NOTA ORIGINAL MILENIO DIARIO
El primero en enterarse fue el gobierno de Ernesto Zedillo, luego el de Vicente Fox. Ni uno ni otro se atrevió a reconocer su existencia. Se trata de una investigación que arroja resultados funestos, que reporta una estela de muerte en el edén de Tabasco.
Petróleos Mexicanos “patrocinó y auspició” un estudio que fue entregado a Zedillo en 1999 y éste lo entregó a Fox, quien lo mantuvo oculto. En éste se reconoce, por primera vez en la historia de la paraestatal, los daños ambientales que ha provocado su actividad petrolera en la región sur del país. Más de mil toneladas de contaminantes emite al aire día tras días. Así lo dio a conocer MILENIO el lunes 9 de octubre.
Pero el mega proyecto de investigación titulado “Diagnóstico de los Efectos Ambientales de la Industria Petrolera Asociados a la Región Sur de México”, elaborado por el Instituto Battelle y la UNAM, da cuenta de que “los peores efectos” están en el suelo y las aguas de Tabasco.
No hay instalación petrolera exenta de fugas, derrame de materiales pesados y descarga de aguas residuales como consecuencia de la actividad que se registra día con día. Así lo consigna la investigación que la paraestatal conserva bajo llave.
¿Qué hay en los pastizales, llanuras, rancherías, ejidos, campos y demás territorio del edén? Aluminio, zinc, plomo, cromo, cobre, vanadio, níquel y todo tipo de metales pesados, revela ese reporte.
Esos contaminantes han penetrado las capas del subsuelo para correr por aguas subterráneas y de-sembocar en presas, ríos, arroyos, fosas, pozos y otros cuerpos de agua. Se repiten frases como “cantidades elevadas de hidrocarburos”, “alto contenido bacteriológico”, “límites por arriba de la norma”, “índices de deterioro mayor”, “alta afectación”, “concentraciones elevadas”, “por arriba de los límites máximos".
Ante ese panorama se sugirió a Pemex ejecutar “acciones concertadas” entre las diferentes entidades y sectores productivos. Pero la paraestatal ha preferido el silencio.
Ignoran denuncias
Incluso la paraestatal recientemente presentó un nuevo megaproyecto para realizar actividades en tres nuevas zonas de Tabasco, consideradas como reservas naturales; aunque la Secretaría del Medio Ambiente le negó el permiso como consecuencia de una denuncia ciudadana, Pemex ha burlado la orden y ha comenzado, “fragmentadamente”, sus operaciones en los municipios de Teapa y Tacotalpa.
Petróleos Mexicanos también ha rehuido, con argucias legales, una demanda interpuesta en su contra por cerca de 9 mil tabasqueños, principalmente campesinos, que se han visto afectados a lo largo de los años por la actividad petrolera.
Lorena Boudegar, quien encabeza la demanda penal de los campesinos, considera “penoso” el hecho de que Pemex evada su responsabilidad ante los daños que ha provocado. “El área jurídica de la paraestatal se negó a recibir el emplazamiento judicial emitido por el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal, bajo el argumento que dicha demanda enviada a su domicilio fiscal, decía colonia El Carrizal en lugar de fraccionamiento.
Pero las evidencias de los efectos ambientales que ha provocado en el sur del país, han quedado plasmadas en el estudio que el mismo Pemex pagó para que se realizara.
En el subproyecto llamado Sistemas Terrestres, la institución Battelle y la UNAM efectuaron estudios en aproximadamente 300 mil hectáreas, particularmente en donde se desarrollan dominantemente las actividades petroleras.
En los primeros reportes comenzaron a ser consignadas observaciones de que había un incremento de aluminio y calcio en sitios cercanos al complejo petrolero procesador de gas conocido como Cactus lo que convierte a la zona en “muy vulnerable a ser aluminizada en el mediano plazo”.
Otros casos “más severos”, se indica en el diagnóstico, tienen que ver con la salinización del suelo. Pero el estudio sobre la salinización no pudo ser concretado debido a que los productores de Pemex impidieron a los investigadores el acceso a los terrenos.
Battelle y la UNAM concluyeron que resultaba “altamente recomendable” contar con una alta capacidad de respuesta en el menor tiempo posible ante la situación que impera en el sistema terrestre estudiado. De no actuar, se alerta en el diagnóstico, ello representaría “un mayor riesgo al ambiente y a la salud humana”. Pero Pemex poco o nada ha hecho.
En un recorrido por la zona costera de Tabasco, MILENIO observó decenas de kilómetros de ductos flotando en la orilla del mar, varios con derrames de aceite.
Las imágenes son aún más devastadoras: Cientos de palmeras están totalmente muertas y cubiertas, desde el piso hasta sus puntas, por un color cobrizo.
Aguas letales
La investigación fue realizada por el Instituto Battelle, de EU, reconocido mundialmente por su aporte a la industria petrolera, y el Instituto de Investigaciones Biológicas de la UNAM.
Detectó graves daños a los ríos El Carrizal, Grijalva, Samaria y San Felipe, así como las lagunas de Limón, Estancia Vieja y El Yucateco.
Los investigadores decidieron analizar organismos como moluscos, peces y crustáceos. El resultado: “En todos estos organismos, los niveles de metales analizados se encontraron por arriba de los límites máximos permisibles para consumo de alimentos acuáticos”.
México/Rodolfo Montes
COMENTARIO: Por si alguien tenía duda de por qué en Tabasco hay que pasarles la factura electoral al PRI y al PAN, aquí hay una contundent respuesta. Un estado cuya riqueza es saqueada mientras su tierra y su gente son envenenadas.
