| Estación de servicio de REPSOL (Photo credit: Wikipedia) |
26/02/2013 - 08:00Cristina Vallejo
Lo que haría daño sería que Brasil, Chile o México tomaran medidas similares a las de Bolivia
América Latina es el mercado más importante para las empresas españolas. Más incluso que el español. De hecho, el subcontinente se ha considerado la tabla de salvación del Ibex-35 porque su aportación ha sido decisiva en las cuentas de resultados de muchas compañías. Y no sólo para las grandes. También hay pequeñas. David Navarro, de Inversis, enumera:¿Qué haría Telefónica sin Brasil? ¿Y Ence sin Uruguay? En general, sin la aportación de los negocios del subcontinente, la Bolsa española hubiera caído más en la crisis. Por eso preocupa tanto lo que allí sucede. Los últimos acontecimientos no han sido nada agradables. Entre ellos ya no sólo tenemos que contar el goteo de nacionalizaciones de negocios de empresas españolas en la región (la última, la de Abertis en Bolivia), con apoyo creciente de la población local, como acaba de demostrar el resultado de las elecciones de Ecuador. También el riesgo de devaluaciones como la que acaba de realizar Venezuela y que puede estar a punto de acometer Argentina, evento que los analistas ya dan por hecho, dada la elevadísima inflación que ha llevado al país a enfrentarse de nuevo con el FMI. Por estas turbulencias es posible que Telefónica tomara la decisión de retrasar la salida a Bolsa de su filial latina: «El mercado no está como para valorar esa oferta pública de venta. Ahora, quizás, sería malvender la joya de la corona», dice Alejandro Varela, de Renta 4.
Países ordenados y díscolos
Como dice Varela, América Latina asiste a una nueva oleada de inestabilidad. Pero en esta ocasión está muy focalizada en Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Y, como apunta José Ramón Iturriaga, de Abante, el mercado distingue: «Ya se asume que no toda América Latina es igual: Brasil, México y Chile han registrado una transformación brutal en los últimos años y el negocio que dan a las empresas irá a más». Por eso, los expertos creen que el problema de verdad sería que los países cuya gestión está más de acuerdo con la ortodoxia económica comenzaran a hacer cosas similares. Y es muy improbable. Aunque a Varela le preocupa el creciente intervencionismo del Gobierno brasileño con fijación de precios y sanciones.
Las noticias que vienen de países como Venezuela o Argentina ya no tienen tanto efecto, porque son países marginados como destino de inversión. De hecho, Iturriaga dice que las empresas españolas han reducido su presencia en Argentina a la mínima expresión, a excepción, quizás, de Codere o Prosegur, porque su crisis viene de muy atrás. En cambio, la de Venezuela es reciente y las empresas no han tenido tiempo para huir. Quizás sólo Santander y BBVA.
Pero, ¿por qué una devaluación es mala para las empresas? Primero, porque les obliga a valorar sus activos con las nuevas reglas y, por lo tanto, a provisionar las pérdidas, como ha hecho Telefónica. También porque tienen que hacer lo mismo con sus beneficios cuando los repatrían. Varela explica: «Como las compañías españolas cotizan con una prima de riesgo enorme por los problemas de nuestro país, en términos de valoración, el efecto de una devaluación no tiene que ser muy grande: en Telefónica, de medio euro por acción». Además, las consecuencias de una devaluación también dependen, como aclara David Navarro, de Inversis, de la forma en la que están firmados los contratos. Así, Duro Felguera, aunque está en Venezuela, cobra en dólares.
¿Y qué pasa con las nacionalizaciones? Los analistas coinciden en que la peor, la que sufrió Repsol con YPF, ha quedado atrás. Navarro avisa de que algo puede ocurrir con Gas Natural en Argentina, aunque el Gobierno del país se está portando bien con la gasista. Pero, de cualquier modo, como afirma Iturriaga, los analistas ya valoran a cero euros los negocios de las empresas españolas en los países más «difíciles». Y las nacionalizaciones, como explica Varela, apenas les han robado ingresos a empresas afectadas, como lo han sido Red Eléctrica o Abertis.
Latam sigue siendo un activo
Por eso, parece que no hay que dejar de invertir en empresas españolas con exposición a América Latina. Pero con matices. Según el gestor de Abante, para seleccionar una compañía, más que tener en cuenta sus intereses latinoamericanos en concreto, hay que vigilar su diversificación internacional. Y las multinacionales españolas son un ejemplo: «Los revolcones de los noventa les animaron a invertir en otras regiones, porque apostar por una sola región es peligroso». Aunque ahora América Latina no está expuesta a un «efecto tango» como en 2001, ni a un proceso de devaluaciones encadenadas, como el de los noventa. Navarro recuerda que, aunque América Latina tiene riesgo político, sigue creciendo (según Citi, su crecimiento se acelerará en los próximos años hasta llegar al 5% entre 2014 y 2015), ahora capitaneada por Perú y Colombia, mientras España sigue hundida en la recesión. E ilustra: «Abertis se enfrenta al riesgo boliviano, pero en España las autopistas están quebradas».
'via Blog this'
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
#Dontriananews gracias por escribirnos