"No somos del Discovery Channel; aquí te va a cargar la chingada, no veas tanta tele, cabrón; aquí te vamos a dar tu investigación”. La frase se atribuye a un policía que “investigó” a un detenido y forma parte de la más reciente recomendación que emitió Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) contra la tortura en Jalisco.
La definición de “investigación” del policía investigador corresponde a la del gobierno del estado que considera que se puede lastimar a los detenidos por la sencilla razón de que “son delincuentes”. El gobernador Francisco Ramírez Acuña reiteró esta postura al señalar que los detenidos “tienen derechos humanos, pero también la ciudadanía tiene derechos humanos [...] ellos ya violentaron las normas, ya violentaron el derecho y la legalidad”.
El argumento de que se puede torturar a un delincuente porque violó los derechos de otros es insostenible. Si alguien cometió un delito debe ser sancionado conforme a derecho y no conforme a las vejaciones que cada policía tenga a bien aplicar con la anuencia de las más altas autoridades. No se puede encontrar justificación jurídica, ética, política, ni religiosa para atormentar a una persona, aunque sea delincuente. Si los panistas que justifican la tortura asumieran las enseñanzas de don Efraín González Luna, a quién acaban de rendir homenaje, tendrían que reconocerlo. Igual que los empresarios de la Coparmex, cuyo dirigente estatal Luis Fernando Pérez señaló: “No queremos que Derechos Humanos en alguna ocasión se meta y entorpezca estas labores”. Si el empresario revisa la recomendación de la CEDHJ se percatará de que las “labores” que entorpece la comisión son los golpes, los toques eléctricos y las asfixias.
Los defensores de derechos humanos no se pronuncian por la culpabilidad o inocencia de los procesados, sino porque el proceso se apegue a los marcos legales y éticos. Lo que la recomendación dice es que en la “investigación” se “siguen empleando métodos inquisitivos reprobables y prohibidos”. El argumento de que quienes están contra la tortura defienden delincuentes es una falacia. El respeto a los derechos humanos no está reñido con el combate a la delincuencia. Hay muchas maneras de probar los delitos como efectivamente se ve en el Discovery, pero en Jalisco se investigan “a chingadazos”, como bien dicen los policías.
COMENTARIO: Pero el defender los derechos humanos, también es cosa de renegados que no respetan las instituciones, según el gobernador.
La definición de “investigación” del policía investigador corresponde a la del gobierno del estado que considera que se puede lastimar a los detenidos por la sencilla razón de que “son delincuentes”. El gobernador Francisco Ramírez Acuña reiteró esta postura al señalar que los detenidos “tienen derechos humanos, pero también la ciudadanía tiene derechos humanos [...] ellos ya violentaron las normas, ya violentaron el derecho y la legalidad”.
El argumento de que se puede torturar a un delincuente porque violó los derechos de otros es insostenible. Si alguien cometió un delito debe ser sancionado conforme a derecho y no conforme a las vejaciones que cada policía tenga a bien aplicar con la anuencia de las más altas autoridades. No se puede encontrar justificación jurídica, ética, política, ni religiosa para atormentar a una persona, aunque sea delincuente. Si los panistas que justifican la tortura asumieran las enseñanzas de don Efraín González Luna, a quién acaban de rendir homenaje, tendrían que reconocerlo. Igual que los empresarios de la Coparmex, cuyo dirigente estatal Luis Fernando Pérez señaló: “No queremos que Derechos Humanos en alguna ocasión se meta y entorpezca estas labores”. Si el empresario revisa la recomendación de la CEDHJ se percatará de que las “labores” que entorpece la comisión son los golpes, los toques eléctricos y las asfixias.
Los defensores de derechos humanos no se pronuncian por la culpabilidad o inocencia de los procesados, sino porque el proceso se apegue a los marcos legales y éticos. Lo que la recomendación dice es que en la “investigación” se “siguen empleando métodos inquisitivos reprobables y prohibidos”. El argumento de que quienes están contra la tortura defienden delincuentes es una falacia. El respeto a los derechos humanos no está reñido con el combate a la delincuencia. Hay muchas maneras de probar los delitos como efectivamente se ve en el Discovery, pero en Jalisco se investigan “a chingadazos”, como bien dicen los policías.
COMENTARIO: Pero el defender los derechos humanos, también es cosa de renegados que no respetan las instituciones, según el gobernador.
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