedia) |
Por: Sanjuana Martínez - enero 28 de 2013 - 0:02
COLUMNAS, Daños colaterales - 35 comentarios
Pertenezco a una generación que nunca ha vivido unas elecciones limpias en México: caída del sistema, amigos de Fox, Hildebrando, Monexgate… A pesar de tener las instituciones más caras a nivel electoral, no conozco la certeza en las urnas.
Tampoco conozco una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que favorezca algunos asuntos decisivos para mi; al contrario, me he sentido avergonzada por los desenlaces, en casos como el de Lydia Cacho, Guardería ABC o Florence Cassez…
Sin ser jurista ni abogada, mucho menos especialista constitucionalista, pienso que las pifias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación son históricas y se deben particularmente a un error de origen: su falta de independencia ante el poder Ejecutivo.
Y es que el gran salario de los ministros más bien parece un cohecho, como en el caso de los magistrados del IFE. Y la pregunta es obligada: ¿Cuándo, un magistrado o un ministro le va a decir que “no” a los deseos, órdenes o solicitudes, del Presidente en turno?
http://www.sinembargo.mx/opinion/28-01-2013/12179
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