Por: Sanjuana Martínez - mayo 27 de 2013 - 0:00
COLUMNAS, Daños colaterales - 13 comentarios
“Durante siglos la división entre lo público y lo privado
ha servido para mantener el honor masculino, y dejar
en mayor vulnerabilidad a las mujeres”: Lucía Lagunes.
La violencia contra las mujeres se manifiesta de muy diversas maneras: física, psicológica, económica, sexual… siempre ejercida desde el poder del agresor sobre la víctima.
Existe la actitud de pensar que lo que pasa en el hogar, en un matrimonio o pareja es privado a pesar de los episodios de violencia. Aquellos que sucede tras las puertas allí se queda, dicen.
Sin embargo, la lucha de las mujeres por hacer “lo personal-político” y “lo privado-público” cuando se trata de violencia y en especial la ejercida por hombres poderosos, continua siendo muy difícil, debido a la impunidad con la que el mismo sistema machista protege al agresor.
Un hombre puede tener todo el prestigio del mundo en su labor profesional, obtener reconocimiento público y ofrecer una imagen de gran ser humano; pero dentro de casa, la violencia que ejerce contra su pareja e hijos, no se conoce. Y lo que es peor, cuando se conoce, se duda de la víctima y el sistema reacciona intentando proteger al agresor. En el sistema, incluyo a un segmento del añejo estamento feminista empoderado que generalmente se une a los hombres poderosos y traiciona a su género.
fuente: http://www.sinembargo.mx/opinion/27-05-2013/14629
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