13 de mayo de 2013

Rebelion. Atenco no se olvida tras 7 años

Rebelion. Atenco no se olvida:

HemisferioZero


Al noreste de la Ciudad de México existe un pequeño pueblo agrícola, llamado San Salvador Atenco, que conoce como pocos el significado de dos palabras con las que se ha construido buena parte de la historia del país azteca: lucha y represión.
Desde comienzos de siglo, los habitantes de Atenco y otros municipios limítrofes se han organizado y han luchado contra la construcción de un nuevo aeropuerto en sus tierras. El gobierno de Vicente Fox, a comienzos de su sexenio (2000-2006), anunció el levantamiento de esta nueva infraestructura, que pretendía aliviar el tráfico aéreo del saturado Aeropuerto Internacional Benito Juárez. Sin embargo, el proyecto contemplaba la expropiación de más de cinco mil hectáreas de las que serían despojados, con indemnizaciones irrisorias, miles de campesinos y ejidatarios.

Las movilizaciones comenzaron al día siguiente del anuncio gubernamental, canalizadas a través del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), creado entonces por algunos de esos mismos trabajadores del campo que veían peligrar los territorios de los que habían vivido durante generaciones. Su lucha, que incluyó cortes de carreteras, marchas al Distrito Federal y algunos enfrentamientos con la policía del Estado de México, consiguió detener el proyecto de aeropuerto en Atenco. El gobierno de Fox dio marcha atrás pero los campesinos de Atenco acababan de sembrar, sin saberlo, las semillas de la venganza y la represión.

Cuatro años después, a inicios de mayo de 2006, un hecho de apariencia intrascendente acabó desencadenando una imparable ola represora. En la localidad de Texcoco, colindante con Atenco, el gobierno municipal impedía a los vendedores de flores seguir ejerciendo su actividad en las inmediaciones del mercado central, con el pretexto de una nueva reordenación urbanística. Ante esta prohibición, los floristas solicitaron ayuda a los campesinos atenquenses del FPDT.

En las primeras horas del 3 de mayo, miembros de la policía municipal y estatal expulsaron violentamente a los vendedores de flores que se resistían a abandonar sus puestos. Horas después del desalojo, los floristas, junto con los campesinos llegados de Atenco, bloquearon las vías de acceso al pueblo y se enfrentaron a los agentes antidisturbios. Algunos de ellos fueron retenidos por los pobladores y otros se vieron obligados a retroceder varios centenares de metros ante la indignación, entre otros, de los locutores de Televisión Azteca[1] que imploraban la llegada del ejército. En otras palabras, la llegada de la represión (que, efectivamente, no tardó en aparecer).

fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=168104

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