El “Súper Puma”, un vejestorio
CARLOS ACOSTA CÓRDOVA
2011-11-12 16:45:29 · COMENTARIOS DESACTIVADOS
REPORTAJE ESPECIAL
El helicóptero Súper Puma AS332 en el que falleció Francisco Blake tenía 28 años de uso y era la más vieja de las aeronaves de su tipo, aunque según la versión oficial “recientemente había recibido mantenimiento de rigor”. El Súper Puma AS332 –matrícula XC-UHP y número económico TPH-06 –que llevó a la muerte al secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, y a sus acompañantes, era el más viejo de los helicópteros de su tipo que forman parte de la flota aérea presidencial.
Tenía 28 años. Fue fabricado en 1983 por la firma francesa Aérospatiale, empresa que en 1992 se fusionó con la alemana Daimler Chrysler Aerospace, para dar lugar a Eurocopter, la principal diseñadora de helicópteros para uso civil y militar en el mundo.
La nave fue comprada por el gobierno mexicano en 1985, cuando Miguel de la Madrid despachaba en Los Pinos.
Antes del deceso de Blake Mora, la flota aérea presidencial estaba compuesta por 15 aeronaves, según información de la Fuerza Aérea Mexicana: ocho aviones y siete helicópteros. Entre los primeros está el conocido TP-01 “Presidente Juárez”, que es el que más usa el presidente Felipe Calderón, un Boeing 757-225 fabricado en 1987.
Obviamente, es el más grande y potente, con capacidad para 66 pasajeros y 15 miembros de tripulación. En su página electrónica, la Fuerza Aérea Mexicana hace esta descripción:
“El avión presidencial está certificado para efectuar vuelos por instrumentos en todo tipo de condiciones atmosféricas. Debido a la capacidad de los tanques de combustible, la aeronave tiene una autonomía de vuelo de casi 11 horas, en las cuales puede recorrer aproximadamente 9 mil kilómetros a velocidad de crucero.
“Su configuración le permite transportar 66 pasajeros y 15 miembros de tripulación; su cabina se encuentra dividida en tres áreas: la parte delantera está distribuida en seis módulos, cada uno con una mesa y cuatro asientos ejecutivos; en la parte central se ubica un área reservada para el presidente, con una oficina, una recámara y un baño completo; la parte posterior de la cabina consta de 42 asientos tipo aerolínea; distribuidos a lo largo del avión, se localizan dos cocinetas y cuatro baños; también dispone de dos teléfonos satelitales con función de fax. La cabina de vuelo es de tercera generación y está equipada con mecanismos de navegación con tecnología de punta.”
Hay otros dos Boeing más chicos, tipo 737-300 –el TP-02 y el TP-03–, ambos fabricados en 1989; también dos aviones pequeños, marca Gulfstream III, tipo ejecutivo, para 11 y 16 pasajeros. Uno es de 1982 y el otro de 1983. Son el TP-06 y el TP-07.
Las dos aeronaves ejecutivas más viejas de la flota presidencial son el Learjet 35A de 1976 (TP-104) y el Learjet 36A de 1981 (TP-105), para cinco y seis pasajeros, respectivamente. Por último, un Turbocommander 695A de 1982, el TP-216, para seis pasajeros.
De los helicópteros, el de modelo más reciente es el del presidente, el TPH-01, un Súper Puma AS332 de 1993, pero que en México entró en servicio apenas en 2009, en la actual administración. Tiene capacidad para 12 pasajeros.
De acuerdo con la descripción oficial, el TPH-01 “tiene capacidad para transportar a 10 pasajeros dispuestos en dos áreas, la delantera con cuatro asientos ejecutivos y dos mesas plegables, y la posterior con seis asientos versión aerolínea.
“Integran la tripulación tres elementos de gran experiencia: piloto aviador comandante, piloto aviador primer oficial y técnico de mantenimiento. Entre las operaciones aéreas de esta nave destacan los anaveajes (descenso sobre cubiertas de barcos en alta mar) y aterrizaje en plataformas petroleras”.
Los TPH-02 a 06, también son Súper Puma AS332A, pero fabricados en 1991, 1987, 1984 y 1983, respectivamente.
Este último, el TPH-06, con capacidad para 14 pasajeros, estaba en servicio en México desde 1985 y fue comprado en el gobierno de Miguel de la Madrid.
En un helicóptero de ese tipo viajaba Blake Mora, el segundo secretario de Gobernación de Felipe Calderón que muere en un percance aéreo. El otro, Juan Camilo Mouriño, falleció al desplomarse el Learjet en el que viajaba, una aeronave con más de 25 años de servicio.
Los helicópteros presidenciales más viejos son dos Puma SA330, antecedentes del Súper Puma, de 1977 (TPH-08) y de 1978 (TPH-09), para 14 pasajeros, que fueron adquiridos en el gobierno de José López Portillo.
Como puede apreciarse, la flota aérea presidencial no es precisamente nueva. Los aviones más recientes son los Boeing 737 (TP-02 y 03), fabricados en 1989 y comprados, nuevecitos, en el primer año de gobierno de Carlos Salinas de Gortari, hace 22 años.
El avión presidencial TP-01 entró en servicio en México el penúltimo año de Miguel de la Madrid, en 1987.
El helicóptero más nuevo es el del presidente, pero tiene 18 años de servicio. El que condujo a la muerte al secretario de Gobernación el viernes 11 tenía 28 años, y sirvió para funcionarios de los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón.
