15 de febrero de 2012

Patricia Barba: EL AMOR, LA AMISTAD, LA POLÍTICA Y LA REPÚBLICA AMOROSA

La reducción simplista del amor a una sensación visceral y su empleo como factor de manipulación mediática y ganancias pingües en las "democracias" neoliberales

Por: Patricia Barba Ávila (Seti)

Tengo entendido que las palabras "amor" y "amistad" se derivan del término indoeuropeo "amma", voz infantil para llamar a la madre y que consecuentemente, significa un lazo muy estrecho entre dos o más personas: madres e hijos, hermanos, amigos y en un sentido científico se vincula con el instinto evolutivo de conservar la especie que nos inducirían a llevar a cabo acciones en beneficio de los demás, las cuales podríamos definir como una expresión de amor o amistad. Todo esto nos conduciría a suponer que el amor/amistad serían fundamentos indispensables para la conformación de una sociedad que garantice el bienestar de sus miembros y, por consecuencia, su progreso y perpetuación.


Sin embargo, hemos venido atestiguando cómo la definición del amor se ha reducido a la mera sensación que experimentan --desde un enfoque evolutivo-- un macho y una hembra en lo que realmente es una atracción física en la que entran en juego componentes químicos como las hormonas, los neurotransmisores y que inducen a la acción de copular para que tanto la especie Homo sapiens como otros mamíferos y primates tengan progenie y así conseguir su perpetuación.  Adicionalmente, no sólo se ha telenovelizado el amor sino que se ha tomado como pretexto la celebración de una festividad cuyo origen que se remonta al 14 de febrero del año 270 cuando el monje Valentín fue ejecutado por desobedecer la prohibición del Emperador Claudio de que los soldados contrajeran matrimonio. Así pues, a medida que transcurre el tiempo esta tradición se ha venido traduciendo no sólo en un exacerbado consumismo, sino en propaganda simplista que anuncia que "el amor es la sensación de mariposas en el estómago", borrando de un plumazo la acepción más amplia del término que tiene que ver con el afecto, el respeto, la empatía y la solidaridad hacia nuestros prójimos.

Jesucristo fue uno de los primeros personajes de enorme relevancia en subrayar la importancia de "amar al prójimo como se ama a uno mismo", ya que esto implicaría un respeto por dignidad propia y, como corolario ineludible, el respeto por la dignidad de los demás. La historia da cuenta de otros personajes como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Ernesto "Che" Guevara, entre muchos otros, que igualmente han mencionado al amor como ingrediente sine qua non para una armónica convivencia entre los seres humanos, y esto nos conduce al terreno de la vida pública, de la res pública, en la que se llevarían a cabo --al menos en teoría-- actividades ciudadanas que definirían su calidad de vida. Y aquí menciono el caso particular de la República Amorosa planteada por Andrés Manuel López Obrador en forma insistente.

Recuerdo que la primera vez que López Obrador propuso la República Amorosa, no faltaron aquellos que haciendo gala de un cinismo muy celebrado en la mayoría de los medios, se mofaron sin detenerse a pensar --porque no se les paga para eso, evidentemente-- que para propiciar una sana convivencia que garantice el progreso de una nación, el amor es un componente fundamental pues quien se ama y se respeta a sí mismo, será incapaz de llevar a cabo actos que perjudiquen a sus semejantes tales como: engañar, manipular, robar y asesinar, actividades que imperan en las mal llamadas "democracias" en países donde la adicción al poder y al dinero prevalecen por encima del valor que debería tener la dignidad y la vida.

En una reciente entrevista hecha a López Obrador por Carlos Puig, en una pregunta a todas luces tendenciosa --cosa que no sorprende dado que para la radio comercial la intención lopezobradorista de democratizar los medios es insultante--  el periodista insinuó que AMLO estaba siendo incongruente al criticar el amiguismo pero nombrar a sus amigos como parte de su gabinete.  La intención condenatoria en el cuestionamiento es evidente y nos mueve a varias reflexiones: Si bien es cierto que se considera como un acto de nepotismo (el término viene de la palabra italiana "nipote" que quiere decir sobrino) el colocar en puestos gubernamentales a parientes y, por extensión, a amigos, y esta ha sido una de las principales características de la megacorrupción que prevalece en el sistema político mexicano, también es cierto que  no es lo mismo ser amigo de ladrones y criminales que tener lazos de amistad con gente respetable, honesta y capaz. Lo voy a ejemplificar con toda claridad: no es lo mismo ser sobrino de Arturo Montiel y amigo de Elba Esther Gordillo o ser amiga y admiradora de Luis H. Alvarez (cómplice de Salinas de Gortari) y émula de Condoleeza Rice, que sostener lazos de amistad --que no de parentesco-- con el Dr. René Drucker Colín, con la escritora Elena Poniatowska, o la Licenciada en Física Claudia Sheinbaum...

Hay algo que es indiscutible: la amistad, al igual que el amor, van acompañados ineludiblemente del respeto. Sabemos que el respeto nace de la admiración por las virtudes y acciones de otro ser humano, tales como: la honestidad, el espíritu de servicio, la inteligencia, etc.  Difícilmente alguien podría sostener que se siente respeto y, por ende, amistad o amor por un ladrón o un asesino.  Si alguien propuesto para ocupar una posición ya sea en el ámbito gubernamental, académico, industrial, etc., elige entre la gente que conoce a aquellos cuya honestidad, generosidad, espíritu de servicio e inteligencia garantizarán el mejor desempeño de las tareas que se les asigne, la razón para su elección no está basada en la intención de favorecer a sus "cuates" sino de llevar a cabo una gestión que cumpla, en los hechos, con el espíritu de la ley constitucional.

Desde luego que no podemos esperar que la hiedra venenosa de manzanas, como tampoco podemos esperar que los mercachifles de la televisión y la radio, adictos al dinero y al poder y por ende, incapaces de experimentar el respeto que se deriva del amor hacia los demás, entiendan  valores como la congruencia, la honestidad, la comunicación y el periodismo al servicio de la ciudadanía...si así fuese, no estaríamos padeciendo la brutal crisis que amenaza con destruirnos irremediablemente.

Lo han dicho muchos y aquí lo vamos a citar nuevamente: "el amor mueve montañas...", en verdad esperamos que así sea y que la montaña de corrupción que nos asfixia pueda ser removida de nuestra cotidianidad.

Comentarios:  andrea.barba47@gmail.com

#AMLO2012

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