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29 de julio de 2013

Tiempos para volver al origen - Norberto Amaya

JAMES EL SALVADOR

VOCES A DEBATE.

Tiempos para volver al origen                              Periódicos y Medios de Comunicación-Internet.

Norberto Amaya                                           México, D.F. a 27 de julio de 2013


"  Yo, como tú, amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero...y julio "  ( Roque Dalton )

Mientras escribo, afuera se escucha el sonido de las gotas de lluvia, el ruido de los truenos y la luz fugaz de los rayos, pienso entonces que retomar algunas notas  sobre el origen nuestro es importante, sobre todo cuando tal parece que el pragmatismo suplió a la teoría, a la ideología y a la conciencia. Vienen a mi mente recuerdos imborrables de años de militancia y compromiso.

Recuerdo mi participación como dirigente estudiantil, los inicios en el periodismo en el Centro Nacional de Comunicación Social ( CENCOS) con Pepé Alvarez Icaza y Enrique Marroquín, el apoyo a las luchas de liberación nacional en Nicaragua y El Salvador, el aprendizaje mutuo con nuestros compañeros exiliados, perseguidos por las dictaduras del cono sur. Pienso en nuestros debates, escritos y documentos inspirados en Marx, Lenin, en la Teología de la Liberación, Mao, etc. Veo mi imagen junto a Méndez Arceo, Ernesto Cardenal o Monseñor Romero. ¿ Qué nos paso ?

La integración de organizaciones políticas, la búsqueda del cambio en México, la lucha por el derecho a la tierra, al trabajo digno, la toma de tierras para vivienda, la defensa de los derechos comunales y nuestro pleno compromiso con la opción por los pobres , del campo y la ciudad. Reconocer en Jesús al guía espiritual para los cambios, para creer en un mundo de iguales, con justicia, dignidad y sobre todo solidaridad. Las misas campesinas y obreras, cantar junto Carlos Mejía Godoy y Los de Palacaguina, que Cristo ya nació, para hacer posible otro mundo. Esto se lo comento a Margarita con nostalgia, pero también con esperanza.

No hemos perdido el tiempo, en realidad hemos acumulado experiencia y hoy sabemos valorar mejor las cosas, aceptar que la crítica y la tolerancia son esenciales para reconocer errores, que el materialismo dialéctico es un instrumento esencial en el conocimiento humano, saber que la lectura, la acción y el compromiso han sido formas de forjarse en el debate y en definir rumbos de la sociedad. De acuerdo a una propuesta alternativa de nación y en defensa de la soberanía y la patria. Los recursos naturales, el territorio y las riquezas del subsuelo son nuestras, debemos asumir su defensa sin titubear.

La formación del Frente Cívico Popular, de la Federación de Estudiantes, nuestra participación abierta en el Frente Democrático Nacional ( FDN ), asumir con respeto los planteamientos serios y claros de Arnoldo Martínez Verdugo, Valentín Campa, Demetrio Vallejo, Cuauhtémoc Cárdenas ( el de antes) , Heberto Castillo ,releer a  José Revueltas, a Guillermo Bonfil Batalla y muchos más que sería difícil citar. Pienso en esta noche lluviosa de que a final de cuentas, la vida también nos da otras oportunidades. Que hay que volver a empezar. 

Regresar a nuestros orígenes es importante, lo digo en el sentido de recuperar nuestra esencia libertaria y nuestra capacidad de disentir sobre todo aquello que afecta a la sociedad. Yo siempre he dciho que los pueblos que no tienen memoria, son pueblos sin historia, sin pasado y por lo tanto no tienen presente o futuro. México requiere hoy de nuevos compromisos, pero los sectores progresistas deben asumir con inteligencia que la sociedad reclama cambios y que ya está harta del sistema corrupto de partidos y de la política económica  neoliberal.  Como diría José Saramago, " quieren privatizar hasta el aire... así las cosas que privaticen a la puta que los parió ". 

Volver al origen en estos tiempos implica asumir tareas, estructurar por regiones el Proyecto Ciudadano Progresista, hacer alianzas desde abajo y establecer compromisos. Impulsar empresas familiares y sociales, además de establecer nuevas reglas de juego por parte nuestra, implica también multiplicar la creación de medios de comunicación alterna y masiva, que se conozca la opinión de nosotros, que evidenciemos en el debate inteligente a la prensa vendida y  corrupta que hoy protege a los poderosos y a las oligarquías.  Volver al origen, es recuperar lo que nos pertenece.

P.D. Hoy, que escribo estás lineas, es el cumpleaños del Comandante, Hugo Chávez Frías, hombres que no mueren  porque viven en el corazón de todos. Él dijo: " No voy a traicionar mis orígenes, mi infancia de niño pobre de Sabaneta, ", Estado de Barinas,hombre  de ascendencia mestiza y nació un 28 de julio de 1954. ¡ Amor con amor se paga !