Mantenimiento irregular
En su mensaje del viernes 11, en cadena nacional, con motivo del fallecimiento de Blake Mora, el presidente Calderón dijo que el helicóptero en que éste viajaba, “recientemente había recibido mantenimiento de rigor” en el hangar presidencial, que es donde se resguarda toda la flota aérea de la Presidencia.
Sin embargo, en este tema, el del mantenimiento, el actual gobierno ha mostrado una propensión a asignarle un presupuesto muy inferior al que se destinaba cada año en el gobierno de Vicente Fox y, aun, respecto del primer año de la propia administración calderonista.
Antes habría que decir que la flota aérea presidencial es parte de lo que administrativamente se denomina Grupo Aéreo de Transportes Presidenciales, una unidad de la Fuerza Aérea Mexicana que depende operativamente del Estado Mayor Presidencial (EMP).
Ese grupo es el que provee a la Coordinación General de Transportes Aéreos –adscrita a la Presidencia– de los pilotos aviadores y el personal de servicios aéreos para el transporte del presidente, de los miembros del Estado Mayor Presidencial y de los funcionarios que determine aquél, según mandata el artículo 39 del reglamento del EMP.
A su vez, la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales (CGTAP) es la que se encarga de la planeación, ejecución, supervisión y coordinación de las operaciones aéreas y las demás actividades inherentes.
Una revisión de los proyectos de presupuesto de egresos para cada uno de los años de la actual administración, muestra una tendencia irregular, con muchos altibajos, en las asignaciones presupuestales para esa coordinación, y más aún para las actividades de mantenimiento y conservación.
En el primer año de gobierno, 2007, la CGTAP tuvo un presupuesto de 328.4 millones de pesos, más o menos en línea con lo que había ocurrido cada año del sexenio anterior. En 2001, primer año del gobierno de Vicente Fox, la coordinación tuvo un presupuesto de 338 millones; en el último año, 2006, fue de 326 millones.
De los 328.4 millones de 2007, el presupuesto de la coordinación pasó a ser de 269.3 millones en 2008; 59.1 millones menos, una disminución de 18%.
En 2009 se le asignaron 312.7 millones de pesos a la coordinación; 43.4 millones más que el año previo, un 16.1% más, que no alcanzó a compensar la pérdida anterior.
Para 2010, otra baja: el presupuesto fue de 294.5 millones de pesos, es decir, 18.2 millones menos, casi 6% abajo del gasto asignado el año anterior.
En este año se le aprobó a la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales un presupuesto de 298 millones, apenas 3.5 millones más que en 2010.
Y para el 2012, el gobierno propuso un presupuesto de 340.3 millones de pesos que, de aprobarlo la Cámara de Diputados el fin de semana pasado, significaría un incremento de 42.3 millones, 14.2% más, con lo que sería el presupuesto más alto del sexenio para la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales.
Es decir, hasta el último año de gobierno, la administración de Felipe Calderón reconoció el castigo presupuestal que se le había infligido a la CGTAP.
Peor le fue en el sexenio al concepto “Servicios de Mantenimiento y Conservación” de la propia coordinación, que es la partida presupuestal –concepto 3500 del capítulo 3000, “Servicios Generales”, según el clasificador por objeto de gasto– donde entran todas las actividades de instalación, reparación, mantenimiento y conservación de la flota aérea presidencial.
Igual que en el presupuesto total de la CGTAP, en 2007 se le asignó a mantenimiento y conservación un presupuesto de 125.3 millones de pesos, otra vez más o menos en línea con lo ocurrido los seis años anteriores, que se mantuvo por arriba de los 115 millones de pesos.
Sin embargo, para el segundo año del gobierno de Calderón, el presupuesto para mantenimiento y conservación registró un severo recorte que lo dejó en 63.4 millones de pesos: casi 62 millones menos que en 2007, un bajón de casi 50%, del cual nunca se recuperó.
En 2009, la asignación presupuestal para mantenimiento y conservación subió a 74.2 millones de pesos, que fueron 10.8 millones más que el año anterior, un aumento de 17%.
Para 2010 un leve incremento: el presupuesto fue de 77.5 millones, 3.3 millones más, 4.4% de aumento. En 2011, otro ajuste: el mantenimiento y conservación de la flota aérea presidencial tiene un presupuesto de 72.5 millones de pesos, que son 5 millones menos que el año pasado, una baja de casi 6.5%.
Para el próximo año el gobierno propuso una asignación de casi 73 millones. Si lo dejaron así el fin de semana los diputados, el aumento sería de 500 mil pesos, un pírrico incremento nominal de 0.7%.
Pero si se considera la inflación, el presupuesto de 2012 para mantenimiento y conservación de la Coordinación General de Transportes Aéreos Presidenciales será, en términos reales, inferior al de este año.
Y como proporción del presupuesto de la CGTAP, el de mantenimiento y conservación será, en 2012, de 21.4%. Es decir, el próximo año, apenas un poco más de la quinta parte del presupuesto de la Coordinación será para las labores de mantenimiento.
En este año, el presupuesto de mantenimiento fue 24.2% del de la CGTAP. Lo cual quiere decir que poco menos de una cuarta parte ha sido para aquellas actividades.
Ambos casos, como los años previos, muy lejos de lo ocurrido el primer año, 2007, en el que 38% del presupuesto de la CGTAP fue para mantenimiento y conservación. 38 de cada 100 pesos para tener a la vieja flota aérea presidencial –sobre todo– en las mejores condiciones.
¡AMLO 2012!
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