15 de enero de 2013

RAMIREZ DE LA O - Estados endeudados

Juan Sabines Guerrero, político mexicano, Gobe...
Juan Sabines Guerrero, político mexicano, Gobernador de Chiapas. (Photo credit: Wikipedia)
El Universal - Opinion - Estados endeudados:


El endeudamiento excesivo de estados y municipios ha llevado al gobierno a cometer uno, entre varios, errores de inicio, al no castigarlos por no haber enterado el impuesto federal sobre la renta que retuvieron durante varios años. Lo peor es que parece que aun con estos apoyos no se solucionará el problema, como ya lo demuestran las alarmas que siguen sonando en entidades sin dinero.

Hacia el 24 de diciembre se dio a conocer que el gobierno federal dispuso de subejercicios del presupuesto de 2012 para aliviar el cierre del año fiscal de Michoacán, Chiapas, Zacatecas y Guerrero; porque no podían pagar salarios ni aguinaldos. En Michoacán se anunció que le condonaron mil 900 millones por impuesto sobre la renta retenido y no enterado.



El problema de la condonación de pagos que debieron hacer a la Federación y no hicieron, es decir, disponer de dinero que no es suyo, es que avala una conducta que se hará costumbre entre los gobiernos.

La cifra que se ha mencionado de deuda de estados y municipios es de 3% del PIB. Alrededor de 450 mil millones de pesos. Sólo a la banca comercial y de desarrollo les deben 367 mil millones, pero además hay muchos créditos a proveedores y obligaciones ligadas a proyectos de inversión privada que acrecientan la deuda. La velocidad con la que se endeudaron describe una bonanza mal entendida. Alguien los convenció de que podían tener más recursos comprometiendo a futuro las participaciones que reciben de la Federación y que podían concesionar servicios públicos, como el agua o los caminos de cuota, sin darse cuenta que en la práctica todo endeudamiento disfrazado es muy costoso.

El caso de Veracruz, que colocó deuda a 15 años con la banca a tasa fija de 8.9%, ilustra lo costoso que es tratar de refinanciar deudas acumuladas en forma desordenada. Parte de esta deuda la emitió en UDIs (unidades de inversión), es decir indizadas a la inflación, a una tasa de 5.8%. Fue así de costoso, aun con la garantía de Banobras por 45% del adeudo. Parecidas han sido las operaciones de endeudamiento de estados y municipios en donde ha habido prisa por obtener el dinero, pero sobre todo, corrupción e irresponsabilidad.

En retórica el gobierno federal ha afirmado que no rescatará a estados y municipios. Pero al mismo tiempo ya les dio alivio en diciembre. La retórica no basta para establecer un nuevo tipo de conducta. Tampoco basta, como dicen algunos políticos, con encontrar “esquemas” de planeación, ni con la nueva ley en el ambiente actual.

El mejor precedente que se puede sentar para una democracia moderna sería dejar que estados y municipios enfrenten su problema. El punto climático sería la suspensión de pagos por alguno. Sólo entonces debería intervenir la Federación, con un programa como el que Alemania impone a Grecia: metas concretas de reducción de gastos. Simultáneamente, los bancos que concedieron los créditos deben enfrentar la situación. En el peor de los casos tomar pérdidas por créditos concedidos sin tener un buen análisis. En el mejor, obligarlos a ellos mismos a verificar las cuentas de sus clientes y determinar su viabilidad financiera. El gobierno federal no debe solucionar este problema haciendo todo el trabajo. Pero sentar un nuevo precedente requiere visión de largo plazo. ¿La hay?



rograo@gmail.com

Economista

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