11 de septiembre de 2013

México: 11-S-40-28. - Norberto Amaya

Español: Salvador Allende Gossens (Valparaíso,...

VOCES A DEBATE.
México: 11-S-40-28.     ///   Periódicos y Medios de comunicación-Internet.

Norberto Amaya         ///   México, D.F. a 11 de septiembre de 2013.

"Yo pisare las calles nuevamente de lo que Santiago ensangrentada, y en esa plaza liberada...yo miro al que quiere la patria liberada, renacerá mi pueblo de sus ruinas... y pagaran su culpa los traidores. Pablo Milanes.

Caminando por las calles, recorriendo plazas y entablando platicas; en la mesa o en el colegio  acuerdo con los amigos que hoy es un día muy especial, es 11 de septiembre, se cumplen cuarenta años del golpe de Estado efectuado en Chile contra la democracia y al mismo tiempo recordamos los días difíciles de 1985, el sismo en nuestra Ciudad de México. Son horas de reflexión y recuerdos.

En 1973, los Estados Unidos de América del Norte y los militares encabezados por Pinochet, ejecutaron - junto con sus socios fascistas chilenos- el violento ataque a La Moneda, donde el digno Presidente, Salvador Allende, defendió con su vida a la democracia y el derecho a la transición pacífica. Cientos de muertos y desaparecidos y miles de violaciones de derechos humanos. Hace falta justicia.

México defendió el derecho de asilo, el entonces embajador, Gonzalo Martínez Corbalá, ofreció la embajada nuestra a los perseguidos en ese país, a ella llegaron cientos de dirigentes políticos que eran buscados por la ya dictadura militar, sin duda alguna esto fue un acto de dignidad y soberanía. Nuestro país fue ejemplo de solidaridad latinoamericana y condenó en todos sus términos el asesinato de la democracia chilena. A cuarenta años, la memoria no olvida y la herida sangra. Seguimos combatiendo al imperialismo en todas sus formas, no nos cansamos y lo hacemos por nuestra dignidad y nuestros hijos. Éramos niños.

En 1985 éramos jóvenes, nos preparábamos para realizar nuestras actividades universitarias y otras más, cuando minutos después de las siete de la mañana, una serie de movimientos telúricos nos puso en estado de alerta, todos salimos a la calle, la zona en donde vivíamos soporto el sismo  que prácticamente destruyo las entrañas de nuestra ciudad capital. En Coyoacán y las colonia cercanas a Ciudad Universitaria, nos enterábamos minutos después, de la tragedia que ya nos afectaba a todos, pero a otros más.

El colapso era brutal, estábamos aislados, las redes de comunicación se cayeron, los medios de comunicación reportaban como podían y la gente nos hablaba para pedir auxilio, apoyo, ayuda y entre las ruinas rescatar a quienes  bajo los  escombros se encontraban muertos o heridos. La sensación de soledad, destrucción y el silencio eran impresionantes, sólo interrumpidos por sirenas de ambulancias y otros cuerpos de rescate.

Todo mundo se puso a buscar a familiares y amigos, se sabía ya de la caída de edificios, casas, de la muerte de seres queridos y de los bebés atrapados en los hospitales, como pudimos nos organizamos, trabajamos codo a codo y nos dimos la mano para ayudarnos unos a otros. El gobierno - De la Madrid - se quedó varado, no sabía, ni supo, que hacer, la sociedad tomo el mando de las acciones de rescate, se formaban comisiones de atención a damnificados, de atención a heridos, reconocimiento de cuerpos y atención a llamadas de auxilio. Los topos y otros más fueron ejemplo de solidaridad humana.

La ayuda de nuestros connacionales comenzó a llegar, también de otros lugares del mundo, el problema es que se entregaba al gobierno y a sus instituciones que no servían para ese momento, otra vez, la gente asumió el mando y organizo como pudo la distribución de ayuda humanitaria. El 95 fue para nosotros un despertar tremendo, un asombroso proceso rápido de aprendizaje, convivencia, humanismo y apoyo mutuo. En la memoria queda lo vivido, no se olvida lo pasado.

Del 73 y del 85, recordamos, escribimos, aprendimos y surgieron otros rumbos de organización, ideas y debates sobre los caminos a seguir, tanto en las cuestiones de democracia, como nuestra necesidad de cambiar a instituciones. Surgieron organizaciones vecinales y sociales, el D.F. vivió horas y días de angustia, pero también semanas y meses de cambio que hoy nos hacen ser la " Capital de la Esperanza".

Hoy, 11 de septiembre, 1973 y 1985, volvemos a decir que historia es memoria, que todo pueblo y ciudad o nación, deben aprender de su pasado, para entender el presente y proyectar el futuro.  Hagámoslo juntos por nosotros y por la patria, se puede caminar y salir adelante unidos en la adversidad.

Hoy, 11 de septiembre, la Ciudad de México, capital digna de un país soberano, es escenario de protesta contra las reformas neoliberales impulsadas por Peña Nieto, junto a sus aliados del Pacto y sus cómplices en las cámaras y dueños del dinero, también con el apoyo irresponsable de los monopolios de comunicación. ¡No pasaran!

P.D. Para hoy, 11 de septiembre y que lo entiendan los gobiernos y poderosos: la pradera está seca, a la violencia criminal, puede sumarse el estallido social, lo cual por cierto, es una grave combinación explosiva. ¡Amor con amor se paga! Mail: nor.amaya@live,com.mx ; Twitter; @AmayaSI


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