La ley a la Leyzaola
Carlos Murillo González
El que mata a puñaladas, no puede morir a besos
Anónimo
Rubén salió por la mañana, en fachas, sin bañarse y algo despeinado, a comprar unos cigarros a la tienda de la esquina, pero la encontró cerrada; entonces caminó dos cuadras más a la tienda más cercana. De regreso lo interceptó una patrulla policiaca, le pidieron identificación, no traía; le pidieron dinero para no llevarlo a la cárcel, tampoco traía; pidió que lo dejaran avisar a su casa, no quisieron. Pasó ocho horas detenido y además un policía le robo una cadenita de oro, pero ¿cuál fue su delito?
El actual secretario de Seguridad Pública de Ciudad Juárez, Julián Leyzaola, asumió el cargo en marzo del 2011 en la administración priista del no menos polémico y peligroso empresario Héctor “Teto” Murguía Lardizábal, extraoficialmente impuesto por la cúpula empresarial juarense (sus posibles padrinos) pese a denuncias judiciales de subalternos y señalamientos de instituciones derechohumanistas nacionales e internacionales, pues se le acusa de tortura y asesinato en el desempeño del mismo cargo en la ciudad de Tijuana, Baja California.