El Estado deja en manos de Dios el tratamiento del alcoholismo. Algo similar ocurre con la adicción al juego, drogas, abusos con la comida, exceso de deudas con los bancos, problemas con el tabaco, relaciones conflictivas, promiscuidad, depresión, control de la ira…
En las cárceles se les recomienda a los internos resolver su adicción a las bebidas etílicas mediante el programa Alcohólicos Anónimos (AA). A manera de sanción, algunos gobiernos estatales comenzaron a aplicar la medida de obligar a los conductores ebrios a asistir a las reuniones.
En las cárceles se les recomienda a los internos resolver su adicción a las bebidas etílicas mediante el programa Alcohólicos Anónimos (AA). A manera de sanción, algunos gobiernos estatales comenzaron a aplicar la medida de obligar a los conductores ebrios a asistir a las reuniones.