13 de octubre de 2006

MYRIAM VIDRIALES: LOS 162, LAS ESCUELAS Y LA CULTURA

Un vistazo al triste panorama de la promoción cultural en Jalisco, el estado más beneficiado por el gobierno del cambio, según sus oligarcas.

NOTA ORIGINAL PÚBLICO MILENIO

Un mariachi tradicional, un grupo de teatro y una orquesta de cámara, junto con 162 hombres y mujeres tienen que llevar la cultura a 5,819 escuelas públicas. Suena a cuento de realismo mágico, pero es la cruel realidad de Jalisco en términos de educación cultural, de acuerdo con datos de la propia Secretaría de Educación Básica.

En el discurso oficial todo, como siempre, es otra cosa: abajo las clases de costura y manualidades, arriba la danza, el teatro, la pintura y la música. Los maestros son “diseñadores de estrategias de acompañamiento”, que asesorarán a otros docentes para multiplicar su saber y darles el secreto de cómo iniciar en las artes a los párvulos. En la vida real estos 162 profesores no podrían darse abasto nunca para iniciar en la cultura a los niños jaliscienses ni multiplicándose por cien, y los maestros ya tienen bastante trabajo haciéndoles aprender el abecé como para además decirles la diferencia entre do, re y mi.

¿Por qué en los planes educativos las artes y la cultura no tienen un lugar de importancia? ¿Son las artes en la escuela un privilegio que sólo pueden darse los ricos? Es cierto, primero hay que comer. Y vestir. Y tener un techo. Y luego hay que aprender a leer. A escribir. A contar. Todos por parejo. Pero también es por parejo que se debe poder descubrir la historia común que nos une a través de la arquitectura, de la pintura, de la poesía, de la música. Todo en igualdad, en democracia. Acercar a la cultura a la escuela es dar a todos la oportunidad de descubrirla.

La cultura no es nunca una aportación ociosa al aprendizaje. Está comprobado que el teatro o la recitación de la poesía, son herramientas insuperables para la apropiación de las palabras, para comprender la sintaxis, para entender la lengua que es, finalmente, la carretera principal para llegar al conocimiento. La música y el cálculo mental son parientes cercanísimos. La apreciación de la pintura y la capacidad de abstracción utilizan las mismas rutas del cerebro. Al igual que la trigonometría, la física o las matemáticas, las artes son una disciplina: aprender a apreciarlas y a integrarlas al saber no es algo que se logra con una visita anual al museo, o con un concierto ocasional para los del cuadro de honor.

En nuestro mundo en donde la educación es cada vez más diferenciada y en el que las herramientas de acceso a la igualdad social son cada vez más raras. En ese contexto la cultura es un arma de igualdad. Y quizá eso sea el meollo del asunto. En un país en el que el Presidente veta la política de precio único porque no sabe diferenciar los libros de los jitomates, en un estado en el que el ejemplo de arte público son los fraudulentos Arcos del Milenio, ¿qué más se puede esperar?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

#Dontriananews gracias por escribirnos