Cuando la mierda los alcance…
A Puerta Cerrada
Marcela Gómez Zalce
2010-03-08•Política
• Los enredos del enredo
• El corte de caja
Cuando se alza un poder ilegítimo, mi estimado, para legitimarlo basta reconocerlo. Fantástico inicio de semana con la lindura del escándalo detrás del sugerente arreglón bajo la mesa, que desde octubre del año pasado cocinó Cesar Nava, con la receta elaborada en Los Pinos —es un insulto a la inteligencia de la mordaz concurrencia siquiera pensar que Felipe Calderón no conocía todos los simpáticos detalles— de la mano de Sor Beatriz, Enrique Peña Nieto y como testigo de honor el cadáver de Bucareli, Fernando Gómez Mont, para sellar la tenebra de evitar las simpáticas coaliciones en el terruño del mexiquense para el 2011.
En las recientes semanas, my friend, el circo histérico de declaraciones, contradicciones, mentiras e hipocresías alcanzaron niveles alarmantes del cinismo con el que se maneja el partido en el poder (del no poder), la presidenta del PRI, Felipe Calderón y el disfuncional responsable de la (mecha corta) política interior. Ahora resulta que todos salen enloquecidos a embarrarse culpas y acusaciones elevando el mierdero del debate al frívolo punto sobre el pacto de una alianza opositora, cuando el fondo de la forma fue acordar en lo oscurito, a espaldas de la ciudadanía, de su electorado y de militantes una mayor y brutal carga fiscal, en medio de la crisis económica del inofensivo “catarrito” (que vino de fuera) para sacar al engendro de la barranca que por la vía política, el consenso y la negociación no les fue posible.
El atractivo quid, mi estimado, es que Peña Nieto, Paredes, Calderón, Nava y el cadáver de honor en Bucareli se pusieron de acuerdo para empinarle a los mexicanos el IVA y demás linduras fiscales, y al diablo con la ética, la decencia, la transparencia, la moral, la decencia y el pudor. El Estado de México y la candidatura presidencial de su gobernador de chisguete bien merecía joder a millones de mexicanos, haiga sido como haiga sido.
Hoy, el pánico sembrado en el ánimo de esta caterva jija de pasados, se encuentra en cómo suavizar los costos políticos de su inaceptable traición. Sor Beatriz, con su clásica actitud ambigua y miserable, declaró ayer que la PANdilla se enredo (no shit) y quiere enredarnos a nosotros, por lo que yo ya nada tengo que decir al respecto.
¿En serio?
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