El auge de las derechas locas en América Latina
Jorge Beinstein
Carta Maior
Las declaraciones de José Serra hostiles al Mercosur pronunciadas ante empresarios de la Federação de Indústrias de Minas Gerais (FIEMG), deberían constituir una señal de alarma no sólo para Brasil, sino también para la mayor parte de los países de la región. Como señalaba recientemente un periódico de Buenos Aires, ese exabrupto está en abierta contradicción con el hecho de que cerca del 90% de las exportaciones industriales de Brasil son compradas por los países del Mercosur y otros de América Latina (1). Las declaraciones del candidato derechista aparecen como una invitación al suicidio del sistema industrial brasileño que quedaría expuesto a la feroz competencia en América Latina de países desesperados por aumentar sus ventas. Por ejemplo, China, que acaba de tener en marzo de este año su primer déficit comercial mensual desde hace más de un lustro y cuyas exportaciones (en su casi totalidad industriales) cayeron en 2009 cerca del 16% respecto a 2008. Pero también de gigantes económicos como Alemania y otras economías europeas de alto y mediano desarrollo o de los Estados Unidos, todos ellos acosados por la contracción del comercio internacional provocada por la crisis.
La propuesta de Serra de revisar los acuerdos del Mercosur (a los que considera “una farsa” y “un obstáculo”) apuntando, como el mismo lo proclama, a su “flexibilización” reduciendo al mínimo el proceso de integración económica, política y social hasta llegar incluso a su eliminación, ha sido recibida con gran alegría por los círculos más reaccionarios de América Latina y de los Estados Unidos: la publicación América Economía dio a la noticia una imagen de ruptura apocalíptica titulando “José Serra reafirma que no quiere que Brasil continúe en el Mercosur” (2).
Si Serra llega a la presidencia y aplica su promesa de liquidación del Mercosur, le estaría dando un golpe terrible a una de las mayores proezas económicas de Brasil: el boom de sus exportaciones, que pasaron de 58.200 millones de dólares en 2001 a 197.900 millones de dólares en 2008 (340% de aumento) (3). Como es sabido, las exportaciones brasileñas cayeron cerca de 22% en 2009 debido a la crisis internacional, pero la caída hubiera sido mucho mayor sin la existencia de la retaguardia latinoamericana, sin esos países vecinos ligados a Brasil por múltiples lazos económicos, políticos y culturales. Romper o aflojar esos lazos en un contexto internacional como el actual marcado por una crisis que se va agravando sería una locura, Brasil le estaría regalando una importante porción de los mercados regionales a competidores de todos los continentes.
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