12 de octubre de 2006

ROBERTO CASTELÁN RUEDA: UNA DERECHA

NOTA ORIGINAL PÚBLICO MILENIO

Pasan discretamente, sin mayor análisis, algunas como simple dato curioso, otras se instalan en pequeños recuadros en la sección internacional de los periódicos. Así, esporádicas, aisladas, son notas periodísticas que parecen carecer de importancia.

Sin embargo, vistas en conjunto, estas notas muestran una tendencia mundial de apariencia inofensiva pero que a la larga puede cambiar drásticamente el destino de la humanidad en el siglo XXI.

Por medios democráticos, legítimos dentro de sus propios sistemas políticos y salvo muy contadas excepciones, la derecha en el mundo se instala como la forma de gobierno privilegiada por los ciudadanos de los países reconocidos como democráticos.

A diferencia de lo que podría suceder hace sólo algunos años, no se trata de la derecha civilizada, humanista, defensora de la acción individual del ciudadano, frente a una hipotética amenaza del estatismo.

Tampoco es la derecha temerosa de la izquierda marxista, enemiga acérrima de los partidos comunistas en quienes veían la negación del mismo ser humano.

Esta derecha no responde al miedo heredado por las pugnas entre fascismo y comunismo que definió a las sociedades, sobre todo europeas, de la posguerra.

No. Esta es una derecha moderna que se reconoce en el triunfo contra el comunismo, que se siente heredera del reclamo de millones de seres humanos cuya aspiración se vio simbólicamente representada con la caída del Muro de Berlín.

Es una derecha desinhibida que proclama la desaparición de las ideologías, la aceptación, sin reconocerlo, del pensamiento único y partidaria del combate frontal, a través de todos los medios, contra aquellos que no se reconozcan en él.

Un rápido recuento a partir de la fragilidad de la memoria.

En las últimas elecciones suizas, los electores instalaron en el poder a la derecha al tiempo que endurecían sus leyes contra los inmigrantes. En la antigua Alemania oriental, los neonazis aprovecharon el alto índice de desempleo para triunfar en las elecciones con un programa político basado en la nostalgia xenófoba. En Bélgica triunfa la derecha y se refuerza el sentimiento en contra de los extranjeros. En Japón, eligieron como primer ministro a un joven halcón ultraconservador. Como si a los japoneses les hiciera falta. En California, Terminator alcanza los mayores índices de intención de voto, a pesar de su apoyo a la militarización de la frontera, sus leyes contra los inmigrantes mexicanos y su simpatía por el muro.

El mismo papado, al tiempo que cruza espadas con los musulmanes, revive a los obispos nostálgicos del lefebrismo y sus misas en latín.

¿Y el Yunque?

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