Empleo: mayor precarización
ITLP: de pobres a miserables
Poder adquisitivo en picada
Carlos Fernández-Vega
Un hombre recicla pet en el cerro de Tepenepantla, Chimalhuacán, estado de MéxicoFoto José Carlo González
L
os indicadores sociales se deterioran un día sí y el siguiente también, y el nivel de bienestar de millones de mexicanos sigue en picada. El empleo es escaso, con salarios y prestaciones decrecientes, y la renovada ley laboral avala condiciones de trabajo que la anterior legislación prohibía, mientras los discursos sólo dan de comer, y muy bien, a los funcionarios que los pronuncian. Salvo golpes espectaculares, como el propinado a Elba Esther, aquí no pasa nada y el país se mantiene en calma chicha, que algunos ilusos leen como preludio de un estallido, aunque no hay que alarmarse, porque en los hechos ese ha sido el estatus nacional desde hace muchísimos años.
Muestra del deterioro social es el aumento del índice de la tendencia laboral de la pobreza (ITLP, elaborado por el Coneval) en el cuarto trimestre de 2012, respecto a lo alcanzado un año antes, el cual evidencia que los ingresos percibidos por los trabajadores mexicanos no sólo son insuficientes para alcanzar un nivel adecuado de bienestar, sino que se mantienen a la baja. A tasa anual tal indicador se incrementó 3.4 por ciento, el quinto aumento consecutivo para el mismo periodo. A raíz de lo anterior puede observarse que tal indicador se encuentra en un nivel superior al contabilizado durante la crisis de 2009, cuando la economía cayó más de 6 por ciento y lo cual sintetiza que la presunta recuperación económica posterior no se ha traducido en mayor bienestar para los mexicanos.
La razón se encuentra en el deterioro del mercado laboral, algo que básicamente se atribuye a las cada vez menores prestaciones y remuneraciones percibidas por los trabajadores, explica el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, el cual subraya que un problema adicional es que el comportamiento del ITLP no es exclusivo del último trimestre del año pasado, pues a lo largo de 2012 la variación alcista del índice fue de 3.5 por ciento.
Un aspecto fundamental a considerar es la caída en el poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores mexicanos: se presentó una disminución de 4.3 por ciento en la comparación con respecto al último trimestre de 2011. Si el resultado se coteja en referencia con el inicio del sexenio de Felipe Calderón (el que a los mexicanos prometió que con él en Los Pinos vivirían mejor) lo que se aprecia es una caída de 28.4 por ciento. La baja en el poder adquisitivo de los ingresos afecta el bienestar de las familias, particularmente de las más pobres. No se puede olvidar que el 10 por ciento de las personas de menores ingresos destina casi la mitad de sus ingresos a la compra de alimentos y bebidas, situación que los pone contra la pared cuando su precio se eleva y esa, precisamente, fue la dinámica durante el calderonato.
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http://www.jornada.unam.mx/2013/03/04/opinion/030o1eco
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