12 de octubre de 2006

GABRIEL TORRES ESPINOZA : CONGRUENCIA Y BONOS

NOTA ORIGINAL PÚBLICO MILENIO

Bonos son la forma moderna en que los gobernantes se pagan lo que legítimamente no les corresponde. Francisco Ramírez Acuña señaló como promesa de campaña que en su administración no habría “ningún tipo de bono”. Ya en el ejercicio del poder, el miércoles 7 de marzo de 2001, Ramírez Acuña dijo que “los funcionarios públicos que repitieron en la actual Administración y que ya recibieron el bono por el fin de sexenio anterior no tienen la obligación de regresar el dinero”. Recordemos que Alberto Cárdenas, el mismo que hoy se admira de los bonos, repartió al final de su gobierno 20 millones de pesos en bonos de retiro.

Tanto el ex gobernador como César Coll, ex secretario de Administración, argumentaron que se trataba de personas que perderían el empleo y por tanto recibirían un bono de retiro como compensación. Sólo por mencionar algunos casos, Gerardo Octavio Solís Gómez repitió como procurador de Justicia e Ignacio Novoa incluso fue promovido para secretario de Finanzas. Se cobraron bonos de retiro al final del gobierno de Alberto Cárdenas y muchos no se retiraron de la administración pública. Les pagaron un dinero porque dejarían de trabajar para el gobierno, y siguieron en él. ¿Cómo se llama eso?

Ahora el mismo Cárdenas que derrochó 20 millones de pesos en bonos dice que éstos han “causado molestias, que han causado mucha controversia y que desde hace un buen rato deberíamos haber parado este asunto en seco”. ¿Por qué no paró “en seco”, él mismo, las prácticas “del pasado priista” que tanto criticó? El 27 de agosto de 2006 (ya electo gobernador), Emilio González afirmó que “necesitamos un gobierno honesto que erradique, junto con el partido, temas que han dañado a nuestro partido (el PAN) y que han molestado a la gente de Jalisco: bonos, sueldos, son temas que hacen por momentos dudar a la gente sobre si verdaderamente representamos algo mejor”.

Si el discurso de Emilio González guardara un mínimo de congruencia tendría que excluir de su lista de futuros colaboradores a la mayoría de funcionarios públicos panistas de primer nivel de las administraciones de Alberto Cárdenas y de Ramírez Acuña que sí han recibido bonos, aunque algunos al ser descubiertos lo hubiesen tenido que regresar; claro está, bajo la presión de la prensa, no por responsabilidad cívica, como el caso de los funcionarios del Itei que pretendían bono, eso sí, en la opacidad. En sentido contrario al gobernador electo, al líder estatal del PAN parece no causarle mayor preocupación los bonos. Según lo narra la periodista Sonia Serrano ( Público, 7 de octubre de 2006), Rosales dijo que su partido ni siquiera revisará este tema, pues “por parte de nosotros las explicaciones que se han dado, de que son parte de las percepciones normales, son suficientes”. Esfuércese para entenderlo: lo que dice el futuro gobernador panista parece ir ¡en sentido contrario a la opinión del PAN! Lo que hace unos años motivó la suspensión de militantes panistas, ahora es “normal” para el dirigente estatal ¡del mismo partido! Falta de congruencia. No cabe duda que del dicho al hecho, hay mucho trecho.

COMENTARIO: En honor a la vardad, en el caso de los bonos en el Instituto de Transparencia en Jalisco, el ITEI, esos bonos ya estaban presupuestados y aprobados por los mismos diputados que ahora tramposamente descalifican al ITEI que es una enorme piedra en el zapato del Congreso y del Gobernador. Lo que sí queda pendiente es saber si los directivos del ITEI efectivamente reembolsaron esos bonos.

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