18 de diciembre de 2010

Otro doloroso feminicidio en México » Vagamundo

Otro doloroso feminicidio en México » Vagamundo » Blogs RTVE.es

No sé que me golpea más si la rabia o si el dolor. Probablemente ambos sentimientos se conjuguen, se entremezclen, irrumpiendo al unísono con una dureza extrema, tan extrema como la tristeza. En México, en la ciudad de Chihuahua, capital del estado del mismo nombre, ha sido asesinada Marisela Escobedo, 52 años, una de esas mujeres valientes que desde hace dos años venía exigiendo, sin amedrentarse antes las amenazas, que se hiciera justicia por el asesinato de su hija Rubí Marisol, de 16 años.
Marisela ha sido asesinada frente al palacio del gobernador de Chihuahua, donde exigía la captura del asesino de su hija. Se le acercaron tres hombres. Cuando se dio cuenta de que iban a por ella, intentó huir. Pero fue inútil. Uno de esos hombres la persiguió y la mató de un disparo en la cabeza. Un asesinato a sangre fría, grabado por las cámaras de seguridad, sin que nadie de la seguridad hiciera nada por evitarlo; simbólicamente Marisela ha sido asesinada frente al lugar que debería representar la defensa a ultranza de los ciudadanos y que una vez más se ha convertido en la confirmación de la impunidad.
Hace dos años la hija de Marisela, Rubí Marisol, fue asesinada en Ciudad Juárez, la localidad convertida en trágico símbolo del feminicidio, en el mismo estado de Chihuahua. Se identificó al asesino, Sergio Rafael Barraza Bocanegra, que había sido novio de Rubí y que confesó haber acabado con su vida. Pero tres jueces corruptos lo dejaron en libertad.
Marisela inició entonces una campaña sin descanso para exigir que se detuviera nuevamente al asesino de su hija. Recibió amenazas de muerte, pero no se dejó atemorizar, no aceptó esa derrota. Localizó el lugar en el que se escondía y se le prometió que sería detenido. Pero nadie hizo nada. Ahora el gobernador de Chihuahua, César Duarte, se rasga las vestiduras y asegura estar convencido de que la muerte de Marisela ha sido una venganza criminal. Pero ni él ni su gobierno adoptaron nunca medidas para proteger a Marisela.
Hace unos meses Marisela le dijo a Lydia Cacho, otra mujer valiente, que se juega la vida día a día, que primero moriría antes que dejar de luchar por esclarecer el asesinato de su hija Rubí Marisol. “Es por ella, pero es por todas las hijas de las demás mujeres de México, porque al Estado mexicano hace rato que la vida de las mujeres no le importa, entonces seremos nosotras las que digamos, hasta la muerte, que sí valemos, que nuestras hijas merecen un país seguro”, le explicó a Lydia. Y ha llevado su determinación hasta las últimas consecuencias.
Frente a la valentía de Marisela, y de otras muchas mujeres mexicanas, las autoridades de México, federales, estatales y municipales, miran cobardemente hacia otro lado, miran cómplicemente hacia otro lado. ¡Cuánta rabia, cuánto dolor!

fran.sevilla@rtve.es



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