2 de diciembre de 2013

Te lo dije - Héctor G. Legorreta @hglc

Pacto por México. México, D.F. 2 diciembre 2012.

Te lo dije:
Hola.

En nuestra sociedad, es muy común que, de pronto, un hombre casado y ya vivido enamore y seduzca a jovencitas inmaduras e inocentes buscando placeres carnales por la insatisfacción o la monotonía que tiene con su pareja. Así, de pronto esas jovencitas encuentran lo que consideran “un buen partido” y se enamoran del hombre casado. Comienza entonces una relación sentimental, la cual comienza con filtreo, apapachos, besos, caricias, y concluye con la fornicación en varias ocasiones. Durante este tiempo, el hombre casado le comienza a hacer regalos y obsequios que ni siquiera su mujer ha tenido. Poco después, la joven se entera que su “novio” es casado, y comienza a existir la petición de que éste abandone a la esposa, con la eterna promesa del hombre casado de hacerlo en algún momento (y que nunca sucede). La joven comienza a desesperarse, y pide consejo a su madre, la cual le dice que este hombre no le conviene, que jamás dejará a su esposa, y que mejor busque a alguien de su edad y sin compromisos. Sin embargo, el enamoramiento de la joven sigue en aumento, lo que ocasiona que se aferre al hombre casado. Empiezan una serie de dramas que comienzan a fastidiar al hombre casado, al parecerse su aventura cada vez más a su matrimonio, hasta que se harta y confiesa que jamás dejará a su esposa, que sólo la quería para un rato, y que desaparezca de su vida para siempre. Así, mientras el hombre infiel casado regresa con su esposa a seguir disfrutando de su matrimonio, la joven se siente engañada, utilizada, ultrajada y humillada, no quedando más remedio que llorar desconsoladamente su tragedia, resignarse, y escuchar el clásico “te lo dije” de parte de su madre.

Lo mismo sucede hoy con el PRD. Un partido que se decía de Izquierda (la joven inmadura), y que fue seducido por el PRI (el hombre vivido y casado). Así, después de seducirlo y enamorarlo para entrar al Pacto por México, y después de ciertos roces, fornican juntos en varias ocasiones aprobando reformas estructurales antipopulares (reforma educativa, reforma en telecomunicaciones, reforma haciendaria, entre otras). Sin embargo, sabiendo el propio PRD el concubinato que tiene el PRI hace varias décadas con el PAN, piensa que el PRI le será fiel siempre, aferrándose al Pacto por México, y aprobando en Consejo y Congreso Nacional su permanencia en él, sabiendo que existen arreglos en sábanas entre el PRI y el PAN en los que no están incluídos. Tras conocerse la negociación del PRI con el PAN de las reformas política y energética, el PRD se dice engañado, utilizado, ultrajado y humillado, el cual ahora llora su tragedia desconsoladamente, y buscando la compasión del Pueblo y de los semejantes a los que despreció y ninguneó durante su amasiato con el PRI.

Sin embargo, la realidad es dura y cruda para el PRD. El PRI jamás buscó un compromiso de largo plazo, pues ellos mismos sabían que la vida del propio Pacto era hasta la reforma energética (por eso la dejaron al final). Y el PRI buscó al PRD para presentar y sacar adelante la agenda y las reformas estructurales mandatadas desde los grandes organismos internacionales y las empresas trasnacionales engañando a la opinión pública, simulando un consenso inexistente, y generando un totalitarismo disfrazado del que el PRD fue partícipe. Utilizaron, además, al propio PRD para criminalizar la protesta social en el DF, algo que no beneficia en nada al Gobierno de la Ciudad, al echarse encima a sus principales promotores y electores: los activistas sociales, y si beneficia al Federal en sus fines, facilitándoles el uso de la represión como forma de contención ante la inconformidad existente.

Cabe señalar, además, que la salida del PRD del Pacto por México no responde a una convicción por defender a la Nación (de ser este su fin, ni siquiera hubieran entrado al Pacto), ya que todavía 5 días atrás, el PRD aprobó en su Congreso Nacional el mantenerse dentro del Pacto por México, con una votación de 300 votos a favor contra 4 en contra. Así, la salida del Pacto por México es -según lo asegurado por Zambrano ayer- porque no los tomaron en cuenta en sus negociaciones, más no porque estuvieran en desacuerdo. Tan es así, que Zambrano deja abierta la posibilidad de regresar al Pacto por México, al asegurar que no regresaremos a los trabajos del Pacto, si no se corrige estas claras deficiencias, estos claros atropellos, si no se reponen los procedimientos (La Orquesta, http://laorquesta.mx/prd-abandona-el-pacto-por-mexico/). También resulta un intento hipócrita de reconciliarse con el Pueblo de México y simular una inexistente defensa de la Nación, pensando en mejorar su muy cuestionada y deteriorada imagen pública con miras a la elección intermedia del 2015, donde buscan impedir (o frenar) la ya anunciada caída de sus números y su desastroso resultado electoral.

Sin embargo, la salida del PRD del Pacto por México es estéril a estas alturas. Primero, porque el propio Peña Nieto se burló de ellos, al asegurar que pese a la salida del PRD del Pacto por México, cuenta con la mayoría en el Senado (con la unión del PRI, PAN, PVEM y PANAL) para sacar adelante la reforma (es decir, la posición del PRD sólo era legitimadora, pero no necesaria). Y segundo, porque su presencia en las calles no es indispensable ni significativa (ya quedó demostrado que, en su última convocatoria al Zócalo de la Ciudad de México, apenas pudieron llenar la mitad de la plancha). Es decir, se han convertido en un lastre de la derecha, y en un lastre para el Pueblo.

La suma que el PRD haga en la defensa del petróleo es simbólica, pero de ninguna podemos olvidar ni perdonar todas las de cal por una de arena. El PRD debe asumir su responsabilidad histórica en el desastre que se avecina a la Nación por su entreguismo, por su alcahuetería y complacencia a las tropelías del poder. De nada sirve que ahora venga a chillar de que el PRI lo engañó, porque cuando firmaron el Pacto por México, sabían lo que firmaban y, aún así, salieron en la foto con sus caritas sonrientes.

Así, como la madre enojada, sólo nos queda decir una cosa: te lo dije.

Saludos. Dejen comentarios.
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