NOTA ORIGINAL MILENIO DIARIO
Cuando se supo que una avioneta se había impactado contra un rascacielos en Nueva York, de inmediato supe que el primero en ponerse histérico iba a ser Ulises Ruin quien, azuzado por su manager Emily Gamboa Patrón, correría gritando que los culpables del atentado terrorista no eran Osama ni Al Qaeda sino los de la APPO, debidamente asesorada por El Peje y Raúl Ojeda desde Tabasco.
Y es que ese Ulises está muy neuras, tanto que hasta la homilía del monaguillo Abascal lo puso de malas y rompió las negociaciones con Gobernación alegando que lo querían mandar a la cárcel de Cananea que está situada en una loma. Nada le parece a este distinguido priista que en la paranoia cree que todos lo quieren agarrar con las manos en la masa como a Plutarco Haza y Ludvika Paleta.
Él tendría que comprender que tampoco ha hecho gran cosa para ser más popular entre la tropa. Es más, Ruin, por pasarse de precavido escondido tras la vitrola, ni siquiera se ha dignado a hacer una marchita por el amor de Dios, ni se ha dejado el look revolucionario de Flavio Sosa. Así no se puede.
Digo, si ya no quiere ser góber incómodo, Ulises tiene que dejar de oír a Gamboa –el valet parking de Kamel Nacif– y reconstruir sus estrategias. Si de veras quiere recuperar algo de rating perdido tendría que hacer lo siguiente:
1). Ir al edén tabasqueño, besarle las patas a Roberto Madrazo y levantarle la mano de campeón a Granier al ritmo de ¡Arriba y adelante!
2). Prestarle una lana a Serrano Limón para que pague su multa de 13 millones de pesos, calzarse las mejores tangas del líder espiritual de Provida y en esas fachas salir a comer tlayudas a Montealbán.
3) Que vaya a la casa de transición de Jelipillo y, acompañado de un mariachi le lleve serenata cantando aquello de “que el 2030 no es nada, que febril la mirada…”.
4) Que se ofrezca como mediador entre Isaac Mizrahi y Rubén Omar Romano para que se den el abrazo de Acatempan disfrazados de cruzazulinos, y él hablando en el mejor estilo lavolpista.
5) Ofrecerle una chamba más digna a Fox de la que le van a dar en el PAN para cuando quede desempleado.
PD. Quiero reconocer la labor del maese reportero milenario Diego Osorno, quien a su correteada narración en vivo de la balacera oaxaqueña en el programa radiofónico de Ciro Gómez Leyva sólo le faltaron frases clásicas de Perro Bermúdez como “¡Teretetete!”, “¡Ceeerca la bala!” y “La balacera, la platicamos todos”.
Cuando se supo que una avioneta se había impactado contra un rascacielos en Nueva York, de inmediato supe que el primero en ponerse histérico iba a ser Ulises Ruin quien, azuzado por su manager Emily Gamboa Patrón, correría gritando que los culpables del atentado terrorista no eran Osama ni Al Qaeda sino los de la APPO, debidamente asesorada por El Peje y Raúl Ojeda desde Tabasco.
Y es que ese Ulises está muy neuras, tanto que hasta la homilía del monaguillo Abascal lo puso de malas y rompió las negociaciones con Gobernación alegando que lo querían mandar a la cárcel de Cananea que está situada en una loma. Nada le parece a este distinguido priista que en la paranoia cree que todos lo quieren agarrar con las manos en la masa como a Plutarco Haza y Ludvika Paleta.
Él tendría que comprender que tampoco ha hecho gran cosa para ser más popular entre la tropa. Es más, Ruin, por pasarse de precavido escondido tras la vitrola, ni siquiera se ha dignado a hacer una marchita por el amor de Dios, ni se ha dejado el look revolucionario de Flavio Sosa. Así no se puede.
Digo, si ya no quiere ser góber incómodo, Ulises tiene que dejar de oír a Gamboa –el valet parking de Kamel Nacif– y reconstruir sus estrategias. Si de veras quiere recuperar algo de rating perdido tendría que hacer lo siguiente:
1). Ir al edén tabasqueño, besarle las patas a Roberto Madrazo y levantarle la mano de campeón a Granier al ritmo de ¡Arriba y adelante!
2). Prestarle una lana a Serrano Limón para que pague su multa de 13 millones de pesos, calzarse las mejores tangas del líder espiritual de Provida y en esas fachas salir a comer tlayudas a Montealbán.
3) Que vaya a la casa de transición de Jelipillo y, acompañado de un mariachi le lleve serenata cantando aquello de “que el 2030 no es nada, que febril la mirada…”.
4) Que se ofrezca como mediador entre Isaac Mizrahi y Rubén Omar Romano para que se den el abrazo de Acatempan disfrazados de cruzazulinos, y él hablando en el mejor estilo lavolpista.
5) Ofrecerle una chamba más digna a Fox de la que le van a dar en el PAN para cuando quede desempleado.
PD. Quiero reconocer la labor del maese reportero milenario Diego Osorno, quien a su correteada narración en vivo de la balacera oaxaqueña en el programa radiofónico de Ciro Gómez Leyva sólo le faltaron frases clásicas de Perro Bermúdez como “¡Teretetete!”, “¡Ceeerca la bala!” y “La balacera, la platicamos todos”.
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