Por: Mónica Ocampo - mayo 9 de 2013 - 0:00
INVESTIGACIONES, Investigaciones especiales -
La leche materna da a un niño todo lo necesario en sus primeros meses: nutrientes y células vivas que lo protegen de diarreas, catarros, diabetes y obesidad. Pero la industria de las fórmulas se hace millonaria con engaños.
Ciudad de México, 9 de mayo (SinEmbargo).– La industria de las fórmulas artificiales ha desplazado a la cultura de la lactancia materna en México, debido a la desinformación, mitos y presiones que rodean a la futura madre, así como la falta de capacitación y compromiso del personal médico que se encarga de auxiliarla antes, durante y después del embarazo.
La historia inicia así: la mamá quiere dar pecho a su bebé, cuando lo intenta el pezón se agrieta, hay dolor o simplemente no hay leche. Desesperada acude a la segunda opción que el médico le sugiere: los sucedáneos de leche materna; es decir, la fórmula.
Una onza, dos onzas, tres onzas, lo que sea necesario para que el niño no llore de hambre, pero si se estriñe se puede probar con otras marcas, “le podemos dar otra, otra y otra. Están experimentando con ese bebé que tiene micro sangrados a nivel intestinal, ¿qué estamos haciendo?”, cuestiona Paloma Lerma, consultora internacional de lactancia materna.
Para la también activista, la lactancia materna es una cuestión cultural, política, económica, social y laboral que debe estar protegida desde diferentes ángulos de la sociedad. Sin embargo se ignora que el consumo de la leche sustituta es el principal detonante del sobrepeso y la obesidad, por el alto nivel de azúcares que contiene.
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