La violación como precio del pasaje | Internacional | EL PAÍS:
La violación como precio del pasaje
Las jóvenes inmigrantes dan por hecho que pueden sufrir una agresión sexual en La Bestia
Antes de subirse al tren, muchas mujeres se inyectan un anticonceptivo
Acuérdate de mi nombre...
"No te duermas, sobre todo no te duermas"
JON SISTIAGA México 16 ENE 2012 - 01:30 CET25
Archivado en: Jon Sistiaga México Violencia callejera
Amanece en La Bestia. Dos ilegales duermen en el vagón de carga mientras otro vigila que no se caigan. / MARIO LASTRA
Sigo de pie, agarrado a una pequeña barandilla metálica roñosa que es mi único asidero entre estos dos vagones cargados de cemento. No quiero sentarme para que no me venza el cansancio y el sueño. No me fio de La Bestia. Son poco mas de las cinco de la mañana. Miro hacia abajo y alumbro con una pequeña linterna las ruedas de La Bestia. Tengo la impresión de estar subido en una especie de cuchilla gigantesca, que chirría constantemente. Un tropezón, un empujón, un descuido y se acabó. Acabamos de pasar por el apeadero de
Matías Romero, una pequeña localidad de Oaxaca, México. Mis compañeros de viaje,
los ilegales que cuelgan conmigo en este tren de mercancías, me dicen que ahora empieza lo bueno. "Entramos en territorio de los Zetas", me suelta un guatemalteco. ¡Los Zetas! Probablemente el cártel mas sanguinario de los narcos de este país. Los que se dedican a subir a Internet vídeos decapitando a sus víctimas. Los autores de la masacre de San Fernando, donde asesinaron a 72 migrantes ilegales como estos, como nosotros, después de secuestrarlos. "Si el tren se para de repente, como sin justificación, salte varón, porque van a subirse las Maras o los Zetas. Salte y corra hacia el bosque si quiere seguir vivo", me dice otro de los migrantes.