YORGOS-BYRON DAVOS - 25/02/2010 00:30
"No seremos nosotros los que paguemos la crisis de los ricos". Con ese objetivo en mente coreado en manifestaciones, escrito en pancartas y octavillas, pintado sobre muros y bancos de Atenas los griegos paralizaron ayer el país por segunda vez en menos de dos semanas.
La huelga general aisló a Grecia del resto del mundo durante 24 horas: todos los vuelos fueron cancelados, los trenes y autobuses no abandonaron las estaciones y los ferries se quedaron amarrados. El resto de los servicios públicos también quedaron suspendidos, con excepción de las emergencias, mientras en el sector privado el paro fue también mayoritariamente secundado, sobre todo en las grandes ciudades.
En la capital griega, más de 25.000 personas, entre los que había trabajadores, funcionarios, estudiantes, parados y jubilados, tomaron las calles para protestar contra el plan de austeridad impuesto por la UE, que contempla recortar los sueldos del sector público, aumentar la edad de jubilación a los 67 años y reducir el gasto público en un 10%.
"El Gobierno tiene que anteponer las necesidades de la población a las de los mercados. Nos negamos a pagar el precio de una crisis que no hemos creado", gritó un líder sindical en medio de fuertes aplausos.
Medio centenar de jóvenes se enfrentaron violentamente con la policía, que lanzó gases lacrimógenos.
Una delegación de la UE se reunió con el Gobierno griego, pero no trascendieron detalles del encuentro por el apagón informativo en todos los medios de comunicación hasta las seis de la mañana de hoy, hora en la que acaba la huelga.
Un déficit público disparado
Pese a la oposición frontal de la población griega, Bruselas cree que las medidas aprobadas hasta ahora son insuficientes para reducir el enorme déficit público de Grecia (12,7% del PIB) que amenaza con provocar la quiebra del Estado y perjudicar la imagen de la UE.
También lo creen las agencias de calificación de riesgo. Fitch rebajó el martes la calificación de los cuatro mayores bancos griegos, lo que encarecerá los préstamos bancarios pedidos por el Gobierno. Igualmente, Standard & Poors amenazó con rebajar uno o dos grados la calificación de Grecia "dentro de un mes".
Para calmar a sus socios europeos y a los mercados, el Gobierno griego prepara un segundo paquete de recortes: aumentar el IVA de los productos de lujo, subir el precio de los carburantes y eliminar una de las dos pagas dobles.
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