La crisis política se extiende
Pero el problema más serio para las fuerzas del capitalismo radica, en que aún cuando traten de centrar todo al plano de la política burguesa, en la disputa Calderón-Obrador, es que la pugna interburguesa sigue su marcha bajo la agudización de una contradicción más profunda, por cien años resguardada a sangre y fuego, la del capital y el trabajo.
Vanguardia Proletaria, publicación del Partido Comunista de México (M-L) [23.09.2006 10:30]
La crisis política se extiende
La burguesía mexicana está dividida, fundamentalmente entre la disparidad de sus desarrollos y por sus propias pugnas de dominio, su concentración de capitales y sus intereses un tanto divergentes. División que se concreta: entre subordinar completamente al país en una forma neocolonial al imperialismo y seguir manteniendo su viejo estatus nacional a través de la promoción del arcaico “Estado de Bienestar”; entre mantener las formas del consenso y la democracia burguesa y el liquidarlas para hacer de este país sea un protectorado de los imperialistas; entre renovar el flujo de la formación de nuevas burguesías y el cierre del negocio para sus capas inferiores; entre hacer de la política burguesa la tradición de la clase dominante y el subastarla por entero a los servicios de los monopolios.
Lo nuevo de esta división fraguada en las últimas décadas está en que se desarrolla bajo una nueva crisis de la economía capitalista de efectos devastadores, lo grave es que tal escenario es propiamente un fenómeno sustancial.
Pero el problema más serio para las fuerzas del capitalismo radica, en que aún cuando traten de centrar todo al plano de la política burguesa, en la disputa Calderón-Obrador, es que la pugna interburguesa sigue su marcha bajo la agudización de una contradicción más profunda, por cien años resguardada a sangre y fuego, la del capital y el trabajo.
Nuevas disputas van desatándose, tales como, la que confronta a los burgueses “honestos con los deshonestos”, la que enfrenta a la política “limpia de la corrupta”, la que se centra en el respeto de las instituciones y su reforma”, la que proyecta el profesionalismo político contra el lobby político, la que plantea re-forma o represión, la que promueve cultura burguesa o ignorancia completa, etc. Sin duda estas son las más rescatadas en la prensa fascista y la socialdemócrata, sin embargo, no son siquiera las más trascendentales excepto para la definición del tipo de régimen burgués que ha de seguirnos oprimiendo por las buenas o por las malas, es decir, son del tipo de las confrontaciones que en el fondo nada afectan la explotación de los monopolios a los trabajadores.
No obstante, las que subyacen en la esencia del sistema de explotación y opresión, las que atenazan al trabajador a la rueda del patrón, las que doblegan su voluntad a la del sindicato charro, las que subordinan nuestros intereses a los de la burguesía, las que develan la naturaleza del Estado, las que manipulan nuestro papel, que aún siguen siendo en buena medida contenidas, son las que pueden jugar un papel determinante en el rumbo del país, esas contradicciones que reflejan lo irreconciliable entre los intereses del capitalista y los del proletario son ahora las que se abren al escenario de la vida nacional, acicateadas por el extremo a que han llegado, especialmente por el nivel de riqueza y miseria engendrados en los dos extremos de la sociedad.
Claro está que el proceso se viene abriendo a base de años de luchas populares y del desarrollo de diversos frentes, tanto como al momento la contradicción entre las fuerzas del orden (PRI-PAN) y las fuerzas “vigilantes” de la garantía constitucional (PRD) protagonizaron, y que remató en el fraude electoral, situación que se colocó en el elemento demostrativo del carácter del aparato estatal burgués y las limitaciones de la democracia burguesa. Que si bien se reconciliaron en el reparto del botín en las cámaras y en distintos espacios en el resto del aparato estatal, en el plano de la silla presidencial no encontraron acuerdo, al menos para sus candidatos. De tal forma que por un lado los partidos de la burguesía llegaron a los arreglos de costumbre, en tanto que en el presidencial no lo consiguieron y cada cual denuncia a los monopolios que apoyaron al contrario, caso peculiar, nadie arremete contra el magnate mayor Carlos Slim, quien apoyó a ambos candidatos.
Las cosas tampoco se quedan ahí, es visible que las fuerzas obradoristas han recibido nuevos apoyos de las capas medias de la burguesía y de importantes sectores populares que no encuentran otra forma para salir de sus problemas actuales, aún más, el desplazamiento de las capas medias del poder del Estado y sus antiguas canonjías por parte de la oligarquía financiera, les hace aproximarse a las posiciones socialdemócratas en espera de mejorías bajo las promesas del Estado Benefactor.
Por su parte los monopolios siguen apostando a resolver sus diferencias en el marco de la institucionalidad estatal, pero tampoco les es posible desentenderse del cause abierto por vía del proceso electoral y sus conclusiones, es decir, pese a cualquier intención contraria, no están en condiciones de anular el proceso organizativo de masas que se está desarrollando en el momento actual.
