Associated Press | 2013-03-19 | 12:30
Washington— Mientras Boeing, sus clientes y los reguladores federales de seguridad han intentado en los últimos dos meses solucionar los problemas del nuevo modelo 787 Dreamliner, un organismo ha guardado el más absoluto silencio: el Congreso.
Pese a la inmovilización de ese modelo y los problemas de seguridad planteados por las últimas tecnologías, no hubo una sola audiencia legislativa o conferencia de prensa centrada en esos problemas, pese a que los legisladores suelen ser los primeros en opinar al menor indicio de fallas.
El inusual silencio bipartidista refleja el peso político de Boeing, arropado por legiones de cabilderos y las cuantiosas contribuciones políticas, además de la importancia patronal de la corporación, siendo a su vez la primera firma exportadora del país.
Los problemas del 787 fueron mencionados solamente al final de una reciente audiencia de dos horas en la subcomisión aérea de la Cámara de Representantes. Cuando todos menos unos pocos de los miembros del subcomité habían abandonado la sala, el jefe de la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) Michael Huerta pasó siete minutos respondiendo a las preguntas sobre las baterías de litio del modelo.
Esta semana, el Comité de Comercio del Senado organizará una audiencia sobre la FAA y su presupuesto, en la cual los miembros analizarán la seguridad aérea. Los problemas de 787 no figuran en la agenda, pero los ayudantes de la comisión creen que sería tratada la cuestión. Ningún directivo de Boeing acudirá a la cita.
El senador demócrata Jay Rockefeller, presidente de la subcomisión de comercio, dijo que los directivos de Boeing le han pedido que no convoque una audiencia sobre las baterías del 787. "Sus cabilderos han dicho lo mismo durante semanas, semanas y más semanas", indicó el legislador.
"Ya que es este un tema de suma importancia en términos económicos y de seguridad, uno pensaría que sería algo natural para el Congreso, opinó Norman Ornstein, miembro del American Enterprise Institute, un centro de investigación.
No es difícil imaginar a los representantes republicanos "metidos en esto y criticando al gobierno y la FAA", agregó, "Empero, ello significaría meterse con un sector muy importante de la comunidad empresarial que ha respaldado mucho a las personas que presiden esos comités y subcomités".
El problema con las baterías de litio del 787 desataron la alarma sobre el nuevo avión de Boeing. En enero, una batería de un 787 estacionado en el aeropuerto de Boston se incendió y despidió un intenso humo, y una batería que comenzó a humear en otro 787 causó un aterrizaje de emergencia en Japón. Empero, el poderío de la empresa al parecer le ha brindado protección de toda crítica en el Capitolio.
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