Operación Beltrán Leyva… | Ediciones Impresas Milenio
Operación Beltrán Leyva…
A Puerta Cerrada
Marcela Gómez Zalce
2009-12-18•Política
Tiene mucho mérito vencer en el campo de batalla, mi estimado, pero se necesita prudencia y destreza para hacer uso de la victoria. Fenomenal fin de sangrienta semana que culminó con el puntual operativo encabezado por la Armada, en coordinación con el Ejército, que resultó con la muerte del célebre Jefe de Jefes y/o El Barbas Arturo Beltrán Leyva, quien operaba desparpajado en Morelos, Puebla y aquí en la capital.
El golpe de inteligencia fue quirúrgico, coordinado y desarrollado bilateralmente y con absoluta secrecía para evitar las distintivas filtraciones y los conocidos pitazos, como los que recientemente habían ayudado a escapar a este travieso narcotraficante que andaba haciendo una original limpia en el interior de su cártel contra aquellos traidores que estaban distrayéndose en actividades como el secuestro y la extorsión.
Arturo, otrora aliado del huésped distinguido de Forbes, Joaquín Guzmán Loera, del Mayo Zambada, de Ignacio Coronel, de Juan José Esparragoza, El Azul, grupito al que la DEA bautizó como La Federación, terminó abatido tras horas de una explosiva refriega contra elementos de la Armada en un exclusivo fraccionamiento (qué, ¿hay de otros..?) en Cuernavaca, Morelos, donde el Jefe de Jefes se paseaba protegido y fuertemente escoltado en las narices del gobernador, de autoridades federales, estatales y municipales.
Como en este irreverente espacio le comentaba hace pocos días, Morelos es territorio totalmente Beltrán Leyva, llegando su absoluto control hasta el puerto de Acapulco —donde su presidente municipal debe poner (the panic button) Las Barbas a remojar— en una ruta, my friend, que trastoca la capital y que pasa por el AICM y otro sugestivo lugar donde se resguardan sus simpáticos cargamentos permitiéndole al extinto narcotraficante una estela de impunidad y corrupción a niveles insospechados.
La fractura de La Federación conllevó a la descarnada disputa por plazas con el agravante del escandaloso balconeo sobre la infiltración de estos revoltosos al más alto nivel de la tan acreditada SSPF de García Luna —a la que por cierto, no invitaron al selecto reventón de Cuernavaca— y la PGR de Medina Mora salpicando el cochinero de la Operación Limpieza con las ejecuciones, suicidios y balaceras que lapidaron al que fuera el círculo cerrado de colaboradores de Genaro y que alcanzó a calentar el picaporte de la SIEDO en tiempos de Vasconcelos y después con Mandujano.
Más allá de que esta peligrosa historia no se acaba hasta que se acabe, es indudable que Arturo Beltrán Leyva andaba en la mira de los güeros que ya andaban en la pista y la ruta del dinero que ya andaba apuntando a Morelos y que terminó a punta… de balazos. Lo relevante es qué pasará en el interior de su célula… quién pagará los platos rotos (del dedo) de la traición, quién tripulará lo que se quedó, digamos, pendiente, y cómo se reorganizará su atractiva operación… en Guerrero y aquí en la capital.
Sin olvidar al sicario consentido, alias La Barbie, yes?
¡Es un Honor Estar con Obrador!
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