23 de marzo de 2013

México SA. IVA a medicinas y alimentos - Chatarra libre de impuestos

México. IVA a medicinas y alimentos:
Gravar hambre y enfermedad
Chatarra libre de impuestos

 La Jornada 

Carlos Fernández-Vega

Viernes 22 de Marzo 2013

Al gobierno federal se le hace "poco serio" que aun sin conocerse su propuesta concreta en materia de IVA a medicinas y alimentos, ya se registran quejas en "algunos sectores" de la población, y considera que no hay por qué alarmarse, pues cuando tal impuesto entró en vigor (1980, durante el sexenio de López Portillo) ambos productos (las de patente, en el primero de los casos, y los procesados en los segundos) se gravaron con 6 por ciento (igual a la aplicada en las franjas fronterizas), por debajo de la tasa general, que en su origen fue de 10 por ciento.



"Poco serio", reclama, pero el siempre "serio" gobierno federal deja a un lado el espeluznante hecho de que 65 por ciento de la población económicamente activa del país (más de 33 millones de personas, incluidas las desocupadas) han quedado totalmente fuera de la cobertura de las instituciones de salud (IMSS, Issste, Secretaría de Salud y conexas), las cuales, de una u otra suerte, hacen como que reparten gratuitamente medicamentos entre sus beneficiarios, es decir, sólo uno de cada tres mexicanos en edad y condición de laborar.



A la par de ese dramático inventario, la estadística oficial revela que el ingreso de cuando menos 28 millones de mexicanos (uno de cada cuatro, según las cifras de 2010) resulta insuficiente para para comer tres veces al día, por lo que la Cruzada Nacional contra el Hambre (que nació sin presupuesto propio) ni de lejos alcanza para corregir esta terrible realidad, la cual nada tiene de "poco seria".



Así, la pretensión de gravar con IVA alimentos y medicinas puede catalogarse como el intento gubernamental de cobrar una suerte de impuesto al hambre y a la enfermedad, y quienes las padecen resentirían en mayor medida el impacto por tal acción fiscal. En el gobierno federal (como sucedió en el sexenio del "cambio") se argumenta que a los mexicanos más desamparados se les regresaría "con creces" ("copeteado", diría el inenarrable Vicente Fox) lo que llegaran a pagar por tal gravamen, por mucho que la experiencia nacional en este sentido (nuevos impuestos para "combatir la pobreza", "generar empleo", "fomentar el crecimiento", etcétera) indique todo lo contrario, pues la nueva captación, como otros excedentes, alegremente se destinó al gasto corriente.



Por ello, quienes con "poca seriedad" critican (sin conocerla) la propuesta y/o la disposición gubernamental de gravar con IVA medicinas y alimentos, han registrado puntualmente la decisión del partido (de nuevo) en el gobierno de acomodar sus "principios" a los deseos del inquilino de Los Pinos, así como el pronunciamiento favorable por parte de la cúpula empresarial (que goza de cualquier cantidad de privilegios fiscales) y el aval concedido por lo que queda del PAN. No hay que ser mago para adivinar por dónde va la jugada, pero el problema se ahonda cuando –como sucede con la "modernización" del sector energético– la administración peñanietista se niega a abrir sus cartas en esta materia y se limita a criticar a sus críticos.



¿Quién compra medicinas? Obvio es que las personas enfermas (y uno que otro hipocondriaco), quienes cargarían con el IVA a estos productos. ¿Cuánto obtendría el fisco por incluirlas en la lista de productos gravables? De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), en 2012 las ventas totales de medicamentos de uso humano ascendieron a poco más de 143 mil millones de pesos. Con base en ese monto, por IVA el erario captaría alrededor de 23 mil millones de pesos (con una tasa de 16 por ciento), cantidad inferior a lo que, por ejemplo, Felipe Calderón gastó en propaganda durante su estancia en Los Pinos.

ver más:

http://www.jornada.unam.mx/2013/03/22/opinion/034o1eco

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