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14 de mayo de 2013

¿Y Calderón? - Pedro Miguel

La Jornada: ¿Y Calderón?:

Pedro Miguel
L
a condena por genocidio que cayó el viernes pasado en Guatemala sobre el general Efraín Ríos Montt –emblema del sadismo cuartelario contrainsurgente que azotó a América Latina en los años 70 y 80 del siglo pasado en el contexto mundial de la guerra fría– fue recibida en México con esperanza y con renovada simpatía hacia las víctimas de las dictaduras militares en el país vecino. No era para menos porque es un acto de justicia y de civilización, y porque abre un boquete histórico en las paredes de la impunidad y sienta un precedente para castigar a los muchos otros asesinos de masas que se han encaramado, de la forma que sea, en el poder.

Además, el fallo era inevitable, hizo voltear la vista hacia los esfuerzos –estériles, hasta ahora– para sancionar a algunos de nuestros propios gobernantes asesinos, desde Luis Echeverría, ejecutor de la guerra sucia, hasta Felipe Calderón, pasando por Ernesto Zedillo, responsable de varias masacres campesinas. También es inevitable que la frustración se centre sobre todo en el segundo, no sólo porque la guerra que él organizó sigue su curso implacable en el país –aunque la actual administración le haya metido sordina– sino también porque los muertos de su responsabilidad suman decenas de miles.

Sin duda, Ríos Montt y Calderón Hinojosa son individuos y casos muy distintos. Por ejemplo, el primero se graduó en la tristemente célebre Escuela de las Américas, donde maestros ex nazis y torturadores instruían a aspirantes a gorilas, mientras el segundo estudió en la Escuela Libre de Derecho. El guatemalteco llegó a la jefatura de Estado por medio de un cuartelazo; el michoacano fue impuesto mediante fraude electoral.

Ríos Montt sólo pudo sostenerse 15 meses en el poder y Calderón logró terminar los seis años de su espuriato. El general se desenvolvió como engranaje de la política anticomunista de Washington, que pasaba por el exterminio de poblaciones indígenas en Guatemala, y el abogado hizo de ejecutor de la estrategia estadunidense contra (es decir, por) las drogas, que en la administración anterior llevó a la tumba a decenas de miles de mexicanos. Para la Casa Blanca el segundo fue un aliado más sumiso que el primero.

Por lo demás, uno y otro experimentaron, en algún momento de sus respectivos mandatos, una suerte de llamado divino, y da la impresión de que se creyeron instrumentos de Dios en la lucha contra el mal en el mundo. Ninguno de ellos fue capaz de avanzar un milímetro por el camino de la rectificación y menos aún por el de la contrición. Ahora el primero está preso y el segundo está en Harvard.

Pero quédese Ríos Montt en su celda del cuartel de Matamoros, en la ciudad de Guatemala, y vayamos con Calderón. De entre los malos presidentes que ha padecido México de 1988 en adelante, es él quien más claramente encaja en el perfil de genocida. En numerosas ocasiones, el michoacano y sus colaboradores inmediatos manifestaron su determinación de acabar por los medios que fuera (matándolos, por ejemplo, o alentado que se mataran entre ellos) con los criminales, y particularmente, con los individuos involucrados en el narcotráfico.

Esto no es un propósito sino un despropósito, delictivo por donde se le vea, por cuanto la tarea constitucional de la autoridad no es matar infractores sino perseguirlos, detenerlos y presentarlos ante un juez.

El problema no es sólo que la estrategia aplicada por Calderón haya tenido una concepción criminal sino también que se proyectó a un grupo conformado por entre medio millón y varios millones de mexicanos, dependiendo cómo se delimite el universo de la delincuencia organizada. Es decir, el calderonato planeó –y ejecutó, hasta donde le fue posible– el exterminio de presuntos infractores y le pareció razonable pagar por ello un costo de vidas inocentes, esas a las que se denominó bajas colaterales; a la postre, fueron una proporción mucho mayor a nueve de cada diez de los caídos, si no es que la mayoría. Y en estricto sentido jurídico, todos los muertos de la guerra calderonista son muertos inocentes porque no tuvieron la oportunidad de desvirtuar acusaciones formales ante un tribunal.

Cuántos muertos hacen un genocidio. Qué cantidad de objetivos humanos conforma un proyecto genocida. Bien: entre 2006 y 2012 se aplicó en México uno que buscaba suprimir a uno de cada 200 habitantes, por lo menos.

No va a ser fácil, sin duda, forzar el tránsito de Calderón de su cátedra de Harvard a una rejilla de prácticas. La consumación de la hazaña social, en el caso de Ríos Montt tomó treinta años. La respuesta depende, en buena medida, de la determinación con la que los ofendidos digan (cómo no recordar a Roque Dalton): es mi turno.

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