El Ejército israelí ha amonestado a dos jefes militares un general de brigada y un coronel por el uso que ambos hicieron de la artillería contra una zona densamente poblada de la ciudad de Gaza en la operación Plomo Fundido, durante la invasión de la franja de Gaza a principios de 2009.
Ésta es aparentemente la única decisión que ha adoptado hasta ahora el Ejército contra los militares que participaron en una operación que dejó un reguero de sangre con unos 1.400 muertos, de los que unos 400 eran niños y la mayoría civiles.
El capitán Barak Raz, portavoz del Ejército, desmintió anoche la información que ayer publicó Haaretz, según la cual se había sancionado al general de brigada Eyal Eisenberg, comandante de la división de Gaza, y al coronel Ilan Malka, jefe de la unidad de élite Guivati, por ordenar el uso de bombas de fósforo blanco en zonas pobladas de Gaza.
Raz calificó de "errónea" la información y añadió que el uso que se hizo del fósforo blanco "se ajustó completamente a la ley internacional". El fósforo, que según la ley internacional no se puede usar en zonas civiles, causó un número significativo de heridos entre la población de varias áreas de Gaza.
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