Fuente: Norte
Ciudad Juárez
Beatriz Corral | NorteDigital
La situación de pobreza alimentaria en la ciudad se agravará este año, debido a las condiciones de sequía que atraviesan algunos estados del norte, manifestó Carmen Kuri, responsable de la pastoral social de la iglesia Sagrada Familia.
Actualmente la agrupación católica ofrece de manera gratuita desayunos y 200 despensas a las familias de madres solteras y hombres jóvenes que se encuentran desempleados, así como a ancianos abandonados que carecen de la atención de sus familiares.
‘Carmelita’, como se le conoce en la comunidad y en la iglesia, explicó que el panorama sobre la pobreza alimentaria aumenta no sólo en los sectores con marginación o considerados dentro de los polígonos de pobreza, sino también en aquellas colonias de clase media, en la que los jefes de familia recaen en depresiones ante la falta de dinero para poder solventar las necesidades básicas de sus hijos.
“Ahí es donde se han detectado casos de personas que presentan problemas de salud derivados del hambre, como son las depresiones severas que mantienen a los jóvenes en edad para trabajar postrados en una cama, en medio de un muladar y basura sin ganas de levantarse y salir adelante”, explicó.
Informó que esta situación es común observarla en hombres que oscilan en el rango de edad de entre los 20 a 35 años, que perdieron el empleo y no han podido conseguir otro después de tres años.
“Nosotros ayudamos a que estas personas salgan de su depresión, les llevamos comida, las alimentamos, las canalizamos con el médico y les damos su medicamento, pero el problema más grave es su estado de ánimo que no les permite moverse”, explicó.
Esta misma situación la enfrentan personas de la tercera edad que no salen por miedo y por la desatención de sus hijos, los cuales tienen que trabajar y por lo mismo no se pueden hacer cargo de ellos.
“Hay también muchos viejitos solos que se deprimen porque nadie los visita o porque no pueden hacer su vida normal, y esto se debe a que sus hijos o sus parientes emigraron por la violencia a Estados Unidos o simplemente trabajan y no tienen tiempo de ir a verlos”, dijo.
Afirmó que dentro de las familias detectadas en esa situación se encuentran varios casos de personas que se automedican con antidepresivos y que en vez de ayudarlos los mantienen sin fuerzas o con dolores de cabeza y cuerpo.
Otro de los problemas es el temor que existe entre los ancianos que aseguran haber sido amenazados y extorsionados vía telefónica, lo que impide que salgan de su hogar.
“Estas personas no confían ni en el vecino, así que ahora menos vemos a gente en el porche a la hora en la que se mete el sol, tienen miedo de que algo les pase y como están solos pues intentan cuidarse a su manera un poco más, sin darle preocupación a sus hijos”, indicó.
Un viaje de dos horas para comer
La activista pastoral afirmó que en el comedor que funciona en la mañana con desayunos para 200 personas, recibe diariamente a familias completas que hacen hasta dos horas de camino para hacer por lo menos una comida durante el día.
Entre ellos se encuentran niños, mujeres jóvenes que tienen hasta cinco o siete hijos y son madres solteras, hombres desempleados que buscan una despensa para llevar algo de comida a su casa, así como ancianos que están desamparados y viciosos que incluso han hurtado iglesias con tal de comer y obtener su droga.
“En una ocasión vino un muchacho joven, me dijo que si le dábamos de comer porque traía hambre, al rato me enseñó un cáliz de oro que se había robado de una iglesia y que me lo vendía, le dije que sí pero lo mandamos a que fuera con el padre para que pidiera perdón y lo regresara, a raíz de eso el joven cambió y pudo salir de la drogas”, comentó.
Los beneficiados acuden de colonias como Anapra, Plutarco Elías Calles, Tierra Nueva, Fronteriza Alta y Baja, Riberas del Bravo, al igual que colonias cercanas a la iglesia, en donde se supone se goza de un nivel socioeconómico más alto y son menos las carencias.
“Podríamos suponer que porque vive aquí no necesitan pero tengo un caso de un señor en el que su hermano que es médico le paga los servicios, pero está solo y en un estado de depresión que lo ha orillado a quererse matar varias veces; entonces lo que hace falta por estos lugares son fuentes de empleo y más atención y amor hacia quienes queremos, no debemos olvidarnos de ellos sino al contrario, integrarlos a nuestras vidas porque son parte de la familia”, afirmó.
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