28 de septiembre de 2006

RUBÉN MARTÍN: MÉXICO ARRUINADO, LA HERENCIA DE FOX

NOTA ORIGINAL PÚBLICO MILENIO

El de Vicente Fox es uno de los sexenios más desastrosos que han padecido los mexicanos. A unos días de que el mandatario emanado del PAN cierre el changarro, las cuentas que entrega son más que lamentables. Sólo una minoría privilegiada celebra con champaña este gobierno y quizá derramará una lágrima por el presidente que luchó a brazo partido por hacer de México un paraíso para las increíbles ganancias de las corporaciones. La mayoría de los mexicanos, ciertamente, no tenemos qué celebrar. El cambio que prometió en campaña, se convirtió en continuidad económica, regresión política y crisis social.

1. En lo político. Fox llegó al poder como el presidente de la “transición a la democracia” y sale de Los Pinos como “traidor a la democracia”. Título ganado a pulso por su burda operación para imponer al candidato emanado de su partido y representante de los grandes intereses económicos en el país. Fox volvió al México de los fraudes electorales, dividió políticamente a la sociedad y desgastó a las instituciones. Además terminó como rehén de su propio marketing. Ahora resulta que en lugar de terminar con las alimañas, tepocatas y víboras prietas del priismo, gobierna con ellas y acudió a esta fauna política para poder imponer a su candidato. Fox terminó aliado con Carlos Salinas para intentar sacar sus reformas económicas y con Elba Esther Gordillo para operar el fraude electoral a favor de Felipe Calderón.

2. En lo social. Nada ilustra mejor el legado de Fox en materia social que el ascenso meteórico de los ricos mexicanos en la lista de Forbes, en contraste con un país en donde la mitad de la población apenas tiene medios para sobrevivir. Gracias al empeño en mantener la continuidad de las políticas neoliberales (como un cruzado del libre mercado), aumentó no solo la pobreza, sino también la desigualdad. Además, y a pesar del Seguro Popular, más de la mitad de la población no tiene seguridad social, mientras el salario mínimo vale en 2006 una cuarta parte menos que en 1994. Con un modelo que no crea empleos, con bajos salarios, sin seguridad social y con relaciones laborales del lado del patrón, no es casual que este sexenio hayan salido del país dos millones de mexicanos lo que representa ¡trece veces más que durante el echeverrismo! Fox ha alentado el despojo de las tierras agrícolas, mientras el medio ambiente en el país sufre una de sus peores crisis. Por su fuera poco, la violencia asociada al crimen organizado ha alcanzado una de sus cotas más altas históricamente. ¿Paz social en México?, es un mal chiste foxista.

3. En lo económico. Fox, y la prensa económica oficialista, no se cansan de repetir que las variables macroeconómicas están mejor que nunca: inflación y tasas de interés a la baja, altas reservas internacionales, disminución de la deuda externa, y el ingreso de capitales al país. La otra cara de la moneda: el modelo exportador asumido por los neoliberales desde hace 20 años está en crisis. La deuda pública mexicana aumentó en lugar de reducirse debido a la deuda interna. En este sexenio los mexicanos pagamos más de 140 mil millones de dólares por el servicio de la deuda externa y debemos… 170 mil millones de dólares. Fox incumplió además su principal promesa de campaña: crear 7.2 millones de empleos en su gobierno y apenas hay 180 mil nuevos empleos permanentes en todo el sexenio. Lo que sí ha crecido son las ganancias. Los bancos se están hartando de ganar dinero y la Bolsa Mexicana de Valores es la segunda más rentable de todo el mundo con utilidades de 180 por ciento en cinco años; en lo que va del sexenio las 100 empresas mexicanas más grandes han ganado 900 mil millones de pesos y las corporaciones extranjeras ganaron el año pasado 123 por ciento más que en 2004.

En resumen, Fox saldrá como “traidor a la democracia”, dejará un país en franca regresión política y polarizado socialmente. Todo se reduce a que ahora los mexicanos debemos trabajar más para satisfacer las necesidades básicas. Cuando Fox llegó al poder, se requerían 37 horas para comprar la canasta básica, ahora se requieren diez horas más. Este es el legado foxista: para vivir ahora la gente necesita trabajar más y con más angustia debido a la incertidumbre laboral. Del otro lado convirtió a México en un paraíso de las ganancias privadas.

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