Cierto, hacen uso de los medios de comunicación, del aparato estatal, de la voz amenazante de los yanquis, de sus letrados reaccionarios, etc., pero no consiguen mandar a casa a las masas, y menos ahora que se efectuó la Convención Nacional Democrática (CND), que en medio de las más tibias propuestas reformistas gran burguesas, permite “inexplicablemente” para los capitalistas, seguir aglutinando y en alguna medida movilizar al pueblo. Para ellos resulta inexplicable la tendencia natural de las masas a combatir este régimen así sea con las herramientas más incipientes, pues los capitalistas sólo ven las bonanzas macroeconómicas, especialmente el acrecentamiento de sus ganancias y no la miseria engendrada ni el despotismo acumulado; tan inexplicable como el hecho de que la CND con todas sus limitaciones, nos permita salir a las calles y seguir en el proceso de acumulación revolucionaria de fuerzas bajo las formas de una lucha de posiciones por hacer prevalecer los intereses de los trabajadores.
El país avanza por el rumbo de nuevas confrontaciones de clase, esta vez más próximas a las luchas populares contra la burguesía y el imperialismo, esta vez más concentradas frente al capital financiero y su Estado. Nuevos plazos de la disputa interburguesa (20 de noviembre toma de posesión de López Obrador, 1 de diciembre, toma de posesión oficial de Felipe Calderón) corren el riesgo de convertirse en momentos de algidez de la lucha popular más que de la tradicional riña entre partidos burgueses. Nuevas definiciones habrán de venir de entre las clases sociales y sus representantes, mismas que marcarán el tono a las posibles salidas que se presentan a la burguesía pero también a las clases explotadas y oprimidas. No basta con considerar estas fechas como bifurcación de dos poderes de corte burgués, uno sin consenso popular y otro con arraigo popular, sino en trazar las acciones inmediatas para que de ahí se proyecte la necesidad de un gobierno provisional revolucionario, de los obreros y campesinos pobres.
Así pues, el ritmo de la historia se acelera inevitablemente en nuestro país, por ello los comunistas estamos con el pueblo combatiendo a sus enemigos de clase, nos aferramos a la construcción del Frente Único y a la lucha por un programa democrático y revolucionario, que no simplemente haga un boicot a uno u otro monopolio, sino que nos planteamos que la clase obrera y sus aliados arrebate a la oligarquía financiera las empresas, y la construcción de una República Democrática y Popular en la que sean los trabajadores quienes se representen a sí mismos en sus consejos y asambleas.
Pero el proceso actual de ascenso reclama nuevas energías para, como en el caso del pueblo oaxaqueño, seguir derrumbando los muros de la inmovilidad social y las cadenas por años templadas por la burguesía y su Estado contra la clase obrera industrial. Esfuerzos que consisten en nuevas solidaridades y consensos de clase, en nuevas alianzas de clase que apuntalen el derribo del régimen, pero que proyecten una salida popular a la crisis.
Hoy se hace más indispensable el papel de la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo y el amplio Diálogo Nacional; ya que tienen ante sí, en la idea de sostener su Programa Mínimo No Negociable, nuevas tareas en todo el país para la construcción de los referentes anticapitalistas de la organización de los explotados y oprimidos, para fortalecer el proceso actual que va trascendiendo a nuevos escenarios y nuevas condiciones de radicalización de una muy próxima revolucionarización de la lucha de clases.
Estos frentes y las organizaciones revolucionarias, especialmente nuestro Partido, retomamos las tareas que al seno del proletariado hay que emprender para que éste despliegue sus fuerzas y se revele ante la sociedad como la clase más firme del proceso revolucionario, como la clase que este año brindó los mejores esfuerzos de abnegación, organización, combatividad y capacidad en la ciudad de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y en el sector energético con el Sindicato Mexicano de Electricistas, la clase menos interesada en mantener cualquier versión del capitalismo, y su democracia.
La reorganización del movimiento estudiantil por su parte da nuevos pasos, pero ahora sobre la base de su organización en torno a los frentes amplios que los trabajadores vienen construyendo, venciendo los sectarismos, los economicismos y las limitaciones de antaño.
Así mismo, los pueblos organizados en torno a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, son conscientes del lugar que ocupan como punta de lanza de la lucha democrática y revolucionaria para todo el país, y por ello no han cedido a aquellos que pretenden destruirla, que la presionan y le exigen todas las concesiones sin ofrecer absolutamente nada, siendo que además nada pueden ofrecerles; así enfrentan a los enviados del poder de los monopolios, así dan lecciones de política clasista a las eminencias de Gobernación, así nos enseñan a todo el pueblo mexicano que el camino está trazándose cada vez con mayor claridad: o capitalismo o revolución.
Número 208/2da. quincena de Septiembre/2006
http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=23881
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