1 de octubre de 2006

MIGUEL BAZDRESCH PARADA: REALIDAD CRUDA

NOTA ORIGINAL MILENIO DIARIO

Conforme pasa el tiempo y se asimila el trauma electoral reaparece la realidad del país, de sus gentes, de los problemas, necesidades y demandas. Reaparece también una lucha sorda, a veces no percibida de manera completa, para significar la verdadera realidad del país, la situación cotidiana vivida y la valoración de ambas. Se dan valoraciones positivas, y otros, los más por cierto, tienen valoración negativa.

Por un lado, gobierno y ciertos actores económicos insisten en mostrar datos positivos: no hay inflación, crece la inversión nacional y extranjera, crece, poco pero crece, el ingreso de los hogares (visto en el promedio nacional), se mantiene la estabilidad, el empleo no crece al ritmo necesario pero tampoco decae y los gastos del gobierno se mantienen bajo control. Por otro lado, actores sociales en abrumadora mayoría sostienen y fundamentan datos poco agradables: la pobreza no cede, la educación, aunque crezca en números, decae en calidad; las instituciones de salud están en quiebra económica y moral; el sector financiero está en manos extranjeras y vive de la especulación y no del crédito, en fin, las formas de procesar los conflictos se estrechan y cada día la crispación acompaña a legítimas demandas y sus luchadores.

La situación nacional no tiene hoy el mismo significado para los mexicanos. No se trata de pequeñas diferencias ideológicas o de visiones exóticas de algunos, contrarias a la mayoría. Hoy existen países de significación diferentes y, a juzgar por los hechos, casi irreconciliables. Es un dato ominoso. Por ejemplo, ayer sábado, Público-Milenio (se anexa nota) da cuenta de la visita de la comisionada nacional para la atención de los pueblos indígenas a un poblado wixárrika en Jalisco. Ofreció carreteras y energía eléctrica. En cambio la comunidad pidió protección de los lugares sagrados de su cultura. ¿Ante qué estamos? Más allá del sencillo ejemplo, estamos ante una muestra del enorme desentendimiento acerca del país que vivimos. Modernidad contra solidez de la cultura primigenia. Un conflicto de significación no resuelto por revolucionarios, iglesias o políticos globales. Antagonismos semejantes salen al paso como caballos fogosos en cada rumbo de esta patria hoy segmentada: ciudadanos frente a políticos, el poder frente al servicio, víctimas frente a autoridades, globalidad frente a nacionalismo, imposición frente a participación.

Esta diferencia de significados de la realidad mexicana en actores reales hace cada vez más difícil un proyecto de país. Por eso, la prioridad es: construir una significación común de la realidad cruda mexicana.

VISITA DE XÓCHITL GÁLVEZ A LOS HUICHOLES

Xóchitl Gálvez voló a San Andrés Cohamiata para entregar 813 mil pesos para la ampliación del proyecto de ecoturismo Tateikie, un conjunto de cabañas que se inauguró en enero pasado, con el fin de generar recursos para la comunidad.

Ahí regañó a los que piensan que el uso de la tecnología se lleva mal con la conservación de la cultura: “Es una estupidez”. Y regañó a los que creen que la promulgación de las leyes de autodeterminación indígena fragmentarán al país: “Hace cinco años, un sector conservador decía que si se reconocía la autonomía México se iba a pulverizar […] Seguramente esos legisladores dicen: ‘¡Qué güeyes! Eso que decíamos no sucedió’.

Los huicholes, de naturaleza huraña, recibieron bien a la comisionada, le hicieron limpia y le hicieron fiesta. Ella les sugirió que propongan más proyectos, como el ecoturístico, para paliar su histórica pobreza. Ni necesitaba haberlo dicho. Cuando llegó, los wixarika ya tenían su lista de peticiones: la elevación a decreto de los sitios sagrados para ellos (ver recuadro aparte), y la construcción de una preparatoria con internado para jóvenes de los alrededores. Lo más seguro es que deberán aplazar esa petición para las siguientes autoridades federales.

De los que se van, la comisionada para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas dijo que el presupuesto de esa dependencia, antes el Instituto Nacional Indigenista, pasó de doce mil a 42 mil millones de pesos, que reconoció insuficientes: “Ojalá pasemos a cien mil”.

Presumió también la inversión de 60 millones de pesos para electrificar la zona. Una electrificación que a veces da luz y otras muchas tiembla: igual las avionetas en las que la funcionaria y su equipo llegaron y se fueron pronto de la sierra. ¡Estaban tan cerca de la civilización!


Sagrados, pero con decreto

Una comisión de huicholes de Durango, Nayarit y Jalisco aprovechó la presencia de Xóchitl Gálvez para pedirle a la comisionada que los sitios sagrados de esa etnia sean decretados como tales por el gobierno federal.


Hasta ahora, dijeron, el uso de los lugares tiene el estatus de convenio, que debe ser renovado cada que comienza una Administración. Esto ha provocado el robo de las ofrendas y la invasión de comerciantes.

Los huicholes creen que sus dioses emergieron al mundo desde cuatro lugares: Tatei Jara Mara, o la isla del Rey, en San Blas, Nayarit; Rapei Villame, o la isla de los Alacranes, de Chapala, Jalisco; Jau Ramanaca, o el cerro Gordo, en Durango, y Viricuta o Real de Catorce, en San Luis Potosí. Dos veces al año, los huicholes acuden a estos sitios sagrados a realizar ceremonias religiosas.

“No queremos quedarnos ahí. Lo único que queremos es que se nos permita depositar las ofrendas y que no se las roben”, explicó Juventino Carrillo de la Cruz, uno de los representantes de la Unión Wixarika de los Centros Ceremoniales.

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