La dulce y cándida Rosario Robles y su patrón desalmado: Rosario Robles
De que la señora Rosario Robles tiene derecho a sumarse al proyecto de Enrique Peña Nieto es innegable, nada se lo impide. Sin embargo, lo que si es cuestionable, es que la susodicha nos quiera tomar el pelo.
Al margen de que a Rosario se le pueda criticar su trapecismo político, todo queda en un asunto de conciencia. Si Robles militó en un partido, que sin mayores méritos la hizo Jefa de Gobierno interina del DF y luego se brinca con los de enfrente, pues ella sabrá y punto.