Fernando Dorado
En Colombia hay actualmente una campaña chovinista, racista y agresiva contra el presidente Chávez. La encabezan periodistas de los principales medios de comunicación, pero es agenciada por la oligarquía “uribista-santista” de nuestro país.
Estamos en mora los colombianos de a pié, los demócratas y progresistas, de salirle al paso a este tipo de campañas. No hay que acobardarse frente a “falsos nacionalismos”, que pretenden ocultar una serie de hechos y verdades.
Es chovinista porque se pretende mostrar al presidente venezolano como un “anti-colombiano compulsivo”, como el enemigo número uno de nuestro país y como el principal aliado de las FARC.
Es racista porque se discrimina el origen étnico del presidente vecino, su nítido mestizaje afro-indígena (mulato-zambo-indio) que es la esencia de nuestro ser popular latinoamericano. La mayoría de caricaturistas al servicio del régimen pro-gringo lo pintan asimilándolo a monos y gorilas.
Es agresiva porque además de tergiversar toda la información que llega de Venezuela, se manipulan las intervenciones de Chávez, se recortan las noticias, presentan lo que les conviene, mienten y tratan de ridiculizar cada una de sus actuaciones.
En estas operaciones mediáticas se aprovechan algunos errores del gobierno bolivariano, como son las retaliaciones de carácter económico, las restricciones fronterizas, y demás acciones de fuerza, que entre otras, no sólo afectan a los empresarios y a trabajadores colombianos sino también al pueblo venezolano y a los procesos de integración de los pueblos.
Pero, hay mucho más de fondo en esa campaña. Las bases militares gringas instaladas en Colombia son una declaración de guerra contra la revolución bolivariana y eso no se puede ocultar. La reacción del gobierno venezolano es apenas natural ante tamaña amenaza, que no es un invento sino una tremenda y amenazante realidad.
Pero, hay que ir más allá de las apariencias. Debemos desentrañar otros aspectos que hay detrás de esa campaña ideológica que no tiene tregua.
Chávez, región y lucha de clases en Colombia
La forma de actuar de Chávez es la de un típico caribeño. Él es un llanero de Barinas con mucho de “costeño”, de estirpe popular, abierto, dicharachero, jocoso, ocurrente, teatral, y anti-protocolo.
Es todo lo contrario de la mayoría de los dirigentes colombianos. Estos son taimados, cerrados, hipócritas, calculadores, protocolarios, apagados, aburridores y expertos en la apariencia y la pose. Uribe se asemeja a Chávez en su capacidad histriónica, pero el primero es absolutamente calculado mientras que el otro es espontáneo y poco medido."
¡Es un Honor Estar con Obrador!
21 de diciembre de 2009
Desde Colombia: En defensa de Chávez
Selvas Blog: Desde Colombia: En defensa de Chávez:
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
#Dontriananews gracias por escribirnos