3 de octubre de 2006

LUIS MIGUEL GONZÁLEZ: MICROECONOMÍA POLLERA

NOTA ORIGINAL MILENIO DIARIO

Si usted busca un negocio que se encuentre en un ramo en expansión y multiplica sus clientes en los momentos de crisis, ¿qué le parece el tráfico de personas?

En los últimos años esta actividad ha vivido un boom. El número de indocumentados se ha multiplicado y ha crecido la demanda de servicios de polleros. La construcción del muro de mil 120 kilómetros le dará un impulso adicional.

En 1993, uno de cada seis indocumentados contrataba un pollero, dice un estudio del Colegio de la Frontera Norte. En 2004 ya fueron 40 por ciento los que requirieron los servicios de los traficantes. El cruce de la frontera sigue siendo cosa de agallas, pero ahora se requiere expertise. Las crecientes medidas de seguridad aumentan los riesgos para los que no conocen el territorio ni saben cómo tratar con las autoridades.

Una investigación de Gonzalo Carrasco y Susana Núñez de la UAM calcula que hay 182 bandas de traficantes. Las cifras relacionadas con el volumen de este negocio varían pero los expertos calculan que supera los cinco mil millones de dólares anuales.

Una banda típica de polleros es binacional y cuenta con redes en ambos lados de la frontera. El que recluta a los indocumentados cobra cien dólares por persona; el chofer que los transporta percibe una cantidad similar y a los niños que les dan comida y agua mientras llega el cruce les tocan 20 dólares por persona. El jefe de la banda organiza la operación y paga.

Las tarifas varían según el tipo de servicios. En Baja California se consigue un pasaporte falso por 700 dólares y cobran 700 dólares por ayudar a saltar el muro. En Sonora, el servicio de guía a través de las montañas y el desierto cuesta mil 800 dólares. Pasar los tres kilómetros que hay desde Palomas, Chihuahua hasta Columbus, cuesta 700 dólares. Si se trata de ir hasta Phoenix el precio es mil 800 dólares y para llegar hasta Los Ángeles hay que poner 800 dólares más.

Los tiempos que vienen serán buenos para los traficantes. El endurecimiento de las medidas de seguridad incrementará las tarifas y aumentará la corrupción para mantener abiertos los boquetes en las garitas aduaneras y en las oficinas migratorias. Dinero no faltará porque es un negocio que se nutre de los sueños y las crisis.

COMENTARIO: Y la pregunta ¿si tan bien funcionan las políticas neoliberales como es que la gente de México y Latinoamérica paga anualmente fortunas y encara la muerte con tal de abandonar sus países? El tráfico de personas ya es un negocio que compite con el narco, y es un negocio que debe su existencia única y exclusivamente a la miseria e inequidad que existe en nuestros países, que torpemente la clase política insiste en perpetuar.

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