- Un diagnóstico de la UNAM y el Instituto Battelle de EU estuvo oculto desde 1999
- Aluminio, zinc, plomo, cromo y otros metales rebasan los límites permisibles. Contaminadas, las aguas subterráneas que desembocan en presas, ríos y arroyos.
El primero en enterarse fue el gobierno de Ernesto Zedillo, luego el de Vicente Fox. Ni uno ni otro se atrevió a reconocer su existencia. Se trata de una investigación que arroja resultados funestos, que reporta una estela de muerte en el edén de Tabasco.
Petróleos Mexicanos “patrocinó y auspició” un estudio que fue entregado a Zedillo en 1999 y éste lo entregó a Fox, quien lo mantuvo oculto. En éste se reconoce, por primera vez en la historia de la paraestatal, los daños ambientales que ha provocado su actividad petrolera en la región sur del país. Más de mil toneladas de contaminantes emite al aire día tras días. Así lo dio a conocer MILENIO el lunes 9 de octubre.
Pero el mega proyecto de investigación titulado “Diagnóstico de los Efectos Ambientales de la Industria Petrolera Asociados a la Región Sur de México”, elaborado por el Instituto Battelle y la UNAM, da cuenta de que “los peores efectos” están en el suelo y las aguas de Tabasco.
No hay instalación petrolera exenta de fugas, derrame de materiales pesados y descarga de aguas residuales como consecuencia de la actividad que se registra día con día. Así lo consigna la investigación que la paraestatal conserva bajo llave.
¿Qué hay en los pastizales, llanuras, rancherías, ejidos, campos y demás territorio del edén? Aluminio, zinc, plomo, cromo, cobre, vanadio, níquel y todo tipo de metales pesados, revela ese reporte.
Esos contaminantes han penetrado las capas del subsuelo para correr por aguas subterráneas y de-sembocar en presas, ríos, arroyos, fosas, pozos y otros cuerpos de agua. Se repiten frases como “cantidades elevadas de hidrocarburos”, “alto contenido bacteriológico”, “límites por arriba de la norma”, “índices de deterioro mayor”, “alta afectación”, “concentraciones elevadas”, “por arriba de los límites máximos".
Ante ese panorama se sugirió a Pemex ejecutar “acciones concertadas” entre las diferentes entidades y sectores productivos. Pero la paraestatal ha preferido el silencio.
Ignoran denuncias
Incluso la paraestatal recientemente presentó un nuevo megaproyecto para realizar actividades en tres nuevas zonas de Tabasco, consideradas como reservas naturales; aunque la Secretaría del Medio Ambiente le negó el permiso como consecuencia de una denuncia ciudadana, Pemex ha burlado la orden y ha comenzado, “fragmentadamente”, sus operaciones en los municipios de Teapa y Tacotalpa.
Petróleos Mexicanos también ha rehuido, con argucias legales, una demanda interpuesta en su contra por cerca de 9 mil tabasqueños, principalmente campesinos, que se han visto afectados a lo largo de los años por la actividad petrolera.
Lorena Boudegar, quien encabeza la demanda penal de los campesinos, considera “penoso” el hecho de que Pemex evada su responsabilidad ante los daños que ha provocado. “El área jurídica de la paraestatal se negó a recibir el emplazamiento judicial emitido por el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal, bajo el argumento que dicha demanda enviada a su domicilio fiscal, decía colonia El Carrizal en lugar de fraccionamiento.
Pero las evidencias de los efectos ambientales que ha provocado en el sur del país, han quedado plasmadas en el estudio que el mismo Pemex pagó para que se realizara.
En el subproyecto llamado Sistemas Terrestres, la institución Battelle y la UNAM efectuaron estudios en aproximadamente 300 mil hectáreas, particularmente en donde se desarrollan dominantemente las actividades petroleras.
En los primeros reportes comenzaron a ser consignadas observaciones de que había un incremento de aluminio y calcio en sitios cercanos al complejo petrolero procesador de gas conocido como Cactus lo que convierte a la zona en “muy vulnerable a ser aluminizada en el mediano plazo”.
Otros casos “más severos”, se indica en el diagnóstico, tienen que ver con la salinización del suelo. Pero el estudio sobre la salinización no pudo ser concretado debido a que los productores de Pemex impidieron a los investigadores el acceso a los terrenos.
Battelle y la UNAM concluyeron que resultaba “altamente recomendable” contar con una alta capacidad de respuesta en el menor tiempo posible ante la situación que impera en el sistema terrestre estudiado. De no actuar, se alerta en el diagnóstico, ello representaría “un mayor riesgo al ambiente y a la salud humana”. Pero Pemex poco o nada ha hecho.
En un recorrido por la zona costera de Tabasco, MILENIO observó decenas de kilómetros de ductos flotando en la orilla del mar, varios con derrames de aceite.
Las imágenes son aún más devastadoras: Cientos de palmeras están totalmente muertas y cubiertas, desde el piso hasta sus puntas, por un color cobrizo.
Aguas letales
La investigación fue realizada por el Instituto Battelle, de EU, reconocido mundialmente por su aporte a la industria petrolera, y el Instituto de Investigaciones Biológicas de la UNAM.
Detectó graves daños a los ríos El Carrizal, Grijalva, Samaria y San Felipe, así como las lagunas de Limón, Estancia Vieja y El Yucateco.
Los investigadores decidieron analizar organismos como moluscos, peces y crustáceos. El resultado: “En todos estos organismos, los niveles de metales analizados se encontraron por arriba de los límites máximos permisibles para consumo de alimentos acuáticos”.
México/Rodolfo Montes
COMENTARIO: Por si alguien tenía duda de por qué en Tabasco hay que pasarles la factura electoral al PRI y al PAN, aquí hay una contundent respuesta. Un estado cuya riqueza es saqueada mientras su tierra y su gente son envenenadas.
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