Associated Press | 2013-03-19 | 12:30
Washington— Mientras Boeing, sus clientes y los reguladores federales de seguridad han intentado en los últimos dos meses solucionar los problemas del nuevo modelo 787 Dreamliner, un organismo ha guardado el más absoluto silencio: el Congreso.
Pese a la inmovilización de ese modelo y los problemas de seguridad planteados por las últimas tecnologías, no hubo una sola audiencia legislativa o conferencia de prensa centrada en esos problemas, pese a que los legisladores suelen ser los primeros en opinar al menor indicio de fallas.