| Español: Torre Pemex en la Ciudad de México, México. (Photo credit: Wikipedia) |
domingo, 10 de febrero de 2013
Metano es el nombre químico del gas natural; es más ligero que el aire "y a pesar de sus altos niveles de inflamabilidad y explosividad, las fugas o emisiones se disipan rápidamente en las capas superiores de la atmósfera, dificultando la formación de mezclas explosivas en el aire", indica la Hoja de Datos de Seguridad para Sustancias Químicas de Gas y Petroquímica Básica de Pemex.
En situación de emergencia, precisa, ese gas altamente inflamable "deberá mantenerse alejado de fuentes de ignición, chispas, flama, calor. Las conexiones eléctricas domésticas o carentes de clasificación son las fuentes de ignición (incendio) más comunes. Debe manejarse a la intemperie o en sitios abiertos a la atmósfera para conseguir la inmediata disipación de posibles fugas. Se deberá evitar el manejo en espacios confinados ya que desplaza al oxígeno disponible para respirar".
"Su olor característico por el odorífico utilizado, puede advertirnos de la presencia de gas en el ambiente; sin embargo, el sentido del olfato se perturba, a tal grado, que es incapaz de alertarnos cuando existan concentraciones potencialmente peligrosas", agrega.
Alerta que el metano es un "asfixiante simple" que contiene etano, propano y el odorífico (etil-mercaptano). Licuado –es decir, en estado líquido, como el que se encontró en el regulador y el tubo, según la versión de la PGR– congela el tejido ocular y causa irritación, dolor y lagrimeo; en la piel provoca quemaduras por frío, similares a las del congelamiento, y si alguien lo inhala en altas concentraciones es necesario suministrarle oxígeno. Los efectos de exposición prolongada pueden incluir dificultad para respirar, mareos, náuseas e inconsciencia.
La Hoja de Datos destaca que en los detectores de mezclas explosivas hay alarmas, una visual y otra audible, de la presencia de gas en el ambiente, aunque Murillo Karam aseguró que los detectores sólo indican si hay gas LP. El documento de Pemex especifica que en fuertes concentraciones de gas natural en el aire una fuente de ignición causará una violenta explosión y un incendio, que se debe extinguir con polvo químico seco, bióxido de carbono y aspersión de agua, además de bloquear la fuente de fuga.
El problema es que hasta el momento el gabinete de seguridad sólo ha especulado sobre la fuente de la explosión. Si se tratara de una fuga de metano, según los mencionados criterios de seguridad de Pemex, el gas seguiría esparciéndose o quemando porque no se aplicó ninguna medida para bloquearlo.
"En una casa, habitación o techumbre industrial, una fuga de gas natural asciende hacia el techo, y si ésta no tiene salida por la parte más alta se quedará atrapada. Parte del gas sale por las ventanas, puertas hacia la atmósfera exterior y otra se queda atrapada en el techo, y en el momento que se produzca alguna chispa se producirá una violenta explosión", se describe. No es el comportamiento descrito por el titular de la PGR.
En el subsuelo de la central administrativa el metano tendría presencia sólo si existiera un yacimiento, porque en esa zona ni siquiera cruzan los ductos de Pemex, afirmaron los ex trabajadores petroleros entrevistados.
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