• Lo que el agua se llevó…
• Intentonas azules
Los políticos, mi estimado, han resultado hielo para la verdad y fuego para la falsedad. Inicia otra semanita, ahora con el sonsonete presidencial de exhortar para encontrar acuerdos, consensos y diálogo entre los partidos y su (des)gobierno. Palabrería que una vez más se pierde en el bullicio que aún tensa la arena electoral por las célebres alianzas que buscan redefinir que el fin, efectivamente, justifica los miedos y medios.
Felipe Calderón pasa por uno de sus peores momentos, acompañado de una descomunal serie de focos rojos. Y todo el volátil contexto se agrava con esa curiosita beligerancia que distingue su talento para destruir los posibles puentes para encontrar salidas a las gravísimas crisis que vapulean a México. E irreflexivamente, my friend, sin pausa o moderación alguna, ha arremetido en contra de su otrora aliado el PRI y ejercido una inédita presión contra los gobiernos amarillos.
Hoy su cacareada reforma política pende del hilo tricolor que, parajodas de la reinante confusión, recibe señales amistosas desde Bucareli haciéndolas insuficientes, cuando el gymboree (con minúsculas) presidencial enfila sus baterías a través de la PANdilla en el poder (del no poder) en cuyo interior, además, se agita una original batalla entre atractivos grupos.
Nuevamente la división como sello, y para maquillar la inmensa destrucción oficial en varios frentes qué mejor anuncio (digno de la casa de la risa) que relanzar con bombo y platillo invitando a la sociedad (a bit later) a participar en una nueva estrategia whatever en una ciudad como Juárez, en la cual el complejo mosaico de problemas sociales y de migración abona a la sangría del organizado crimen. Ciudad sin ley y sin autoridad ahora recibe la joyita tricolor del traslado de poderes, como si se tratara de una sencilla mudanza que no deja de ser simpática pirotecnia mediática (¿electoral?) que en el mediano plazo no resolverá el delicado problema de fondo.
Parches, simulaciones, mentiras y espejitos para apaciguar la sensación colectiva de un Estado fallido que no puede con el maravilloso paquete. Que no resuelve ni soluciona pero se escuda detrás de una espotiza para legitimar su ineficacia, incompetencia y torpeza.
Aunque no se le debe restar el ilustre mérito a Felipe & his dumb squad de su afán en tratar de sacar raja política en polémicos temas. La grandiosa estupidez de su postura sobre los matrimonios gay y la adopción ha enseñado esa carita de intolerancia e ignorancia que fractura ya al blanquiazul en la ALDF, donde se presionó a la expulsión de Lía Limón por no votar a favor de la inconstitucionalidad.
¡Es un Honor Estar con Obrador!
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