Opinión
México: Comentario a tiempo
'Presidente legítimo'
Por: Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:18/09/2006)
Información Adicional
Tema: Situación en México
País/es: México
La decisión de la Convención Nacional Democrática de nombrar al ex candidato presidencial de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador 'presidente legítimo' en lugar de la otra opción puesta a la consideración de una asistencia impresionante de 'coordinador de la resistencia civil pacífica', ha empezado a la dividir a la izquierda mexicana.
Sobre el acuerdo de desconocer a Felipe Calderón Hinojosa como presidente electo, no expresa comentario alguno la izquierda opuesta al acuerdo de la Convención. La crítica de que no ven oportuna ni correcta la figura de 'Presidente Legítimo' la basan en que la misma, que sobre todo es simbólica, hace perder la oportunidad de fortalecer a una izquierda que como nunca en la historia del país ha alcanzado victorias y que se debería, con el capital político adquirido, conquistar la Presidencia de la República en 6 años. Coordinador de la Resistencia Civil Pacífica era preferible para que Andrés Manuel encabezara los esfuerzos de los próximos tiempos. Lo demás lo describen analistas de la izquierda muy reconocidos de la siguiente manera:
Miguel Angel Granados Chapa, explica que llamarlo así, revela, más que un ánimo de protesta, uno de resignación y hasta de añoranza por la oportunidad perdida. López Obrador se deja aconsejar por una sola entidad: su intuición... Confunde lo trágico con los histórico, afirma Juan Villoro, también en la Revista Proceso
Es de negarse la información sesgada difundida por algunos medios en el sentido de que López Obrador se proclamó o se nombró 'presidente legítimo', o de que una inmensa mayoría de votos de un millón 25 mil 724 delegados lo eligieron. Si tomamos en cuenta que cada uno de los delegados trajo una mínima representación de su poblado de origen de 20 ciudadanos, estamos hablando de 20 millones 514 mil 480 votos. Una tercera parte del Padrón Electoral y el 50 por ciento de los ciudadanos que sufragaron el pasado 2 de julio son términos reales los que decidieron el nombramiento de Andrés Manuel.
El llamado Zócalo de la Ciudad de México, después del Desfile Militar, parada que cierra anualmente los festejos patrios, se vio nuevamente portentoso, en la plancha no cabía un alma más, por lo que las calles y avenidas que desembocan al mismo se colmaron de gente que vitoreaba a su líder.
Antes, y seguramente por dos triunfos políticos, habían estimulado, avivado e intensificado los ánimos de una concentración compuesta principalmente, según dicen las crónicas, de clase media baja y del pueblo pobre y marginado: el no haberle permitido al presidente saliente, Vicente Fox Quesada leer su sexto y último Informe de Gobierno en el Palacio Legislativo en la sesión de Congreso General y no dar el 'Grito de Independencia', que recuerda la arenga del Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla, en el balcón central de Palacio Nacional. En el primer caso se redujo a un mensaje radiotelevisado y en el segundo se vio en la necesidad de trasladar la ceremonia a Dolores Hidalgo, Guanajuato, cuna de nuestra independencia.
También los ánimos estaban caldeados, porque no obstante que López Obrador aceptó no dar El Grito, en la Plaza de la Constitución, como se había comprometido, y levantar el plantón de 47 días y permitir así el desarrollo normal del desfile militar a cambio de la ausencia de Fox Quesada y que fuera el jefe de Gobierno del Distrito Federal, el perredista Alejandro Encinas Rodríguez quien encabezara el acto en el Zócalo, los funcionarios de la administración saliente se encargaron de enturbiar el ambiente con cuatro diferentes versiones.
La primera fue la del frustrado candidato presidencial del panismo y ahora líder senatorial, Santiago Creel Miranda, quien logró un punto de acuerdo de la Cámara alta, para exhortar al presidente Fox Quesada a evitar una confrontación de 2 'gritos' en el 'corazón de la patria', como se refirió el propio Fox al Zócalo capitalino. La segunda es la mencionada en el párrafo anterior referente al trueque, expresada por el secretario de Gobernación, sin embargo en la víspera, el encargado de la política interna del país, se había limitado a explicar que era una medida en bien de la tranquilidad y la paz pública de la ciudad y de la nación.
Y la cuarta, la peor de todas es la del lenguaraz vocero presidencial, Rubén Aguilar Valenzuela, como siempre sin medir consecuencias, se atrevió a informar a los periodistas, que el presidente Fox decidió no dar el Grito en el Zócalo, porque los cuerpos de inteligencia habían detectado grupos radicales de la Coalición por el Bien de Todos, dispuestos a 'matar ciudadanos'. Versión está desmentida hasta por los altos mandos de la inteligencia del Gobierno federal.
Nosotros desde siempre habíamos calculado y advertido que si las elecciones presidenciales no se llevaban al cabo con claridad, transparencia y sobre todo que convencieran, México entraría dividido y por tanto en una crisis muy grave. Aparte de que existan críticos dentro de la misma izquierda por la determinación de la Convención Nacional Democrática, la verdad, la realidad es que el país enfrenta un presidente electo, que no reconoce una parte muy importante del pueblo y un 'presidente legítimo' que también desconoce la otra parte significativa del país. ¡Qué necesidad de todo esto! Sin embargo es de sacarse una conclusión que no puede quedar en la simpleza de una predicción: En México no se volverán a producir elecciones presidenciales discutibles.
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